No seré yo quien niegue la realidad. Ayuso ha ganado, con holgura, las elecciones. Ahora bien, ¿es tanta la importancia que tiene este hecho o la derecha aprovecha cualquier circunstancia para exagerar la nota y tratar de ganar más batallas de las que ha ganado?

La repercusión de estas elecciones es clara para la izquierda. La arrasadora victoria de la presidenta ha provocado un hundimiento del PSOE, una desaparición de Ciudadanos y la dimisión de Pablo Iglesias y la posible de Gabilondo, mientras ha surgido en la izquierda una nueva figura: Mónica García que ha conseguido que su partido, Mas Madrid, haya obtenido unos resultados buenos, sobrepasando en votos al Partido Socialista.

Pero, ¿qué ha conseguido el Partido Popular con esta victoria? Según ellos mismos dicen, han iniciado la cuenta atrás de la próxima victoria del PP. Y tan panchos. Está claro que han confundido deseo con realidad. Sueñan con el poder de una forma absoluta, olvidando todo lo que no sea su propio interés.

Y sí, lo repito, el triunfo del PP en Madrid ha sido avasallador. Ahora bien, cuando estos señores se despierten –permítanme el símil literario– el dinosaurio todavía estará allí. Porque, todavía no se han enterado, el PP ha ganado las elecciones en la CAM, pero no en España. Madrid no es España. España es bastante más, aunque la señora Ayuso, demuestre que su conocimiento en geografía es nulo.

Porque, qué ha cambiado ¿acaso no tenía el PP ya la presidencia de la CAM? Sí, ahora tiene además los escaños de Ciudadanos y algunos del PSOE, por lo tanto seguirán presidiendo la Comunidad, algo que ya hacían. Y, muy a su pesar, seguirán mirando a la Moncloa y verán que el presidente es Sánchez y que ese gobierno que tanto odian sigue allí. Aunque no les guste.

Mientras, Pablo Iglesias –gracias por lo que has hecho– ha conseguido salvar los escaños de Unidas Podemos, Gabilondo –sin duda un buen hombre, pero un mal líder político– ha hundido al PSOE. Y a pesar de todo, el gobierno sigue gobernando en todo el Estado, sin que lo haya parado Ayuso, aunque ésta en su sueño de verano crea ser la reina de Saba y piense que pronto destronará a Sánchez y… a Casado.

Casado debe, en primer lugar, elegir entre dos líneas que tienen poco que ver, una, la del eterno candidato pepero Feijoo –una derecha de estilo europeo, civilizado–, y otra la de Ayuso cada vez más cercana a Vox, cada vez más ultramontana. Esta esquizofrenia del PP le dará más de un dolor de cabeza, porque hay una incompatibilidad clara entre ambas tendencias ideológicas.

Todos los esfuerzos del PP serán tratar de romper el gobierno ‘social-comunista’ y conseguir que se convoquen elecciones generales. Es curioso, lo mismo que está tratando de hacer desde el primer día en que empezó a funcionar este gobierno estatal. Nada nuevo bajo el sol.

Lo que sí sería nuevo es que lo consiguiera. Pero fíjense ustedes, la presidenta Ayuso, esa mujer tan aplaudida hoy por sus seguidores, esa que junto a Casado no ha parado de criticar e insultar al gobierno central, por no plegarse a sus deseos, es justo una presidenta que ha tenido que convocar elecciones, que no ha sido capaz de aprobar en dos años un presupuesto y que sólo ha aprobado una ley en este periodo (por cierto, la ley del suelo que, imitando a la de Aznar, nos puede llevar otra vez a una burbuja inmobiliaria indeseada). Bueno pues con estos mimbres pretende hacer un buen cesto.

Ya verán ustedes, cuando se despierten de este sueño profundo, y vean quién está en el gobierno central. Un gobierno comunista-bolivariano al que no son capaces de dominar, por el simple hecho de que no tienen la fuerza democrática suficiente (esto no terminan de entenderlo).

Porque el PP se está topando día a día con la realidad. Y ésta es muy tozuda. Y es que con todos los partidos nacionalistas en contra y con sólo Vox y Ciudadanos (que dentro de poco ingresará por la puerta trasera en el PP) a su favor, lo tiene muy difícil. Pregúntenles a los nacionalistas, a ver qué opinan del PP, verán que amor le tienen (véanse los resultados en Catalunya y Euskadi, por ejemplo).

En fin, comienza una nueva etapa, habrá que tratar de frenar a Ayuso en estos dos próximos años, pero mientras tanto, además de prepararse para las próximas autonómica madrileñas, habrá que seguir gobernando en España, les guste o no, el dinosaurio sigue todavía allí, elaborando y aprobando leyes que dignifiquen y ayuden a los más débiles, mientras que otros se dedican a hablar de libertad y, a la vez, destrozar el Estado del Bienestar.

¡Que no nos paren!

Salud y República