OPINIÓN

Sección de cine, series y crítica con artículos de Mr. Bela Vhista.

Más grande que la vida: Megalópolis

En esta ocasión, nuestro experto en cine Mr. Vela Bhista nos trae una obra de Coppola que no dejará a nadie indiferente.

En esta ocasión la propuesta es un plato que puede no ser apto para todos los gustos. Si les gustan los blockbusters de usar y tirar, y las películas agradables y fáciles de digerir, entonces esta no es su película. Si les gusta, de vez en cuando, lanzarse al vacío sin saber qué se van a encontrar, si les atrae el abismo y ver hasta dónde es capaz de jugar con nosotros Coppola, esta es su película. Porque esta película es un juego, un juego retorcido que traspasa la pantalla, un megalomaníaco juguete del director hecho para sí mismo; y como es para él, impone sus reglas, sus gustos, sus debilidades, sus reflexiones. ¿Nos está tomando el pelo o está provocando que reaccionemos ante su propuesta como un acto de libertad contra el sistema y contra los estudios que sólo miran la cuenta de resultados y no las propuestas arriesgadas? En su mano está decidirlo.

Si en otra de sus películas, Tucker, nos decía que lo importante era el sueño, aquí lo que nos propone es que lo importante es la libertad, aunque sea la libertad de lanzarse al circo para ser devorado por los leones. La comparación no es trivial y es a propósito de la historia de la película, una realidad alternativa con una Nueva Roma en lugar de Nueva York y con una decadencia del Imperio parecida a la que vive el estadounidense con sus locos emperadores y su falso oropel, que ya no oculta su alienación y podredumbre. Incluso se cuela una pancarta con el lema “Make Rome great again” para hacer más obvio el dardo que lanza Coppola, sin importarle lo más mínimo las consecuencias. El niño que dice al emperador que está desnudo. Ese niño que es el protagonista, César Catilina; genio, artista y alter ego de Coppola, que busca saltar hacia un futuro utópico e idealista, y que como Coppola, se ve coartado, parado, anulado por la gente que rige la ciudad y que se conforma con el camino trillado.

La película no es perfecta ni mucho menos, se puede considerar fallida, con momentos que incomodan, y mucho, pero hay que verla con otros ojos; y por eso no es apta para todo el mundo. Eso sí, para aquellos que se atrevan a verla, no los dejará indiferentes, porque es toda una experiencia. Tal vez con el paso del tiempo sea considerada una obra maestra de culto. Ya ha pasado antes con otras: Ciudadano Kane, Vértigo, 2001: Una odisea en el espacio, La noche del cazador, Brazil, o El gran Lebowski, El tiempo pondrá las cosas en su sitio.

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