Eubilio Rodríguez nos habla en su artículo sobre las voces de dignidad y resistencia frente al autoritarismo.
Las primeras medidas tomadas por Trump desvelan unos objetivos que no son fruto de un liderazgo excéntrico, sino del proyecto de los grandes oligopolios para configurar la sociedad norteamericana y el papel de Estados Unidos en un mundo multipolar.
Pero afortunadamente, a pesar de la capacidad de los medios de comunicación para domesticar la opinión pública, algunas voces comienzan ya a escucharse. Palabras de dignidad débiles pero necesarias. Palabras de rebeldía: negarse a obedecer órdenes injustas, no solo es legítimo, es necesario y, en tiempos oscuros, constituyen un fermento de esperanza. Palabras también de coherencia judicial, política y económica, para reconstruir sociedades dignas de tal nombre.
Colombia y Brasil denuncian el trato inhumano a los migrantes, la violación de los acuerdos firmados con EE UU por el uso indiscriminado de esposas y cadenas y su encierro en centros de internamiento sin garantías jurídicas. “Los EE.UU. no pueden tratar como delincuentes a nuestros emigrantes”. .
Y Francisco convocó a los católicos de EE.UU. a «no ceder»: «Deportar a personas que han dejado su propia tierra por motivos de pobreza extrema, de inseguridad, de persecución o por el deterioro del medio ambiente, lastima la dignidad de las personas … Lo que se construye a base de fuerza, y no sobre la igual dignidad de todo ser humano, mal comienza y mal acabará”
22 estados de EEUU se rebelaron contra las órdenes de Trump, y funcionarios de Chicago y otras ciudades se han negado a cooperar en las redadas de inmigrantes anunciadas por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas. El Tribunal Supremo, por su parte, ha ordenado al Gobierno que suspenda las expulsiones de inmigrantes que se basen en la Ley de Enemigos Extranjeros.
Entre aranceles, cadenas y geopolítica: el mundo reacciona al aislacionismo de Trump y el dominio de China
En cuanto al rigor de las medidas económicas, la incertidumbre empieza a adueñarse de la economía mundial. El mismo “Wall Street Journal”, conocido como “la biblia de los negocios” asegura: “Es una guerra cretina sobre los aranceles. Hemos perdido un aliado fiel como Canadá. Es imposible reconstruir la industria manufacturera estadounidense. No tenemos obreros ni ingenieros para ellos. Los precios van a subir”,
No parece tener en cuenta que el mundo ya no es el que era: China tiene el 61% de la producción mundial de tierras raras extraídas, pero controla el 92% del procesamiento. Pekín puede decidir qué empresas son abastecidas de esos elementos químicos. Entre 2020 y 2023, Estados Unidos dependió de China para el 70% de sus importaciones de metales de tierras raras.
Metales que son básicos para la fabricación de telefonía móvil inteligente, pantallas, tecnología médica, láseres, coches eléctricos, cuadros de mando de los aviones de combate más avanzados, circuitos para submarinos, reactores nucleares de cuarta generación, satélites, etc. Seis de las diez industrias del futuro están siendo lideradas por China.
La Unión Europea, por su parte, parece haber reaccionado manteniéndose unida, acordando una subida de aranceles como réplica a los ordenados por Trump. Aunque permanece abierta a la negociación y en una posición diplomática equilibrada que puede permitirle tratar con los dos protagonistas, China y EE.UU.
En este contexto geopolítico cobran nuevo significado las palabras de nuestro Francisco de Quevedo: “No he de callar, por más que con el dedo, – ya tocando la boca o ya la frente, – silencio avises o amenaces miedo. – ¿No ha de haber un espíritu valiente? – ¿Siempre se ha de sentir lo que se dice? ¿Nunca se ha de decir lo que se siente?”









