James Webb (Segundo administrador de la NASA), es el nombre que lleva el mayor telescopio astronómico jamás construido y que voy a tratar de explicar en este artículo. A pesar de su enorme importancia científica creo que no ha sido suficientemente atractivo para la prensa, a excepción de la científica y quizás ya nos estemos acostumbrando a estas maravillas tecnológicas y consideremos como “normal” uno de los mayores logros en el campo de los telescopios espaciales.

Amortizado ya el Hubble, el relevo del James Webb será la “máquina del tiempo” más importante que orbite nuestro planeta desde que se inició la observación fuera de la atmósfera terrestre, tal vital para nosotros pero que resulta una molesta “pantalla” para los instrumentos ópticos. Algunas de las principales características del JWST relacionadas con este instrumento, son las siguientes:

 

  • Fecha de lanzamiento: 25 de diciembre de 2021.
  • Inicio del proyecto: año 1996.
  • Espejo primario: diámetro 6,3 m de ancho, compuesto por 18 segmentos hexagonales desplegables chapados en oro (foto1).
  • Alimentación: Panel solar desplegable de cinco capas, del tamaño de una pista de tenis.
  • Distancia de la órbita: 1,5 millones de kilómetros de la Tierra, situado en un “punto de Lagrange” denominado L2. Dicho punto es aquel en el que la órbita de un objeto es estable y donde la fuerza de gravedad de la Tierra no hace disminuir el período orbital del objeto, precisamente porque en este punto el período orbital es igual al de la Tierra (foto2).
  • Longitud de onda operativa: en luz visible, en infrarrojo cercano, y en infrarrojo medio (0,6-28,5 micrómetros). Fundamentalmente el telescopio operará en infrarrojo.

Algunos de los objetivos que la NASA se ha fijado al lanzar este instrumento se pueden resumir en:

  • Poder observar prácticamente la época en que se formaron las primeras estrellas y galaxias, hace más de 13.500 millones de años, una parte del espacio y el tiempo nunca antes visto.
  • Observará aquellos “exoplanetas” que estén situados en las zonas habitables de sus respectivas estrellas, es decir, las regiones donde un planeta puede contener agua líquida en su superficie, determinando si existen posibilidades de habitabilidad.
  • Tiene capacidad para examinar la luz de las estrellas filtrada a través de atmósferas planetarias, lo que permitirá conocer sus composiciones químicas. Curiosamente las “trazas” de contaminación son determinantes.

Una vez enfriados sus circuitos y alineado convenientemente, el telescopio JWST comenzará a recopilar sus primeras imágenes en un plazo aproximado de seis meses, lo que podría ocurrir en junio o julio de 2022.

Como primicia, en el mes de febrero de 2022 se ha obtenido la primera imagen que sólo servirá para las maniobras de calibración y enfoque de los instrumentos ópticos (foto3). Los encargados de la misión informaron que la primera imagen del telescopio sería borrosa, aunque sorprendentemente ha resultado bastante nítida. Es una estrella aislada en la Osa Mayor. (Los puntos que se ven alrededor de la imagen son “tomas” para calibrar el telescopio).

En los meses siguientes de 2022 estaré atento a los descubrimientos de esta maravillosa herramienta para ir recopilando información que resulte interesante a los lectores de la Revista. Por lo tanto, estaré atento a… ¡¡ Mirar al Cielo !!

M. Manero