OPINIÓN

Sección de cine, series y crítica con artículos de Mr. Bela Vhista.

Pecando hasta el amanecer

Una película nominada a los Óscar retrotrae a nuestro crítico de cine, Mr. Bela Vhista a los «buenos tiempos» del cine de barrio.

Antes de nada, decir que es una agradable sorpresa encontrarse con este tipo de películas que te retrotraen al cine de barrio, de esos programas dobles de los 70 en los que te podías encontrar de todo, bueno y malo, pero siempre sin mayores pretensiones que divertir al espectador con una libertad y descaro que parece imposible que existiera. No como ahora en que la mayoría de las películas se hacen en los caros despachos de hombres grises con trajes a juego y pelo engominado (para tener algo de sustancia en la cabeza) y en que todo es medido con escalofriante exactitud, pero dar al espectador un entretenimiento descafeinado y bajo en calorías que consiga una gran taquilla en el primer fin de semana del estreno.

Todo para el público, pero sin el público. Esto es lo que está matando al cine y hace que la gente no vaya a las salas. Cuando te han engañado tantas veces prometiéndote la película del siglo de esta semana y sales con cara de haberte timado, ya no vuelves a picar y te piensas muy mucho donde pasar dos horas sin que sea un espectáculo vacío.

Por toda la parrafada que les he soltado antes, les recomiendo ver Los Pecadores de Ryan Coogler. Un director que no me había llegado a tocar la fibra sensible en anteriores películas a pesar de ser Blockbusters ( o tal vez por eso) pero que en esta ocasión nos deleita con una obra, más personal de lo que parece a simple vista, en la que se traspira humanidad (e inhumanidad) que sigue un esquema parecido al de “Abierto hasta el amanecer”, donde una primera parte apunta a un western thriller y luego viene el inesperado giro fantástico en el que no se levanta el pie del acelerador hasta el final.

Es una película valerosa y arriesgada en la que al director le importa poco lo que podamos pensar y no se doblega ante los ”consejos” de los sabios hombres grises que hacen cine sin saber de cine. Coogler asume esa libertad adquirida tras los éxitos de películas anteriores y la aprovecha para mezclar con entusiasmo un drama sureño, western, folklore de la América profunda, el melodrama, religión y racismo, entre otras cosas.

Todo arropado por la música que se convierte en otro protagonista que refuerza y potencia las imágenes que se nos graban a fuego en la retina. Hay que resaltar al plantel de actores que dan vida a esta pequeña joya del entretenimiento, pero sobre todo a Michael B. Jordan en un doble papel que nos magnetiza pensando a veces si serán dos actores distintos muy parecidos físicamente.

Siéntense en su salón (como siempre bien acompañados para un mayor disfrute y para comentar las jugadas como en los cines de barrio) y hagan suya la frase de la película: «Por una noche, fuimos libres». Libres de los hombres de gris.

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