La vegetación que crece en Rivas Vaciamadrid es mucho más que un elemento decorativo del paisaje urbano. Árboles, arbustos y plantas herbáceas forman parte del patrimonio natural del municipio y han tenido, históricamente, distintos usos vinculados a la alimentación o medicina tradicional. El proyecto Renatura Rivas recoge esta relación en su Cuaderno de Barrio.
A partir de esta guía divulgativa, Zarabanda hemos elaborado este gráfico que muestra los principales usos asociados a la flora presente en Rivas.
Usos tradicionales y cotidianos de la flora
Según los datos recogidos, uno de los usos más habituales de la flora ripense es el uso medicinal y terapéutico. También destaca el uso alimentario, ligado tanto al consumo humano como animal.
Renatura Rivas recoge una amplia variedad de usos tradicionales de la flora local, ligados a la medicina popular, la alimentación, la ganadería y la fabricación de enseres. Árboles como el sauce o el chopo fueron empleados por sus propiedades medicinales, mientras que especies como el romero, el tomillo o la mejorana han tenido un papel destacado tanto en la gastronomía como en los remedios caseros. Otras plantas, como la encina, el fresno o la ontina, estuvieron estrechamente vinculadas a la alimentación y al cuidado del ganado.
La flora también fue esencial para la vida cotidiana: el esparto, el albardín o la enea se usaron durante siglos para fabricar cestos, cuerdas, esteras, calzado o incluso papel, y arbustos como la retama sirvieron como combustible. Incluso especies hoy consideradas tóxicas, como el heliotropo o el hisopo, tuvieron aplicaciones medicinales concretas, reflejando un profundo conocimiento tradicional del entorno vegetal de Rivas.
Renatura Rivas: recuperar el vínculo con las plantas
El proyecto Renatura Rivas apuesta por renaturalizar la ciudad y recuperar el vínculo entre la ciudadanía y la flora local, no solo desde el punto de vista ecológico, sino también cultural y social. Este Cuaderno de Barrio es una herramienta clave para este objetivo, al facilitar el conocimiento de las especies presentes en el municipio y de sus usos tradicionales.
De este modo, Rivas avanza hacia un modelo urbano que reconoce el valor de su flora como fuente de biodiversidad, conocimiento y memoria, integrando la naturaleza en el presente y futuro de la ciudad.









