Las olas de calor disparan la propagación de enfermedades parasitarias, según un nuevo estudio

enfermedades parasitarias

Un equipo científico demuestra que el aumento de temperaturas extremas puede multiplicar por 13 la carga de parásitos que afectan a la salud humana y animal.

Las olas de calor, cada vez más frecuentes en verano, no solo afectan a nuestra comodidad o consumo eléctrico. Un estudio publicado este miércoles en PLOS Climate por investigadores del Trinity College de Dublín revela que estos fenómenos extremos pueden multiplicar hasta por 13 la propagación de enfermedades parasitarias. La investigación, centrada en el impacto del calor sobre la transmisión de patógenos, advierte del riesgo creciente para la salud en un contexto de cambio climático global.

Aumento preocupante de las enfermedades parasitarias

“En este estudio, trabajamos con la pulga de agua (‘Daphnia magna’) y un patógeno microsporidio (‘Ordospora colligata’), que son un modelo ampliamente utilizado para enfermedades de transmisión ambiental, para investigar los impactos de diferentes atributos de las olas de calor”, apunta Niamh McCartan, doctoranda en la Facultad de Ciencias Naturales del Trinity College de Dublín.

Los científicos manipularon 64 tipos distintos de olas de calor, variando duración, intensidad y momento de exposición. Los resultados fueron claros: las olas de calor alteran profundamente la carga de patógenos. En muchos casos, su presencia aumenta hasta 13 veces más en comparación con otras condiciones térmicas, como las olas de frío.

Estas enfermedades parasitarias, muchas de las cuales se transmiten por vectores como los mosquitos, encuentran en las temperaturas elevadas un entorno perfecto para proliferar.

El cambio climático y su impacto directo en la salud

“Un estudio publicado recientemente informó que el 58% de las enfermedades patógenas humanas se han visto agravadas por el cambio climático y que los cambios de temperatura afectan la susceptibilidad del huésped debido a la alteración de las propiedades biológicas, como el funcionamiento de nuestro sistema inmunológico, así como nuestro comportamiento”, apunta McCartan.

Otros investigadores han sugerido que casi el 70% de los casos de covid-19 en el verano de 2022 podrían haberse evitado si no hubiera habido olas de calor en esa época.

Esto no es un problema lejano. En el sur de Europa, regiones como Italia, Francia e incluso el sur de España están registrando la aparición de mosquitos portadores de dengue, zika o malaria. Estas son enfermedades que antes se limitaban a zonas tropicales.

¿Qué podemos hacer desde lo local?

En municipios como Rivas, donde las temperaturas veraniegas superan cada año los 35 °C, la prevención cobra un papel clave. Las autoridades sanitarias recomiendan:

  • Eliminar aguas estancadas para evitar criaderos de mosquitos.
  • Mantener buenas prácticas de higiene en zonas rurales y agrícolas.
  • Informarse sobre síntomas de enfermedades parasitarias ante viajes o brotes.

Este nuevo estudio refuerza la idea de que el cambio climático tiene consecuencias directas en la salud pública. Las olas de calor no son solo un fenómeno meteorológico. También son un factor determinante en la propagación de enfermedades parasitarias, tanto en humanos como en animales.

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