OPINIÓN

La propaganda de la izquierda ripense

Ni ‘aldea gala’ ni ciudad parada: Rivas merece otro futuro

Los vecinos de Rivas Vaciamadrid, ciudad gobernada por el mismo partido desde 1991, conocemos ya perfectamente, a estas alturas de la película, cuáles son los argumentos preferidos de los gobernantes municipales para convencernos de que vivimos en la mejor ciudad posible, y de que, si algo no funciona, la culpa es del PP. Sabemos perfectamente que prefieren hablar de Palestina antes que de ocuparse de la seguridad en nuestras calles, y que están mucho más cómodos vociferando en una manifestación que gestionando lo que les toca. Y si saliésemos a la calle y preguntáramos a los vecinos de qué presume más este Gobierno municipal, la respuesta tendría dos palabras: participación ciudadana.

Escuchar a la ciudadanía es un deber de todo político, y aún más de una alcaldesa. Mal vamos si presumimos de cumplir nuestra obligación. Pero aún es peor manipular la realidad, y pretender que la participación ciudadana es como el espejo de Blancanieves: solo te dice que eres la alcaldesa más lista de toda la Comunidad de Madrid.

La realidad es que los vecinos se mueven, y no son tan dóciles como le gustaría al actual equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid. Lo hemos podido comprobar con las recientes Sugerencias al Plan General de Ordenación Urbana. Izquierda Unida y sus socios de Gobierno se han cuidado de no facilitar datos detallados de esa participación ciudadana, pero lo recabado por los medios deja claro que la oposición a los planes del Ayuntamiento es real, y les ha sorprendido.

Pero, un momento: ¿no era este Avance una expresión de la participación ciudadana, y un fruto de proceso de diálogo iniciado con la famosa votación de ‘Rivas, párate a pensar’? Pues no, era mentira. Una vez más. Nadie pedía viviendas en altura donde estaban planeados unifamiliares, como han hecho en el Mirador Norte o en el Cristo de Rivas; nadie pretendía renunciar a las dotaciones prometidas, tan necesarias, junto al CERPA de la calle Picos de Urbión, la biblioteca Gloria Fuentes, o el Polideportivo Cerro del Telégrafo. En esas polémicas propuestas no ha habido participación ciudadana, sino cambalaches del Ayuntamiento, que, además de no querer nuevos vecinos -no sea que siga cambiando el voto hasta un punto de no retorno, para ellos-, tiene una auténtica fobia a los unifamiliares, incluso a los que estaban planeados en su propio Plan General, el vigente.

Pretenden construir donde nadie quiere, y dejar sin vivienda el norte del Cristo de Rivas, donde, por lógica, debe crecer la ciudad. ¿Alguien lo entiende?

El Partido Popular comparte ese estupor de la ciudadanía ante las propuestas urbanísticas del Ayuntamiento. Y el problema es de calado, va más allá del futuro concreto de unas zonas específicas. Nos estamos jugando el diseño de nuestra ciudad para las próximas décadas. Quieren condenarnos al estancamiento, y que la población más joven se vaya a otras localidades. Que nadie se engañe: su objetivo es preservar la pureza de la aldea gala de la izquierda, cada vez más menguante en toda España. Precisamente cuando más demanda de vivienda hay, en Rivas Vaciamadrid y en todo nuestro entorno.

Frente a este modelo, desde el Partido Popular de Rivas reivindicamos una ciudad equilibrada, sostenible, donde los diferentes usos y tipos de vivienda convivan con naturalidad, en libertad. Rivas puede crecer, de forma ordenada, y sin perjudicar la calidad de vida de los vecinos ya residentes. No queremos una Rivas condenada a ser ciudad-dormitorio, sin trabajo, sin comercio, sin nuevas familias en sus calles. Y, sin crecimiento, a eso estamos destinados.

Rivas merece otro futuro, y lo va a tener. Con vivienda, con negocios, con calidad de vida, con seguridad. Y, por supuesto, con participación ciudadana, pero de la auténtica: escuchando a los vecinos, a todos, no solo a quienes votan a la izquierda. Esa ciudad de todos —no de unas siglas— está cada día más cerca.

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