Entrevista al economista cuyo libro presenta el Ateneo Republicano de Rivas.
Pedro Barragán es economista y experto en relaciones internacionales y se ha especializado en el análisis de la economía china y su impacto global. Su trayectoria profesional ha estado marcada por el estudio de las dinámicas del comercio internacional como operador directo en los mercados de futuros financieros. El jueves, 4 de diciembre, vendrá a Rivas, invitado por el Ateneo Republicano, para presentar su libro Por qué China está ganando, publicado por Editorial El Garaje este mismo año.
Además, Barragán es asesor de la Fundación Cátedra China y escribe con regularidad en diversos medios de comunicación sobre temas como la transformación del modelo económico chino, la expansión tecnológica, o las tensiones comerciales con Occidente. Autor de numerosos trabajos sobre la guerra comercial entre Estados Unidos y China.

En nuestro país se publican pocos libros sobre China, y los que se publican suelen ser malas traducciones de textos anglosajones. Por lo demás, la información que llega al ciudadano español sobre China es muy escasa y en muchos casos sesgada. El libro de Barragán viene a romper esta dinámica, convirtiéndose en un título imprescindible para entender la problemática de China. Se suma así a los textos fundamentales sobre este campo, como son el libro China de Henry Kissinger y los libros de Marcelo Muñoz, el mayor experto español en todo lo referente a China.
En sus más de 500 páginas, divididas en tres partes y unos anexos, aborda asuntos económicos, pero hay que aclarar que su libro no es un libro de economía; basta con leer el índice para darse uno cuenta que las materias que desarrolla abarcan cuestiones sobre la sociedad china que van más allá de la economía. Temas como la educación universitaria, la sanidad, los derechos civiles y políticos, el cambio climático, las relaciones de China con los países del Sur Global, etc., son objeto de análisis con la apoyatura de gráficas procedentes de fuentes poco sospechosas de parcialidad (FMI, UNESCO, Banco Mundial…). El ARR nos ofrece esta entrevista para profundizar con el autor pocos días antes de que presenten su libro.
No deja de sorprender que un libro que habla sobre la China actual comience hablando sobre el confucianismo, la doctrina filosófica y ética basada en las enseñanzas del filósofo chino Confucio, que vivió entre el 551 y el 479 a. C. ¿Por qué es importante el pensamiento de Confucio en el desarrollo de la economía china?
Si uno empieza a hablar de PIB, comercio exterior o alta tecnología sin entender antes el marco cultural en el que se ha formado la sociedad china, se queda en la superficie. El confucianismo no es una reliquia del pasado, ni una religión en el sentido occidental. Es un sistema de valores que sigue impregnando la forma en que los chinos conciben la autoridad, la responsabilidad, la familia y el papel del Estado.
En el libro muestro cómo esa tradición ha ido sobreviviendo a pesar de los embates de la historia, incluidos los ataques sufridos durante la Revolución Cultural. En la China contemporánea, el confucianismo reaparece como un complemento útil al marxismo. De esa combinación salen tres ideas que son básicas para entender el desarrollo económico: la prioridad de la armonía, la importancia de la meritocracia y de la selección de cuadros bien formados, y la centralidad de la educación y del esfuerzo en la vida de las personas.
El confucianismo ayuda a entender por qué la sociedad china dispone de un modelo en el que mientras el Estado planifica y el mercado se desarrolla, el bienestar colectivo se coloca por delante de la confrontación política. Si no se comprende esa raíz, se tiende a juzgar a China solo con categorías occidentales y el resultado puede ser una lectura muy distorsionada.
El título de tu libro, Por qué China está ganando, lleva al lector a preguntarse: China está ganando, pero ¿en qué? ¿en una guerra comercial con Estados Unidos? ¿en una guerra ideológica con el liberalismo? ¿en alcanzar cotas de derechos sociales como no lo hace ningún otro país? Danos algunos datos que avalen la conclusión a la que has llegado de que China va ganando.
El título no pretende transmitir la idea de que China “lo gana todo”, sino que está ganando en varios terrenos concretos que repaso a lo largo de las tres partes del libro. En la segunda parte, por ejemplo, sigo con detalle la evolución del PIB (capítulo 6), del comercio exterior (capítulo 7), de los salarios (capítulo 10), de la clase media (capítulo 11) y de la lucha contra la pobreza (capítulo 8). Solo con esos capítulos ya se ve con claridad en qué sentido digo que China está ganando.
