Con las rodillas peladas y una sonrisa de orgullo, la hija de David García fue una de las primeras ripenses en quitarse los ruedines para aprender a montar en bici en uno de los primeros carriles bici que se instalaron en Covibar (“acera-bici”, en rigor). El pasado 15 de enero, David García se manifestaba contra la instalación de los nuevos carriles bici que el Gobierno local de Rivas-Vaciamadrid está instalando asumiendo los “rasguños” (electorales) que conlleva en una ciudad acostumbrada al coche. Rivas se para a pedalear por las recomendaciones (si no exigencias) de las instituciones europeas para abordar la emergencia climática.

Hace décadas que estas instituciones recomiendan los carriles bici segregados como forma de prevenir incidentes, ya sea por la invasión de la acera-bici por parte de peatones, como por la mayor inseguridad del ciclista al convivir con coches. En la misma línea se pronuncia la Estrategia Estatal por la Bicicleta (aprobada en 2021), que dice que “los peatones son los usuarios más vulnerables de la vía, por lo que es conveniente que no compartan el espacio con los vehículos, incluida la bicicleta”.

En Rivas, en el momento de aprobar el Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS), estas recomendaciones no terminaban de decantarse y valoraban ambas opciones (convivencia a 30km/h en calzada, o bien, carril bici segregado), por lo que el PMUS eligió la primera. Los cruces entre gobierno y oposición a propósito de la correcta interpretación del PMUS (que no es vinculante, como sí lo es el Plan General de Ordenación Urbana, PGOU) nos desvían de los documentos más recientes e importantes en políticas de movilidad sostenible: la guía de infraestructura ciclista (publicada en 2022 por el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana) prioriza explícitamente los carriles bici segregados como  estrategia “para calmar el tráfico rodado”, de forma que aporte “mayor seguridad al ciclista”.

En este sentido, el Ayuntamiento fue simplemente un alumno aventajado (que aprovechó los casi millón y medio de euros de Fondos Next Generation, a los que Rivas aporta el IVA y el 10% de la inversión). La Orden TMA/892/2021, de 17 de agosto, por la que se establecen las bases de la convocatoria para optar a estos fondos, fue aún más restrictiva: deben implantarse “plataformas y carriles reservados para bicicletas y/o vehículos de movilidad personal (VMP)” y no serán financiables “calles acondicionadas de coexistencia automóvil-bicicleta con preferencia para el ciclista”; y añade en referencia a las aceras-bici que “tampoco serán financiables actuaciones dirigidas al ocio, turismo, paseo o deporte y que, por tanto, tengan poco impacto”.

Desde la oposición, Janette Novo (Partido Popular) declaraba en el Pleno que el Gobierno quería “cerrar Rivas” y convertir la ciudad en una “ratonera”. Los tradicionales trabajos de asfaltado de la ciudad, que tienden a realizarse en torno a agosto para no afectar al tráfico, se juntaron con unas lluvias intensas y la entrada de los nuevos 21 kilómetros de carriles bici segregados. El resultado de esta conjunción de factores no se hizo esperar: atascos, difícilmente imputables solo a la nueva medida.

El malestar por los atascos se fue extendiendo por la muy humana perplejidad de que el nuevo carril-bici se iniciara por allí donde, para cualquiera que no sea experto en movilidad (y no tiene por qué serlo), ya había un carril bici previo. Las protestas “anti-carriles” empezaron a crecer y se convirtieron en unas de las más multitudinarias que se recuerdan en la historia de Rivas. 

 

Problemas de Contaminación

Evolución Diaria Rivas PM<10 | Fuente: Respira Rivas

Irse de Madrid a una ciudad más alejada parece una magnífica idea para salir de la “boina” de contaminación que cubre la ciudad de forma casi permanente. Sin embargo, como denuncia la Plataforma Respira Rivas, si medimos el nivel de partículas en suspensión (PM10) tenemos “un 22,96 microgramos/m³ contra un 22,38 microgramos/m³ que tiene Madrid como media”. Esto significa que “nos ganan en limpieza del aire: tenemos un nivel de contaminación de este tipo similar al de Vallecas”, afirman. Los picos puntuales superan no solo el límite recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), sino también el más laxo recomendado por la UE.  

Estos datos muestran que una ciudad aparentemente más “verde” puede tener mayor contaminación por el uso intensivo del coche y la cercanía de Valdemingómez.  

