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OPINIÓN

Sección de cine, series y crítica con artículos de Mr. Bela Vhista.

Viajemos en la máquina del tiempo.: Un programa doble de cine de barrio

Artículo de nuestro experto en cine Mr. Bela Vhista

En esta ocasión les propongo otro juego de imaginación como hemos hecho en recomendaciones anteriores. Es un viaje en el tiempo a un programa doble de cine de barrio de principios de los ochenta del siglo pasado. Uno de tantos en los que se repetía el esquema de “una de risa y otra de miedo”. Y que eran una sorpresa porque, aunque tal vez tuviéramos alguna noción de la película más famosa (que era la que llamaba la atención y que venía de los cines de estreno del centro de la ciudad), la de relleno podía darnos una gran alegría, de esas en la que sabes que te lo estás pasando muy bien y deseas que no se acabé la proyección. Es lo que tenían los tiempos preinternet donde no había spoilers. Lo mejor es que en esta ocasión no tenemos la menor idea pues ninguna película es de las famosas.

Empecemos pues. Después de haber pasado por la imaginaria tienda de chucherías nos sentamos en las butacas tapizadas de rojo, se apagan las luces y ¿Qué es lo que tenemos?

En primer lugar, la de risa. Se trata de “Frenos rotos, coches locos” de un desconocido Robert Zemeckis producida por un señor llamado Steven Spielberg (Spielberg en aquellos tiempos aún no ha rodado “En Busca del Arca perdida” y solo es conocido por algunos aficionados a los que les gusta Tiburón y Encuentros en la tercera Fase y, sobre todo, ese maravilloso borrón en su currículum que es “1941”.). Interpretada por un joven Kurt Russel (antes de saltar a la fama por “1997 Rescate en Nueva York “ y “la Cosa”) y por el veterano Jack Warden (en un doble papel) es una película ambientada en el mundo de los coches de segunda mano, desinhibida y políticamente incorrecta (no exenta de crítica corrosiva a los corruptos) donde se empieza a pisar el acelerador desde el primer momento con situaciones de “esto no puede estar pasando, Pues espera a ver lo siguiente” que desemboca en una carrera final desenfrenada y contrarreloj en la que todo pende de un hilo hasta el último minuto. Todo para garantiza pasar un buen rato sin pretensiones.

Pero no se vayan, que aún hay más, ahora toca la de miedo: “La casa de los Horrores” de Tobe Hooper (otro desconocido para el gran público hasta “Polteregeist” que rodará un año después.) La trama trata de unos quinceañeros que acuden a una siniestra feria ambulante en busca de emociones fuertes, a pesar de que una de las chicas ha oído ciertos rumores de desapariciones de jóvenes en ese sitio. La primera escena nos regala un homenaje a La noche de Halloween y a Psicosis. Hooper es un profesional habitualmente chapucero pero que sin embargo en esta ocasión consigue una cinta con un ambiente opresivo e inquietante (y eso a pesar de las interpretaciones, por ser benignos y llamarlas así, de los protagonistas) Decía la publicidad de aquellos tiempos “Pagaras por entrar, rezaras por salir”. Una típica película de terror de aquellos 80 para completar el viaje que les propongo.

Disfruten de la sesión y hasta la próxima.

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