En el capítulo 6 muestro cómo, en apenas cuatro décadas, la economía china pasa de ser marginal en el reparto mundial del PIB a convertirse en la segunda del planeta en términos nominales y la primera en paridad de poder adquisitivo. Analizo su contribución al crecimiento de la economía mundial, la comparación con Estados Unidos en el siglo XXI y el salto del PIB per cápita desde niveles de país pobre hasta los niveles actuales. En el capítulo 8 detallo cómo se lleva a cabo la mayor reducción de pobreza extrema de la historia: programas nacionales específicos, erradicación de la pobreza extrema entre 2010 y 2020, y el reconocimiento internacional de ese logro.
El capítulo 11 se centra en la clase media. Ahí se ve cómo China, desde 2020, alcanza la mediana de riqueza de Europa y cómo cambia la distribución de la riqueza mundial cuando cientos de millones de chinos pasan de la pobreza a formar parte de un estrato medio con capacidades de ahorro y consumo. Y en el capítulo 10 explico cómo la evolución de los salarios en China está siendo más de diez veces superior desde 2008 que los de las economías desarrolladas y emergentes, empujando al alza la media salarial mundial por el efecto de China.
A esto se suma la revolución industrial y tecnológica: acero, cemento, trenes de alta velocidad, energía solar y eólica, construcción naval, aeronáutica, comercio electrónico, tierras raras y, sobre todo, avances en inteligencia artificial, 5G, vehículos eléctricos y supercomputación. Si uno conecta todo esto con la tercera parte del libro, donde explico la guerra comercial y tecnológica de Estados Unidos contra China, lo que aparece es un país que, a pesar de los intentos de frenar su desarrollo, sigue acumulando ventajas relativas en producción, tecnología, comercio y mejora de las condiciones de vida de su población. Ese es el sentido de “China está ganando”.
Hubo un tiempo, durante el franquismo, en que algunos partidos políticos se definían como “marxistas-leninistas-pensamiento Mao Tse-Tung”. Pero actualmente podríamos hablar de que China sigue en su desarrollo económico la senda iniciada por Deng Xiaoping. Da la impresión de que la figura de este político ha alcanzado cotas de popularidad superiores a la del propio Mao… ¿A qué se debe?
En el libro explico que Mao es el fundador de la República Popular y el líder de la revolución, pero que tras su muerte Deng Xiaoping es el arquitecto de la modernización. La memoria de Mao está asociada al fin de la humillación colonial, a la victoria en la guerra civil y a la construcción de un Estado independiente. Sin embargo, su etapa incluye episodios dramáticos como el Gran Salto Adelante o la Revolución Cultural. Deng, en cambio, se asocia para la mayoría de la población al inicio del gran despegue.
Bajo el liderazgo de Deng China inicia la Reforma y la apertura, introduce la economía de mercado socialista, crea las primeras zonas económicas especiales, atrae inversión extranjera y abre la puerta a la industrialización masiva.
La información fragmentaria que llega a los españoles sobre la realidad china lleva a muchas personas a preguntarse si lo que existe en China es una socialdemocracia, un socialismo de mercado, un país capitalista… ¿Cómo podríamos definir el modelo chino? ¿Es un modelo comparable al de otros países?
Esta es una pregunta central del libro y a la que le dedico una gran importancia. Se describe la estructura económica actual, la transformación desde 1978 hasta 2024, la evolución del PIB por sectores, el empleo y la productividad. Y se entra de lleno en la cuestión que planteas: qué es exactamente la economía de mercado socialista china y en qué se diferencia de las economías capitalistas.
China es un país socialista y cuando se indica las características chinas se refiere al uso del mercado y de la planificación como herramientas del socialismo. Los objetivos sociales de bienestar están muy por encima de los objetivos y la práctica de la socialdemocracia europea, mientras que el papel de las empresas públicas, de la planificación económica y el papel del Partido Comunista, la diferencia claramente del capitalismo.
Animo a todas a profundizar en toda la información que el libro aporta para entender estos temas.
Hay datos incuestionables, que tú recoges en tu libro, que demuestran el crecimiento vertiginoso de China en diversos campos económicos y sociales. ¿Qué papel ha jugado y juega el Partido Comunista Chino en este crecimiento?
El papel del Partido Comunista de China es tan central que le dedico un capítulo específico. Sin el Partido, la secuencia histórica no se entiende. El PCCh ha sido el organizador de la transición desde una economía rural atrasada a una potencia industrial y tecnológica. Ha gestionado la política de población, ha impulsado la erradicación de la pobreza extrema mediante planes nacionales concretos, ha pilotado la gigantesca transformación industrial y energética y, al mismo tiempo, ha ido redefiniendo el marco institucional para adaptarse a los retos de cada etapa.