Aunque los cambios en los patrones de movilidad tardan en estabilizarse y producir efectos, un traspaso de usuarios del coche a la bici debería mejorar el tráfico y la contaminación. Lo que sí se puede concluir de los datos es que no aparece ningún aumento de contaminación que se pueda ligar a la introducción del nuevo carril bici. 

Del mismo modo, rebajando el optimismo, hay que señalar que el Plan “Rivas Emisiones Cero”, aprobado en 2008, fue capaz de reducir los niveles desorbitados de contaminación a niveles incluso menores a los de la actualidad, lo que significa que estas medidas de movilidad sostenible llegan después de un ligero aumento de contaminación (en el periodo 2014-2022), presumiblemente ligado al importante aumento poblacional, con nuevos vecinos que suman sus coches al tráfico rodado.

Evolución Mensual Rivas PM<10 | Fuente: Respira Rivas

 

El Ayuntamiento rectifica, menos de lo que a los críticos les gustaría

El pasado 11 de enero la Plataforma Por la Movilidad pudo trasladar sus demandas en una reunión con Aída Castillejo, alcaldesa, y el concejal de Movilidad, Luis Altares. En esta reunión, la Alcaldesa les trasladó uno de los principales cambios que ha realizado el Ayuntamiento sobre el trazado inicial del carril bici: la retirada de las balizas rojas que acompañaban a los separadores en forma de oruga. De este modo, de alguna forma, se reconocía que podía haber tramos de difícil acceso para los vehículos de emergencia.

La defensa cerrada de la retirada del nuevo carril bici como única medida, por parte de la Plataforma por la Movilidad, cerró cualquier posibilidad de acuerdo. Los críticos reclamaron al Ayuntamiento los “informes periciales” de las obras y las estadísticas de siniestralidad ciclista, en referencia a los “estudios” que el Ayuntamiento esgrime tener como prueba de la idoneidad del proyecto, pero que nunca ha hecho públicos. Partidos de la oposición como el Partido Popular, Vox o Vecinos Por Rivas exigen la retirada del carril bici, a lo que las fuerzas del gobierno suelen responder reprochándoles que no es creíble que vayan a acometer una medida que implicaría el coste de las obras más la devolución de la subvención europea.

Más allá de ciertas declaraciones, el Consistorio se mostró en todo momento dispuesto a estudiar mejoras concretas en la ejecución del nuevo carril bici. Estas se tradujeron en una rápida revisión de los horarios de la recogida de basuras de los camiones de Rivamadrid que, si bien no han eliminado los atascos en su totalidad, han prevenido que se produzcan en las horas punta de salida de la ciudad y entrada en los colegios.

El pasado 19 de diciembre, los medios de comunicación fueron invitados a observar las cámaras de tráfico entre las 8:00 y las 9:15, verificando que efectivamente la congestión y lentitud en las salidas no llevaba a producir atascos significativos, mientras las entradas de los colegios gozaban de la máxima normalidad sin ningún percance.

Por último, como publicaron medios locales, el consistorio acometió una profunda modificación del trazado original, eliminando tres tramos que estaban previstos en el barrio Centro y Este de Rivas, mientras se refuerza el tramo por el barrio de La Luna.

 

¿El huevo o la gallina? ¿El carril o la bici?

Una vecina de Rivas retira una de las bicicletas del servicio municipal “bicinrivas”

Uno de los comentarios frecuentes en los foros locales lamenta que los carriles estén “vacíos”. Sin embargo, los expertos consultados destacan que “cuando incrementas las bicis, tu límite son los kilómetros de carril-bici, y viceversa”. La construcción del nuevo carril-bici viene a desplegar la infraestructura necesaria para poder seguir impulsando el servicio público de BicinRivas.

Este sistema municipal de alquiler de bicicletas por horas mantiene un sistema de bonos asequible para esas capas de la población más precarias (como los jóvenes, que cumplen mayoritariamente ese perfil de vecino que no puede permitirse un automóvil, la gasolina y más gastos asociados). Las cifras vienen respaldando la creencia en que existía una demanda insatisfecha de movilidad a través de las dos ruedas, ya que en el año 2022 se incrementó la media de uso de 30 préstamos/día a 419 préstamos/día. Lejos de agotarse esta demanda, distintas personas y colectivos ciclistas vienen reclamando que el trazado esté unido, ya que el actualmente previsto no permite cruzar la ciudad íntegramente.

