OPINIÓN

Sección de cine, series y crítica con artículos de Mr. Bela Vhista.

Obras de amores perdidos

Una nueva recomendación cinematográfica de Mr. Bela Vhista, nuestro colaborador de pluma y dientes afilados.

Hay ocasiones en las que sientes que has perdido la esperanza de encontrar una buena película, de las de antes, en mitad de tanta mediocridad que nos rodea; y cuando estás apunto de tirar la toalla, te topas con una agradable sorpresa como Blue Moon, de Richard Linklater. Una pequeña película, pero más grande que cualquiera de esas que nos venden a bombo y platillo, con explosiones y fuegos de artificio y con clichés gastados aquí y allá. Una historia que se cuece a fuego lento y en la que se nos muestra el glamour de un tiempo olvidado: la época dorada del Broadway de los 40, y como maestro de ceremonias el compositor Lorenz Hart, interpretado de manera exquisita y magistral por un Ethan Hawke tocado por las musas.

Es la noche del estreno de Oklahoma! de su ex socio Richard Rodgers, con el que rompió relación por sus problemas con el alcohol. Un musical de éxito que no compartirá con su antiguo compañero después de tantos años de éxitos, pues otro autor ha puesto la letra a las canciones. Se puede palpar el dolor del abandono que siente Hart en cada momento, a pesar de que no lo quiere traslucir.

Tras una fachada de egotismo y cuidadas palabras en diálogos que destilan bilis y sapiencia a partes iguales, se nos muestra la compleja humanidad de ese artista al que, según él, no le atraen los hombres ni las mujeres, sino la belleza. Un artista que cae rendido ante la mezcla de juventud y madurez de su protegida, una atractiva Margaret Qualley que tiene muy claro su camino, pero que sin embargo se sincera con el autor que la dobla la edad. Ella siente cariño, pero él siente algo más, y ahí está la tragedia, como en Candilejas, pues todos sabemos que no van a llegar a nada más, muy a pesar de las insinuaciones de Hart.

La cinta es un sentido homenaje a la música, al teatro, a esos momentos que trascienden el paso del tiempo. Es una oda al amor no correspondido y un fresco íntimo del alma de un escritor que bordea la inspiración y la autodestrucción que lo consumen.

Es una ironía sangrante que la canción por la que es conocido, esa Blue Moon de mil versiones, sea considerada por él como una obra menor, de segunda.

Prepárense para paladear una de las obras más conmovedoras, poéticas y sensibles del director Richard Linklater. Una película como las de antes.

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