Bodas, banquetes y bacterias: secretos que no te contaron del menú nupcial

Cuando la dieta hiere la mente

Las bodas son esos eventos mágicos donde se mezclan la elegancia y el exceso, el amor verdadero y el champán tibio, las promesas de eternidad y la fidelidad inquebrantable. En medio del brindis, los selfies con caras imposibles y las coreografías improvisadas, hay un invitado muy especial que nadie quiere en su fiesta: la intoxicación alimentaria.

La estrella del banquete, sin duda, es la tarta de bodas. Ese monumento azucarado que parece sacado de un cuento de hadas, pero que rara vez acaba en tu plato tal cual la ves. ¿Por qué los novios cortan una tarta enorme y a ti te sirven otra? No es magia, es seguridad alimentaria. Esa tarta gigante, con más pisos que una torre, suele pasar horas a temperatura ambiente, bajo el calor de las luces y el trajín de la fiesta. Es el hotel de lujo para Staphylococcus aureus, una bacteria que vive tranquilamente en nuestra piel y nariz y solo espera que alguien, con las manos un pelín sucias, la invite a la fiesta. El problema no es que esté ahí, sino que produce toxinas que ni el frío ni el calor pueden eliminar. Estas toxinas causan vómitos y diarreas en pocas horas, dejando a los invitados menos elegantes que en la pista de baile.

Pero la tarta no es solo territorio de Staphylococcus. Si lleva ingredientes con huevo crudo o poco cocido, no podemos olvidarnos de nuestro gran enemigo: Salmonella enterica, una bacteria más lenta, pero igual de cruel. Sus síntomas incluyen fiebre, diarrea y calambres durante varios días. No es precisamente el souvenir que quieres llevarte de la boda.

No todo es dulce, los banquetes al aire libre o buffets tampoco se libran de la fiesta bacteriana. Comidas preparadas con antelación que no se enfrían correctamente son el paraíso para Clostridium perfringens, una bacteria con esporas resistentes que, al germinar, producen toxinas. Perfecto si quieres competir para ver quién llega primero al baño. Y si eres fan del sushi y el pescado crudo, cuidado con Vibrio parahaemolyticus, que vive feliz en aguas cálidas y está listo para arruinar tu velada con una gastroenteritis severa. Para completar la lista, el parásito Anisakis puede colarse en pescados mal congelados y regalarte dolores y alergias no deseadas. Y si hay una diva entre todas las bacterias, ella es Listeria monocytogenes, amante de los quesos blandos y embutidos, pudiendo crecer incluso en frío. Esta bacteria es especialmente peligrosa para embarazadas e inmunodeprimidos.

Y si creías que habíamos terminado, ojo con la decoración, también puede ser una trampa. Muchas tartas llevan flores que parecen sacadas de un jardín encantado, pero algunas no son comestibles y pueden ser tóxicas. Por muy bonitas que sean, si no están certificadas para consumo, pueden provocar desde molestias digestivas hasta intoxicaciones graves. Y con el pan de oro ocurre lo mismo, no todo lo que brilla se puede comer, debe de estar certificado.

Por último, ese mito romántico de que el alcohol lo mata todo… es mentira. Una copa de vino o un chupito no te salvarán de conocer a Salmonella y sus amigos. Más bien puede empeorar los síntomas y que no haya escapatoria.

Ahora sí, un drama que podemos evitar: cuando pidas el tupper con las sobras, pide que te lo guarden refrigerado. La comida no debe estar más de dos horas fuera de la nevera, de lo contrario, si hay arroz o pasta en ese plato, conocerás a Bacillus cereus, la bacteria estrella cuyas toxinas no las elimina ni el microondas más potente. El arroz del buffet no es tan inocente como parece.

Pero bueno, al final es una boda y hemos venido a pasarlo bien. Para evitar esa batalla silenciosa entre el amor y las bacterias, solo hace falta un poco de higiene, sentido común y seguir la normativa de seguridad alimentaria, algo que, por suerte, los centros de eventos suelen cumplir. Así, el único recuerdo que quedará será el brindis y el discurso del cuñado. Todo esto no es más que un toque de curiosidad bacteriana.

Marta Torrijos es dietista en Rivas Vaciamadrid. Puedes contactar con ella en porunpocodecoco@gmail.com

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