Entre la fe y el poder: una mirada crítica a las enseñanzas religiosas y su legado en la sociedad por Juanma del Castillo.
La historia de la religión católica se inicia en el siglo I de nuestra era y el fundador de esta Iglesia es Pedro (anteriormente Simón), por orden de Jesús de Nazaret (Xto.), según el Nuevo Testamento. En un principio ‘el cristianismo’ era una religión pagana para el estado romano. Constantino I en el año 313, adopta el cristianismo como religión del Gobierno, con lo que en el año 380, se convirtió en ‘religión del Imperio romano’.
La religión católica es la más numerosa de las monoteístas. El termino religión proviene del latín (volver a unir): ‘unirse con Dios a través del cristianismo’.
Raíces sagradas y estructuras terrenales: el origen y evolución de las tres grandes religiones monoteístas
Para los católicos, Dios se manifiesta como Padre, Hijo y Espíritu Santo formando así la Santísima Trinidad. El libro sagrado de los católicos es la Biblia. Sus lugares de reunión son las iglesias y templos, donde celebran la eucaristía (el pan y el vino como sangre y cuerpo de Cristo), el bautismo, la confirmación, el matrimonio, la ordenación sacerdotal…, y otros ritos como la confesión, la extremaunción, exorcismo, etc.
La ideología y preceptos difundidos por la Iglesia Católica han dado lugar a una cultura, concepción moral y configuración de valores determinantes en las sociedades en las que esta religión se ha implantado.
El islamismo es la segunda de las religiones más numerosas. Los eruditos islámicos definen el islam como: ‘La sumisión a Dios el Altísimo, a través del monoteísmo, la obediencia y el abandono de la idolatría’, es decir, la versión completa y universal de una fe primordial que fue revelada muchas veces antes a través de profetas como Adán, Abraham, Moisés y Jesús. Los seguidores del islam se denominan musulmanes. Creen que Mahoma es el último de los profetas enviados por Dios y sello de la Profecía. El libro sagrado del islam es el Corán, que según los musulmanes fue dictado por Alá a Mahoma a través del arcángel Gabriel y es considerado por ellos, como la revelación final e inalterada de Dios. Sus lugares de reunión son las mezquitas.
El judaísmo es la tercera de las religiones monoteístas. Es la más antigua de las religiones abrahámicas. Su práctica se basa en las enseñanzas de la Torá (Pentateuco), cinco libros. La Torá o Pentateuco es uno de los tres libros que conforman el Tanaj (Antiguo Testamento), de inspiración divina.
El rasgo principal de la fe judía es la creencia en un Dios omnisciente, omnipotente, personal y providente, que habría creado el universo y elegido al pueblo judío para revelarle la ley contenida en los Diez Mandamientos. Las normas derivadas de tales textos y de la tradición oral, constituyen la guía de vida de los judíos. Una de las características del judaísmo radica en que se considera, no solo una religión, sino también una tradición, cultura y nación.
Abraham es considerado patriarca por los cristianos, los islámicos y los judíos.
¿Valores universales o dogmas impuestos?: el debate sobre el papel ético de las religiones en el mundo contemporáneo
Lo que parece caracterizar a las tres principales religiones, desde el aspecto más visible, sería que todas están inspiradas por un ‘supuesto’ dios, al que nadie ha visto nunca, y que a un elegido (profeta), le dictó las ‘reglas’ de comportamiento para que fuean transmitidas a todos los seres de la tierra.
Estos profetas elegidos por Dios, se autoproclaman ‘autoridad’ máxima en su representación, y a su vez constituyen estructuras organizativas, de culto y de poder, para transmitir sus enseñanzas o imponerlas por la fuerza.
Desde los primeros momentos de su creación, las tres religiones se posicionaron al lado del poder político y militar, cuando no lo han sido sus representantes directamente. Las tres se han dotado de idearios propios, ritos de obligado cumplimiento y sometimiento indiscutible a la autoridad, así como fórmulas de contribución y sostenimiento de los representantes y estructura.
Entre los muchos principios y creencias en los que se fundamenta la religión católica, podemos mencionar los siguientes: tener fe en Jesucristo y su iglesia; la creencia del cielo y el infierno; el seguimiento de los sacramentos de la iglesia; acercarse a Dios por Cristo y alejarse del pecado; asistir los domingos a misa y fiestas de guardar; confesar los pecados; comulgar en la misa. Leer la Biblia y seguir sus mandatos; ayunar y abstenerse de comer carne cuando la Iglesia lo mande; ayudar a la iglesia en sus necesidades; cumplir los sacramentos cristianos; seguir los mandamientos de la ley de Dios; hacer penitencia cuando la autoridad eclesiástica lo mande… Todos ellos, basados en la promesa de ‘ganarse el cielo y la vida eterna’ o, por el contrario, ‘el infierno para toda la eternidad’. Algo parecido en el caso de las otras religiones.
Pero también en los contenidos transmitidos por la iglesia católica, se pueden encontrar preceptos a valorar. Los siete pecados capitales: orgullo, codicia, lujuria, envidia, glotonería, ira y pereza. O las virtudes correspondientes: humildad, caridad, castidad, gratitud, templanza, paciencia y diligencia.
Otro de los textos fundamentales para los cristianos son ‘los Mandamientos’: Honrarás a tu padre y a tu madre. No matarás. No cometerás actos impuros. No robarás. No dirás falsos testimonios ni mentirás. No codiciarás los bienes ajenos… La semana son siete días, porque el último ‘Dios descansó después de crear el mundo’…
¿Podemos reprochar o rechazar estos preceptos? Yo creo que no, además de que también deduzco que el poder político (Estado), no ha sido capaz de inculcar en la sociedad muchos de los valores del tipo: introspección personal, autocrítica, humildad, solidaridad (caridad), pensamiento crítico, voluntariedad altruista, respeto al diferente, gratuidad en nuestros actos, compromiso con la verdad, arrepentimiento, igualdad de género, oposición a la injusticia, defensa de la paz, aprendizaje de las propias experiencias y de la historia, respeto a los animales y a las cosas, cuidado del planeta, etc. Todos estos valores deberían ser transmitidos desde la familia, el Estado y la escuela. De hecho, hubo un intento con la asignatura de ‘Educación para la ciudadanía’ pero la oposición de todas las derechas, lo llevaron al fracaso.
El camino no es nada fácil, y ahora cuando la ley del más fuerte, la manipulación de la verdad o simplemente la mentira se han impuesto, aún es más difícil.









