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OPINIÓN

Javier Gil, concejal del PP de Rivas, posa con camisa de cuadros y americana está de pie al aire libre con árboles borrosos de fondo; la foto es en blanco y negro y se muestra dentro de un marco circular.

Ágora Rivas 2030: cuando la cultura se convierte en coartada para el despilfarro

Hay decisiones políticas que no necesitan grandes discursos para resultar escandalosas: basta con leer los documentos oficiales. El Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid ha firmado un contrato por 262.139,02 euros —según el propio pliego— para traer a la ciudad el Festival de las Ideas y la Cultura de elDiario.es, integrándolo dentro de Ágora Rivas 2030. Una operación presentada como un impulso a la reflexión ciudadana, pero que en realidad evidencia un modelo de gasto público profundamente desequilibrado y, sobre todo, muy poco plural.

El expediente municipal lo dice sin rodeos: “No es posible la división en lotes del objeto del contrato desde el punto de vista técnico y artístico, ya que la prestación del evento es única”. Traducido: el Ayuntamiento no puede elegir ni comparar proveedores porque el festival es propiedad exclusiva de elDiario.es. De hecho, el propio informe técnico reconoce que la adjudicación se hace por “especificidad artística” y por “exclusividad” del medio. Es decir, se paga lo que elDiario.es pide porque no hay alternativa posible.

Y lo que pide no es poco. El contrato incluye cachés de artistas, dietas, alojamientos, transportes, backline, pantallas, sonido, luces, seguridad, WC portátiles, punto violeta, zona infantil, puntos de hidratación, sillas, rampas, y un largo etcétera. Todo ello para un evento de dos días. El propio pliego detalla que la empresa adjudicataria debe asumir “el coste del caché, dietas, transportes, alojamientos y cuantos gastos pudieran derivarse de la actuación”. Y no hablamos de artistas locales: hablamos de figuras mediáticas con cachés elevados, como Jordi Évole, Silvia Intxaurrondo, Marc Giró, Bob Pop, Inés Hernand o Ariel Rot.

¿Es razonable que un municipio con necesidades reales —vivienda, limpieza, mantenimiento urbano, seguridad, servicios sociales— destine más de un cuarto de millón de euros a traer a Rivas a un elenco de comunicadores que, casualmente, coincide ideológicamente con el Gobierno municipal? ¿Es esto pluralidad? ¿O es propaganda cultural disfrazada de pensamiento crítico?

La programación lo deja claro. No hay diversidad ideológica, no hay voces discrepantes, no hay contraste real. Todo el cartel está compuesto por figuras vinculadas al progresismo mediático, muchas de ellas colaboradoras habituales de elDiario.es o de medios afines. El festival se presenta como un espacio de debate, pero el debate exige pluralidad, no un monólogo de dos días.

A ello se suma un detalle especialmente llamativo: la reserva preferente de entradas para socios de elDiario.es. El propio programa lo indica: “Para esta actividad hay que reservar plaza gratuita… con preferencia a los socios y socias de elDiario.es”. Es decir, el Ayuntamiento paga el festival, pero quienes disfrutan prioridad en el acceso son los suscriptores de un medio privado. ¿En qué manual de gestión pública cabe esto?

El Gobierno municipal intenta justificar el gasto señalando que 130.900 euros proceden de una subvención del Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030.

Pero que una parte del dinero venga del Estado no convierte el despilfarro en buena gestión. El dinero público es dinero público, venga de donde venga. Y destinarlo a financiar un festival ideológicamente alineado con el Gobierno local, sin concurrencia competitiva y sin pluralidad, es una decisión política difícil de defender.

Rivas no necesita fastos culturales de autor. Necesita rigor, prioridades claras y respeto por el dinero de sus vecinos. Ágora Rivas 2030 nació como un espacio de reflexión ciudadana; convertirlo en un escaparate mediático de elDiario.es es una deriva preocupante. La cultura es esencial, sí. Pero la cultura no puede ser la coartada para justificar gastos desorbitados ni para reforzar afinidades políticas con dinero de todos.

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