Articulo de opinión de Juan Manuel del Castillo sobre la respuesta del Estado ante el reciente apagón.
Si a Pedro Sánchez le hubieran contado que tenía que superar las ‘siete plagas bíblicas’, quizás se lo hubiera pensado más de una vez antes de presentarse… La pandemia del Covid, la tormenta Filomena, el volcán de La Palma, la crisis energética por la guerra en Ucrania, la Dana de Valencia y el Apagón eléctrico, ¿Cuál será la séptima?
De momento, parece que se está superando la sexta. Acabamos de sufrir en nuestro país el mayor apagón eléctrico y sin precedentes de la historia moderna. Parece que los técnicos están investigando cuales han sido las causas; de momento, las compañías eléctricas han afirmado que no se trata de un ‘ciberataque’, y que no ha habido ningún fenómeno meteorológico fuera de lo normal. Aunque Pedro Sánchez en su comparecencia, ha dicho que ‘no se descarta ninguna hipótesis’.
El mayor apagón de la historia reciente en España
La primera pregunta que se nos viene a la cabeza es ¿cómo es posible que esto pueda ocurrir? Algunos se han atrevido a afirmar que la causa puede estar en la entrada del flujo eléctrico procedente de las fotovoltaicas. Pero sin pretender ser un experto, si el suministro de electricidad tiene que estar exactamente equilibrado, entre la producción y la demanda, ¿dónde han ido a parar 15 gigavatios que han desaparecido en menos de cinco segundos? Las centrales no pueden quedarse en precario, porque toda la electricidad que reciban de menos, a su vez dejará de llegar a los usuarios que la necesitan y, si por el contrario, hay una mayor producción, los sistemas no lo soportarían y entrarían en modo de protección, con lo que las consecuencias serían aún peores.
España, en el momento del apagón, estaba transportando más de 2 mega watios de potencia eléctrica a Francia. Justo en el momento de ese apagón, es Francia quien manda energía urgentemente a España (por eso las zonas más próximas al país vecino fueron quienes primero recuperaron el suministro). Électricité de France SA, es una empresa francesa de servicios eléctricos, propiedad en su totalidad del Estado francés. También Marruecos acudió en ayuda transfiriendo energía.
¿Cómo es posible que todas las centrales eléctricas de unas u otras Compañías hayan podido caer simultáneamente?; ¿Qué controles y sistemas de protección mantienen estas Compañías? Si esto ha ocurrido en una ocasión ¿quien asegura que no volverá a ocurrir? Las compañías eléctricas, en manos privadas, no han querido invertir en sistemas de estabilización, que es la única manera de controlar el caudal de electricidad procedente de las fotovoltaicas. Además, parece ser que los pocos estabilizadores de que disponen, el día del ‘apagón’ no estaban funcionando porque es caro mantenerlos para ‘por si acaso’. Que esto podría pasar era más que conocido, hasta que ha pasado.
La cuestión es ¿cómo se puede evitar que vuelva a ocurrir? Según el científico del CESIT Antonio Turiel, es el Estado quien tiene que legislar y obligar a las Compañías eléctricas a instalar estos ‘estabilizadores’ y cualquier otro sistema de control que fuere necesario.
Y ¿quiénes se harán cargo de los 4.000 millones perdidos por las empresas? ¿Y de las otras consecuencias como la situación de los enfermos que dependen de un respirador y se encontraban en su casa, o de los alimentos estropeados en los frigoríficos, etc.?
La suma de resultados de las cinco principales compañías eléctricas españolas se resume en 11.248 millones de euros de beneficio el pasado año. Son 782 millones más que en 2023. Iberdrola, Repsol, Endesa, Moeve y Naturgy, todas cerraron sus ejercicios con enormes beneficios.
Pero claro, las eléctricas son las empresas donde van a parar presidentes como Felipe González o José Mª Aznar, además de otros altos cargos de los gobiernos tanto del PSOE como del PP.
La urgencia de recuperar servicios básicos para el Estado
¿Qué es verdaderamente lo necesario? Pues exigir a las Compañías más inversión, que garantice derechos y servicios a todos los ciudadanos. En todo caso el Estado debería recuperar las empresas de ámbito estatal en sectores que prestan servicios básicos a toda la ciudadanía: la empresa estatal de suministro eléctrico, la empresa de suministros petrolíferos, Telefónica como empresa estatal de comunicaciones, parar la privatización de la sanidad pública…, y otras. De igual manera, que hoy se debate sobre la necesidad de que los gobiernos centrales y autonómicos construyan vivienda social para atender la demanda y poner freno a la especulación inmobiliaria. En definitiva, apostar por las infraestructuras públicas, porque son las que verdaderamente aseguran nuestros derechos y nos pueden dar seguridad.
Pero, ¡Ojo!, tenemos que estar atentos, porque quizás, PP y Vox, como el propio PSOE y algunos de sus socios (incluidos sindicatos), quieran aprovechar para sacar rédito de todo este asunto: volver a plantear el tema de la nucleares, los primeros, y justificar las inversiones armamentísticas, para las que ya se han anunciado 10.500 millones.
Hay otras reflexiones al hilo, que están difundiendo desde colectivos muy afectados, la Cañada Real uno de ellos: “Hoy toda España sufre un corte de luz temporal. En la Cañada Real llevamos cuatro años viviendo así. Sin calefacción en invierno, sin neveras en verano, sin luz para estudiar, sin agua caliente para lavar a nuestros bebés. ¿Se indignarán por unas horas, como nosotros nos indignamos cada día? La dignidad también necesita electricidad. #CañadaReal #DerechosHumanos #LuzParaLaCañada. Hoy y por primera vez desde hace décadas, en Cañada estamos en mejores condiciones que toda España…”.
A la oposición siempre destructiva del Partido Popular, también les espetan sus contradicciones: “Los que exigen saber la causa del apagón seis horas después de producirse, son los mismos que llevan seis meses ocultando dónde y con quien estaba Mazón durante seis horas mientras los valencianos se ahogaban…”.
Y evidencian las razones de los migrantes: Por un apagón de diez horas, los supermercados han agotado existencias de agua, papel higiénico, pilas y alimentos no perecederos. Las llamadas a emergencias se han multiplicado, el Gobierno ha movilizado a 30.000 policías para garantizar el orden, y padres y madres han acudido rápido a los colegios para recoger a sus hijos. Ahora imagínate qué estarías dispuesto a hacer si además de quedarte sin luz, tampoco tuvieran alimentos ni medicinas, ni casa, porque todo ha sido arrasado por las bombas. Imagínatelo y puede que entiendas por qué tanta gente salta la valla o se mete en una patera…”.
Y finalmente, a pesar de lo dicho por las energéticas, pienso en lo ocurrido recientemente: Los israelíes fueron capaces de hacer explotar los ‘busca’ y los ‘móviles’ de más de 4.000 dirigentes o miembros de grupos opositores, en sus bolsillos. Hace unos días, el gobierno de España anuncia la ruptura de un contrato armamentístico con Israel y la revisión del resto (hasta veinte). Netanyahu declara que España lo va a lamentar si no rectifica. ¿Vosotros creéis que un apagón que afecta únicamente a España (y Portugal porque la energía la reciben desde aquí) es simplemente casualidad? Yo creo que las casualidades no existen y menos a estos niveles de estrategia política…
¿En manos de quien estamos? Ya va siendo hora de aprender cuales son nuestras prioridades y nuestros intereses.









