Artículo de opinión de Juanma del Castillo, ex-director de Zarabanda.
Con la masacre continuada en Gaza y Cisjordania, la guerra iniciada y sostenida en Ucrania por intereses geoestratégicos y económicos, sin que para nada importen ni las vidas humanas ni el equilibrio del planeta, ahora, con la invasión de Venezuela y secuestro de Nicolás Maduro, ha quedado claro que la legalidad internacional ha saltado por los aires.
Es más, el ‘matón del barrio’ Donald Trump, se jacta de decir que “nada ni nadie le detendrá más allá de su criterio y su moral…”; se cree el ‘dueño y emperador del mundo’.
Se especula con que la ‘operación en Venezuela’ pueda haber sido una traición desde el interior; yo más bien, creo que ha sido un acuerdo: claramente EEUU quiere a toda costa el petróleo y las materias primas que tiene ese país, y de ninguna manera iba a renunciar a ellas, quizás no tanto porque las necesite, sino para impedir que otros países, como Rusia y China, puedan tener acceso a ellas.
Ante el acoso continuado, los bloqueos a su comercio y la amenaza de una intervención militar que produciría muchos miles de muertos, probablemente Maduro y su gobierno hayan llegado a un acuerdo con Trump: la continuidad del régimen chavista, el respeto a la vida de Maduro, su familia y la del resto de los dirigentes, a cambio del petróleo y los minerales estratégicos (el 50% al menos).
Eso sí, Trump necesita escenificar su victoria (que es lo que está haciendo) y dentro de un tiempo, “desaparecerá” el rastro del hasta ahora presidente venezolano.
Resulta poco creíble que los sistemas de detección de aeronaves de Venezuela, de Cuba o de los otros países de alrededor, no hubieran detectado la entrada de los helicópteros con tropas que perpetraron el secuestro de Maduro. Todo esto, a mi parecer, lo avala: la aceptación por EEUU de Delcy Rodríguez como nueva Presidenta, el fin de los ataques, el respeto a la cúpula dirigente, el rechazo de Corina Machado…, y aquí, como si no hubiera pasado nada.
Pero el juego de Trump ‘el matón del barrio’, no acaba aquí. Ahora amenaza a Colombia, Méjico, Cuba, Panamá, Canadá, Groenlandia, Irán…
Desde que ha llegado a la presidencia de EEUU solo ha hecho que restringir derechos, perseguir inmigrantes, imponer aranceles desorbitados a todos los países del mundo y amenazar a diestro y siniestro. Ya vamos conociendo su juego: primero lanza el órdago, si el contrario se achica ya lo tiene todo ganado, de no ser así, comienza la negociación. Eso sí, como todos los abusones, si el contrario es muy inferior a EEUU, directamente bombardea, como a los yemeníes, o invade, como a los venezolanos. Y volverá a hacerlo en Cuba, Panamá, Colombia u otros.
El problema es que nadie hasta ahora le está poniendo freno: Rusia ha llegado a un acuerdo de no intervenir en latinoamérica, para que les dejen actuar en Ucrania, la paz en esta guerra solo será posible si aceptan que se queden con casi todo el territorio conquistado; Europa ‘acogotada’, es incapaz de hacerse valer en Ucrania y ni siquiera se posiciona respecto a la defensa de uno de sus territorios, Groenlandia, parte de Dinamarca, amenazada de invasión por Trump. Solo China se ha atrevido a poner en marcha algunas medidas de penalización a EEUU.
