Un total de trece jóvenes ripenses han participado en el VI Campo de Trabajo en Palestina entre el 21 y el 30 de septiembre, organizado por el Ayuntamiento de Rivas con la colaboración de la entidad Pallasos en Rebeldía, que ha llevado a los campos y escuelas de varias localidades toda la magia y la diversión de Festaclown.

 

Estos chicos y chicas se han costeado un viaje (el Ayuntamiento ha financiado su manutención en los territorios ocupados) que ha llegado tras dos años de espera y que ha sido particularmente duro, dada la situación de violencia que se está viviendo en Palestina. Así lo han destacado ellos mismos durante la rueda de prensa que han celebrado esta mañana en compañía de la alcaldesa, Aída Castillejo, y del concejal de Educación, Infancia y Juventud, Jose Alfaro.

“Este es el proyecto de cooperación más comprometido políticamente con los derechos humanos que tiene el Ayuntamiento de Rivas”, ha señalado la regidora, incidiendo en que, desde su compromiso, la juventud participante en el campo de trabajo ha podido aprender del “ejemplo de humanidad, de resistencia y de alegría” del pueblo palestino.

 Según Abraham Pavón, de Pallasos en Rebeldía, el de este año ha sido “uno de los campos de trabajo más duros, tanto a nivel logístico como experimental”. De hecho, hasta la última noche no les garantizaron poder viajar a Palestina, dada la situación de inseguridad que se vivía en la zona. Esa situación les obligó a cambiar su hoja de ruta en varias ocasiones, lo que no les ha impedido desarrollar hasta dos espectáculos diarios en los campos, colegios y espacios públicos de varias ciudades palestinas. Los jóvenes ripenses desarrollaban por su parte distintas actividades infantiles, como pintacaras, sogatira o paracaídas. Una de aquellas actuaciones llegó a reunir a 6.000 personas. En un colegio de Belén, la delegación ripense montó toda su actividad con 650 niños y niñas.

Durante su estancia en Palestina, los chicos y chicas de Rivas han podido comprobar la realidad de los territorios ocupados en los campos de refugiados de Aida o en ciudades como Jerusalén, Belén o Nablus.

 “Nos hemos llevado mucha  tristeza y mucho dolor”, ha asegurado Helena Galindo, una de las jóvenes participantes. El control israelí sobre cada movimiento, con francotiradores en las torres de los campos de refugiados, el boicot sobre bienes básicos como el agua o las incursiones violentas de los militares israelíes son algunas de las realidades que han vivido estos vecinos de Rivas, que vivieron jornadas de luto por el asesinato de diez habitantes de uno de los campos o la mutilación de otros 50.

La ocultación de personas ante la incursión de los militares, el gaseo del campo de Aida o la presión sobre el grupo para encontrar a la persona que había hecho una fotografía con su teléfono móvil son algunas de las experiencias vividas y que no podrán olvidar nunca. A pesar de esa situación constante de violación de los derechos humanos, “toda la gente nos trató lo mejor que pudo y más, incluso llegaron a hacernos reír, porque desgraciadamente tienen todo esto muy normalizado”, ha señalado Alberto García, durante la rueda de prensa.

 Todos los y las participantes han denunciado la escasa visibilidad (casi nula) que los medios de comunicación otorgan a la situación que, 75 años después, se sigue viviendo en los territorios palestinos. Para contar su experiencia a la ciudadanía ripense, estos chicos y chicas van a desarrollar ahora una serie de acciones que incluyen, entre otras, videos y murales. 

(Adjuntamos fotografía tomada tras la rueda de prensa celebrada esta mañana)