El evento, en el que Zarabanda cuenta con su propia caseta, se podrá disfrutar hasta el domingo por la tarde
«Lo natural es leer», así de claro lo tenemos en Rivas, donde desde el pasado viernes 24 de abril se celebra la Feria del Libro del municipio. La jornada del sábado ha empezado a eso de las 11, aunque las primeras visitas no han llegado hasta casi media hora después. El tiempo invitaba a salir a la calle en una mañana soleada pero en la que, gracias al viento, el calor era soportable.
Mientras las 19 casetas que completan la feria de este año esperaban ansiosas las visitas de los ripenses, la carpa se abarrotaba de familias. Ningún pequeño se ha querido perder Esta niña no se duerme, del grupo musical Arigato.

El espectáculo, que ha comenzado con apenas diez minutos de retraso, cuenta la historia de un padre desesperado en busca de un libro con el que su hija se quede dormida. Una divertida iniciación al mundo del libro a través de la música, el teatro y el baile pensada para que los más pequeños puedan disfrutar junto a la familia.
Además de un espacio en el que disfrutar de la literatura y los espectáculos organizados por la Concejalía de Cultura, la Feria del Libro de Rivas es el lugar donde conocer nuevas iniciativas y reivindicaciones locales. Un ejemplo es el taller de arte que han creado varias alumnas del instituto Julio Pérez.

Las estudiantes, con edades comprendidas entre 13 y 16 años, se juntan dos días a la semana a la hora del patio para dibujar, escribir poesía e incluso preparar fanzines. En su primer año, el proyecto ha sido todo un éxito: las alumnas participaron en Krunch!, el festival de cómic de Alcalá, y también tienen un hueco reservado en las actividades de La Casa + Grande. María, Yolanda y Ariadna, integrantes del taller, están trabajando para que el proyecto se haga más grande de cara al curso que viene. «Nos gustaría que (la actividad) saliera del recreo y llegase a las clases».
Entre aquellos que han cambiado las aulas por la feria también están las maestras de educación infantil, que llevan en huelga indefinida desde el 7 de abril. La protesta tiene como principales demandas la mejora salarial y la bajada de ratios, desigual al resto de etapas educativas.
Con su propio puesto al lado de las casetas, dos profesoras han aprovechado la mañana del sábado para visibilizar su trabajo y el de sus compañeras. «Esto no es educar, es sobrevivir», reivindican en una pancarta amarilla, color que representa a la etapa de infantil.

Alejado del bullicio de la carpa está la caseta de Zarabanda, en el puesto número tres. Juanma del Castillo, fundador de la revista, se ha encargado de recibir a los primeros visitantes de la feria. Entre los libros disponibles estaba el suyo, Diario de una propuesta, una novela que trata “la historia de la ciudad desde la perspectiva de unos adolescentes”, explica Castillo.
Algunos vecinos se han acercado al puesto preguntando por el resto de títulos, como los poemarios de Víctor Rebola, director de Zarabanda, y Leire Olmeda. La autora Toñi Magdalena también se ha encargado de recibir a los curiosos en la caseta de la revista, en la que han estado expuestas sus obras Te lo cuento bajito y Apreciando la curvatura de la Tierra.

Lo que para unos ha sido una mañana llena de literatura y desconexión, para otros era un día más de estudio en el que los libros no se presentan como un entretenimiento. Y es que, con los exámenes a la vuelta de la esquina, la biblioteca Gloria Fuertes (justo al lado de la feria) es el punto de encuentro de muchos universitarios y alumnos de secundaria. Ismael, un joven fisioterapeuta que prepara una oposición, ha aprovechado uno de los descansos para recorrer la feria y desconectar.



