Una publicación sanitaria de referencia en Canadá relata cómo reduce el riesgo de enfermedad renal crónica.
Llevar una dieta basada principalmente en plantas y limitar los azúcares y grasas agregados se asocia con un menor riesgo de enfermedad renal crónica. Esa es la principal conclusión de un estudio publicado este lunes en la revista ‘Canadian Medical Association Journal‘.
La enfermedad renal crónica afecta a un 10% de las personas adultas en el mundo y se proyecta que se convertirá en la quinta causa principal de muerte en el planeta para 2040.
El estudio se basó en datos del Biobanco del Reino Unido, un estudio a gran escala y a largo plazo que incluyó a 179.508 participantes elegibles de entre 40 y 69 años de Inglaterra, Escocia y Gales, e información dietética recopilada mediante un cuestionario.
Durante una mediana de seguimiento de 12 años, un total de 4.819 participantes (un 2,7%) desarrollaron una enfermedad renal crónica. Una mayor adherencia a la dieta de salud planetaria planteada por un grupo de expertos en 2019 se vincula significativamente con un menor riesgo de enfermedad renal crónica.
Esta asociación protectora fue particularmente evidente en personas con baja exposición a espacios verdes residenciales y variantes genéticas específicas, según Xianhui Qin, del Hospital Nanfang de la Universidad Médica del Sur de Cantón (China) y otros autores del estudio.
VERDURAS Y FRUTAS
Aunque se promueven muchas dietas basadas en plantas, como los Enfoques Dietéticos para Detener la Hipertensión (DASH, por sus siglas en inglés), la Dieta Mediterránea Alternativa (aMed) y otras, la dieta de salud planetaria EAT-Lancet se desarrolló para abarcar la salud humana y la sostenibilidad ambiental. Se centra en frutas, verduras, legumbres, algo de carne y lácteos, y limita el consumo de azúcares y grasas añadidas.
Un punto clave en común entre estos patrones dietéticos es su énfasis en un mayor consumo de verduras, frutas y frutos secos, y una menor ingesta de carne roja, componentes que se han asociado sistemáticamente con un menor riesgo de enfermedad renal crónica en estudios previos.
Un aspecto distintivo de la dieta EAT-Lancet es su limitación específica de azúcares y grasas añadidas, lo que puede mitigar aún más el riesgo renal mediante la modulación de las vías de inflamación y estrés oxidativo.










