Reseña «El diálogo incesante»

Radio, un bien común

Álvaro Villanueva nos cuenta en su sección El Dialogo Incesante sobre dos grandes temas literarios.

En las orillas del Sar, Rosalía de Castro:

Alma que vas huyendo de ti misma,  

¿qué buscas, insensata, en las demás? […]

¡Que hay en el cielo estrellas todavía, 

y hay en la tierra flores perfumadas!  

¡Sí!… Más no son ya aquellas  

que tú amaste y te amaron, desdichada.

En «Los robles», En las orillas del sar

Enteramente en castellano y publicado en 1884 como último poemario de Rosalía de Castro, En las orillas del Sar ejemplifica la angustia y la desazón de su vida – hija de un sacerdote y muerto su hijo – entre paisajes de la saudade, del folklore gallego y Rexurdimiento. En lo formal, el poemario de 98 poemas se aleja de la métrica convencional y camina hacia la inminente poesía del siglo XX, muy unido, no obstante, al Romanticismo becqueriano. Especialmente en sus intensas e hiperbólicas expresiones, aunque sumidas en llanto silencioso, callado.

Lo natural y la deforestación, el pueblo gallego y las emigraciones decimonónicas hacia el continente latinoamericano, Rosalía clama por un beatus ille que halla violentado en su misma esencia, ultrajado por el espíritu humano. Es la voz dolorida de la pérdida que no encuentra refugio, una obra de moderna actualidad que no ha llegado a ser comprendida.

Doña Rosita la soltera o El lenguaje de las flores

[Doña Rosita] Abierta estaba la rosa,

pero la tarde llegaba,

y un rumor de nieve triste

le fue pesando las ramas.

(Acto segundo)

Desde el folklore otoñal y tradiciones del norte peninsular, transitamos hacia una primavera cálida en Andalucía. De nuevo la última obra teatral estrenada en vida del autor (1935), Doña Rosita la soltera – dividida en tres actos – es un drama de amor y esperanza, pero también de soledad y paso del tiempo. En la Granada de 1890 Rosita, enamorada de su primo, espera durante años su vuelta de Tucumán (Argentina), que nunca llegará a suceder, mientras se desarrolla un ambiente de abanicos y lenguajes burgueses: vestimenta, gestos y en el centro las flores como expresión de lo más íntimo y profundo de esta mujer-símbolo.

Esta es una obra que nos traslada a otro margen: la flor y la poesía, el sentimiento. La naturaleza, nos dice Lorca, también es un lenguaje exquisito de lo erótico y lo oriental. Perderemos el amor, mas quedarán las flores.

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