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OPINIÓN

Sección de cine, series y crítica con artículos de Mr. Bela Vhista.

La materia de la que están hechos los sueños

Hay vida más allá de Marvel: nuestro cinéfilo Mr. Bela Vhista recomienda una serie basada en un cómic

Veo conveniente que antes de empezar mi crítica sobre la serie Sandman, les pida un minuto de silencio por las historias perdidas que nunca se harán, por esos universos que se cancelan y que se intentan borrar de las mentes biempensantes y políticamente correctas del 1984 eterno en que estamos. Los pecados de los padres se pagan a pesar de lo maravillosos que sean sus hijos literarios. Vivimos tiempos dementes en los que en algunos países democráticos de chichinabo (como lo son todos, si se piensa fríamente) se prohíben libros como Matar a un ruiseñor o Tom Sawyer, por utilizar palabras mal vistas en la actualidad. Si Mark Twain levantara la cabeza, creo que haría un artículo incisivo y cortante al respecto, con su humor característico. Un humor que no comprenderían los censores con sus antiparras mentales, que les impiden poner en contexto cualquier situación, y que son de gatillo fácil, amigos de la antorcha en mano.

Así que después de este homenaje silencioso a las oportunidades perdidas, volvamos a nuestra recomendación: La serie Sandman; 2 temporadas, y otras más en el limbo de los sueños. Basada en un cómic obra de… (¿Puedo decirlo sin que me echen los perros? Claro que sí) Neil Gaiman, nos lleva en un viaje entre la realidad y el reino onírico, siguiendo a Morfeo, el monarca de los sueños. Un personaje complejo e inmortal que durante mucho tiempo se ha comportado como un niño mimado, utilizando su poder para imponer su criterio, que para él es “justo” y que para los demás es absolutista (en el mejor de los casos). Pero ¡Ay! El Destino (que por casualidad es hermano suyo, lo mismo que Muerte y otros miembros de los Eternos) le tiene reservada una pequeña pero trascendental jugada, en la que se verá atrapado, perdiendo su libertad; y es entonces cuando empieza su nueva vida, una vida en la que empieza a empatizar con las pobres criaturas que vivimos en esta miserable bola de barro, y cuando tendrá que luchar contra sus demonios internos (y de los otros) para defendernos. Si no han leído el cómic, se lo recomiendo, pues podrán comprobar con qué cariño y buen tino han traslado la obra al medio fílmico. El alma de la historia está ahí, en cada fotograma, en cada detalle, una obra muy humanista, sobre un personaje que no lo es.

Gocen de estos episodios como si fueran una delicatessen, como lágrimas que se pierden en la lluvia, y olviden lo que habría podido ser si se les hubiera permitido tener más temporadas. Hay momentos en los que no hay lágrimas suficientes.

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