Además, una demanda histórica de la Asociación “El Camino que nos Une” es mejorar las pésimas conexiones en bicicleta con Mejorada, Arganda del Rey, San Martín de la Vega y Madrid. Recientemente, Juan Ramón García (integrante de la asociación), declaraba a Zarabanda que “Rivas está realmente muy, muy mal comunicada con las poblaciones vecinas y creemos que, por parte del consistorio y de la Comunidad de Madrid, se debería hacer un esfuerzo para potenciar el uso de la bici, no solo en el interior de la ciudad que ya se está haciendo, sino con las poblaciones limítrofes”. 

Dada la interconexión económica entre estos municipios y la voluntad expresada por algunos ciclistas de que quieren poder desplazarse al trabajo en bicicleta, esta propuesta sería clave para que el cambio de paradigmas hacia la movilidad sostenible tuviera éxito en Rivas-Vaciamadrid.

 

Los ciudadanos se organizan

 

“Rivas no es campo de experimentos” defendía Illán de la Fuente, portavoz de la Plataforma por la Movilidad, en la tercera y seguramente no última manifestación convocada contra “estos” carriles bici. La movilización tuvo lugar el pasado domingo, 15 de enero, tras la reunión con el Gobierno local y el anuncio del Observatorio de la Movilidad, calificado por los críticos como “medida cosmética”.

Entre 1.200 y 1.400 personas acudieron a la convocatoria, según defendemos desde este medio, si bien las cifras de asistencia se han convertido también en parte del crispado debate público: fueron 1.000 personas (según la policía local), 1.500 (según Delegación de Gobierno) o 2.750 (según los organizadores).

Una cifra mayor, entre 5.000 y 6.000, estima Rivas Actual, que aplica el clásico método periodístico, a través de un cálculo de la superficie de la manifestación y de la densidad de personas de la misma. En esta refriega estadística, también entró la plataforma Rivas Respira con un vídeo de la manifestación (calificada, despectivamente, como “pro-doble fila”) al que aplican un software de reconocimiento de personas, que arroja la cifra de 1.275 participantes. Lo que está claro es que todos los métodos tienen su margen de error, pero este debate secundario evidencia el nivel de crispación al que está llegando la convivencia.

Una ciclista que nos pide mantenerse en el anonimato, que no ha participado en las concentraciones a favor o en contra del carril bici, nos reconocía su “temor” a reconocerse como usuaria de los nuevos carriles bici cuando surgía el debate en espacios tan cotidianos como su peluquería. Afortunadamente, más allá de las redes sociales, hay más iniciativas ciudadanas que se están impulsando para aprovechar de forma constructiva este nuevo modelo de movilidad.

Por ejemplo, varias familias del colegio Hipatia se han organizado para llevar y recoger en bici a sus hijos, normalizando este vehículo como alternativa de movilidad. La propia plataforma Respira Rivas ha solicitado una inminente reunión al Ayuntamiento en la que aportará una “batería de propuestas” con el objetivo declarado de seguir impulsando el carril bici, “corrigiendo posibles errores y haciéndolo más inclusivo, por tanto, una alternativa más eficaz al coche”.

También se está estudiando, a propuesta de Comercios de Rivas, cómo minimizar el posible impacto al comercio que haya podido tener la construcción del nuevo carril bici en la Avenida Pablo Iglesias. Incluso, en las inmediaciones del Colegio Santa Mónica y CEIPSO La Luna se están implementando ya algunas mejoras en base a la propuesta que trasladaron en febrero del año pasado al Ayuntamiento.

 

Quitarse los ruedines

 

En resumen, el actual Gobierno local también se ha “quitado los ruedines” y ha tenido que abordar el descontento popular ante una difícil medida de transición ecológica que -pese a sus indudables beneficios a largo plazo- nos obliga a cambiar ahora patrones de conducta a los que nos hemos acostumbrado. La “aldea gala” ha demostrado no ser tan diferente a Madrid, Sevilla, Barcelona o Valencia, por mencionar algunas ciudades que han implementado políticas similares y padecido protestas e incomprensión de igual calado ciudadano.

Aunque David García no tiene nietas, los niños de esa generación que aprendan a ir en bicicleta descubrirán, en vez de una saludable forma de ocio, una nueva forma de movilidad. Urge bajar el ruido, reconocer que ha habido improvisación, oportunismo político de todo signo, y seguir corrigiendo y adaptando las políticas para asegurarnos un futuro de Rivas sobre ruedas, más limpio y seguro, porque serán dos y no cuatro.

 

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