Es el artífice del crecimiento y mejora de las condiciones de vida, y el impulsor de los derechos políticos (reunión, expresión, manifestación, libertad de los partidos políticos) y de los derechos sociales (educación, sanidad, pensiones, seguridad frente a la pobreza). El PCCh ha sido, y sigue siendo, el centro de decisión que coordina la planificación a largo plazo, regula la economía de mercado socialista y responde a los desafíos externos, desde la guerra comercial hasta la guerra de los chips y la inteligencia artificial.
Una de las críticas que desde los países capitalistas de Europa se hace a China es calificar su política internacional como imperialista. En particular, su labor en los países del denominado Sur Global es valorada como una forma de expoliar sus recursos naturales. ¿Qué puedes decirnos con respecto a las relaciones China–Sur Global?
A esta cuestión le dedico buena parte del libro explicando el comercio exterior con los países de la Iniciativa de la Franja y la Ruta, abordando el compromiso de China con África y analizando la RCEP, que es un acuerdo regional fundamental en Asia-Pacífico. Además, en los apéndices sobre el FMI, el Banco Mundial y los BRICS se ve cómo el Sur Global busca nuevas herramientas para financiar su desarrollo.
La etiqueta de “imperialista” se desmonta al considerar tres elementos que recorro en el libro. Primero, que China es hoy el principal socio comercial de muchos países de África, América Latina y Asia, y que su presencia se traduce en infraestructuras, financiación y transferencia de capacidades productivas que son percibidas por los gobiernos como una alternativa a décadas de dependencia de las instituciones dominadas por Estados Unidos y Europa.
Segundo, muchos países del Sur Global aprovechan la competencia entre potencias para negociar mejores condiciones, diversificar socios y reducir su dependencia del dólar y de los mercados financieros occidentales.
Y tercero, China es un país en desarrollo que coopera con otros países en desarrollo y que no condiciona sus préstamos a cambios de modelo político. Para millones de personas en el Sur Global la diferencia con las políticas de ajuste estructural impuestas por el FMI en el pasado es muy concreta. En el libro se pueden encontrar multitud de datos al respecto.
La Iniciativa para la Gobernanza Global, presentada por Xi Jinping el 1 de septiembre de 2025, es un intento de contribuir a reformar el orden internacional vigente para hacerlo más representativo y operativo. Para ello diagnostica tres déficits del sistema actual de gobernanza mundial: subrepresentación del Sur Global, erosión de la autoridad del derecho internacional y falta de eficacia para ejecutar la Agenda 2030 y regular nuevos ámbitos. ¿Cómo puede contribuir esta Iniciativa a alcanzar un mundo donde no exista el hambre ni la pobreza?
La Iniciativa de Gobernanza Global de China plantea, como bien indicas, que el sistema internacional actual ya no responde a las necesidades del mundo y debe reformarse de forma profunda. Identifica tres fallos actuales. El primero es la subrepresentación del Sur Global y como ejemplo de esta subrepresentación podemos señalar que los países BRICS son el 48,69 € se la población mundial frente a los países del G7 que tan solo representan el 9,72 € de la población mundial, el PIB de los BRICS en paridad de poder de compra es el 39,34 % del total mundial frente al 29,44 % de los países del G7, y sin embargo el derecho de voto de los países BRICS en el FMI es tan solo el 12,93 % frente al 38,61 % de los países del G7. El segundo problema remarcado es la erosión del derecho internacional ante decisiones unilaterales de Estados Unidos y Occidente cada vez más frecuentes y el bloqueo de Naciones Unidas, pudiéndose remarcar en este sentido los vetos producidos en la ONU a las resoluciones en torno a Gaza o la ausencia en el Consejo de Seguridad de la ONU de África, América Latina o el sur de Asia. Por último, el tercer problema es la incapacidad del sistema vigente para ejecutar la Agenda 2030, donde el 17 % de los objetivos de desarrollo sostenible están avanzando, el 35 % no avanzan y el 48 % están retrocediendo, destacando en estos últimos el objetivo sobre el hambre y el objetivo sobre la pobreza.
Ante esto, China propone reforzar el multilateralismo real, ampliar la presencia y el peso decisorio de los países en desarrollo, restablecer la autoridad de las normas internacionales frente a la política de sanciones arbitrarias occidentales y crear mecanismos globales más eficaces para financiar el desarrollo, impulsar la transición energética, reducir la pobreza y establecer reglas comunes que garanticen un uso responsable de las nuevas tecnologías. Un sistema más equilibrado, más representativo y enfocado a resolver los retos globales de forma cooperativa.
Gracias, Pedro, por la entrevista.