China parece haber reaccionado de una manera más efectiva. Hasta hace poco tiempo China era el mayor tenedor extranjero de deuda estadounidense, con aproximadamente 1,3 billones de dólares en bonos del Tesoro; progresivamente ha ido reduciéndola hasta los 759 billones de dólares en la actualidad, por razones de carácter geopolítico y preventivo para evitar posibles iniciativas de EEUU de congelar los activos como han hecho con Rusia; además han puesto en marcha lo que los estrategas Chinos han llamado ‘Respuesta Integral Asimétrica’, con medidas como: el Banco Popular de China anunció la suspensión temporal de todas las transacciones en dólares americanos con corporaciones que tuvieran vínculos con el sector de defensa americano; la compañía China Ocean Shiping Company, que controla aproximadamente 40% de la capacidad de transporte marítimo global, ha decidido que sus cargueros eviten usar los puertos americanos; el Sistema de pagos Interbancarios Transfronterizos de China, anunció que estaba expandiendo su capacidad operativa para absorber cualquier transacción Global que quisiera evitar el sistema SWIFT controlado por Washington, lo que significa que China ha dispuesto una alternativa al mundo completamente funcional al sistema financiero Occidental, así, inmediatamente, Bancos Centrales de 34 países han abierto cuentas operativas en el sistema Chino lo que significa una desdolarización acelerada de una de las fuentes más importantes de financiación de EEUU; la State Gris Corporation of China que controla la red eléctrica más grande del planeta, anunció la revisión técnica de todos sus contratos con proveedores americanos de equipos eléctricos, lo que implica que China se desacopla de la tecnología americana; y otras muchas medidas, en acuerdo con los BRICS (grupo de países de economías emergentes, que buscan aumentar su influencia en el mundo, promoviendo la cooperación y defendiendo el multilateralismo y los intereses de los países en desarrollo en el contexto global). (Nota del autor: estos datos han sido obtenidos de la información aportada por Luis Adán Fernández, Profesor, divulgador, y analista en Profesional Independiente).
Toda esta locura de acciones unilaterales, agresivas, contra el derecho internacional…, emprendidas por EEUU con Trump a la cabeza, con toda seguridad acabará volviéndose contra ellos mismos.
La deuda nacional bruta del gobierno de Estados Unidos superó los 37 billones de dólares, cifra récord que pone de relieve el rápido aumento de los pasivos de la mayor economía del mundo, lo que genera mayores presiones sobre los contribuyentes. Supone un 123 por ciento del producto interior bruto (PIB). Este nivel de endeudamiento supera el PIB de China y de toda la eurozona en conjunto, según la Fundación Peterson.
La hegemonía del dólar le ha dado siempre a Estados Unidos una posición ventajosa en el plano internacional, ya que le permite tener déficit presupuestarios que supondrían enormes gastos extraordinarios, y que de esta forma, son cubiertos simplemente con la emisión de moneda (y financiados por todos los compradores de deuda pública americana). EEUU gana significativamente por el uso del dólar como divisa de cambio internacional. Y el resto de los países fijan su moneda al cambio en relación al dólar.
Actualmente, el dólar representa aproximadamente el 60% de las reservas globales, y se utiliza en casi el 90% de todas las transacciones diarias a nivel global en el mundo. Además, el dólar es la principal moneda de reserva del mundo, lo que le permite a EEUU financiar su deuda externa a bajo costo y ejercer una influencia considerable en las políticas económicas de otros países.
¿Pero alguien sabe cual es exactamente el valor del dólar? ¿Cuántos dólares hay repartidos por el mundo? En otro tiempo el valor de la moneda se fijaba mediante el patrón oro, pero los americanos impusieron el criterio de ‘la oferta y la demanda’. actualmente el valor se lo da la ‘demanda’, si ésta sube, el valor crece, si la demanda cae, el valor del dólar disminuye y los intereses de la deuda pública aumentan.
En diciembre de 2024, había en circulación en el mundo 2.322.9 mil millones de dólares, según la Reserva Federal de EEUU. Por todo esto, podemos entender el afán de EEUU de controlar todas las fuentes de materias primas del mundo, y no solo las energías, también otros minerales, el oro y diamantes, tierras raras fundamentales para las nuevas tecnologías, el armamento, etc., asegurándose la iniciativa de la oferta, la determinación de los precios y la selección de los compradores.
Y sobre todo, que todas las transacciones internacionales sigan haciéndose en dólares. Sería el principio del fin si China impusiera el yuan, Rusia el rublo, Europa el Euro,… Esta es una carrera desesperada de EEUU, con ‘el matón del barrio’ como ariete. Una carrera ‘contra reloj’, en competencia con el gigante asiático China, que es quien le disputa la hegemonía del mundo.
Y si para intentar ganar, tiene que secuestrar presidentes, bombardear países, acabar con todos los organismos de solidaridad, regulación comercial, justicia internacional, etc., seguro que no dudarán en hacerlo.
Se trata de una lucha por su propia supervivencia…









