El confinamiento provocado por la pandemia de la Covid-19 terminó de animar a quienes no acostumbraban a utilizar tarjetas bancarias al realizar sus compras. Eso unido a las nuevas formas de pago, está provocando que cada vez se utilice menos el dinero en efectivo y se apueste, sobre todo, por pagar con tarjeta. Las comisiones por utilizarlas se han reducido notablemente y eso también contribuye. De hecho, según datos de GlobalData se espera que este año 2022 aumente su utilización hasta en un 11,4%.

El presente ya demanda mucho menos los pagos en metálico y son minoría los que aún no han optado por tener una tarjeta bancaria, pero sin duda deberán adaptarse a acabarán teniendo problemas para realizar determinados abonos. Surge la incertidumbre de saber si realmente estamos preparados para transformarnos en una sociedad sin dinero encima, qué localidades estarían mejor preparadas y cuáles son los impedimentos para esta nueva vuelta de tuerca al consumo.

Vitoria-Gazteiz, a la cabeza

Según un estudio llevado a cabo por GlobalData analizando múltiples factores, incluida la cantidad de tarjetas en circulación, la cantidad de puntos de venta disponibles, los salarios e incluso la edad de la población, para crear un índice de ciudades, Vitoria-Gasteiz es la ciudad española mejor preparada para un futuro de pagos sin contacto, gracias a su elevado número de ciudadanos con tarjeta de crédito (126.974), débito (200.312) y su bajo número de desempleados (16.496).

Barcelona y la localidad madrileña de Rivas-Vaciamadrid son las ciudades con mayor número de tarjetas en circulación, que han crecido sustancialmente dentro del segmento de menores de 35 años. Estos realizan menos del 44% de transacciones en efectivo en promedio, mientras que los mayores de 60 años retiran efectivo de los cajeros automáticos un 33,2% más. Más difícil lo tienen los parados, ya que se les ponen más trabas al solicitar tarjetas bancarias y se requiere un umbral mínimo de ingresos anuales, de alrededor de 11.675 euros.

Córdoba, Sevilla y Granada, dependientes del efectivo

Tres ciudades andaluzas copan el podio de ciudades más dependientes de los pagos en efectivo. Córdoba tiene el porcentaje más alto de personas desempleadas (26,83%), Granada tiene el de adultos mayores (21%) y Sevilla cuenta con uno de los porcentajes más bajos de usuarios de tarjetas de crédito (53,77%). En el año 2020, Córdoba tenía 88.676 personas en paro, mientras que Sevilla y Granada tenían un total de 283.209, lo que probablemente explica por qué estas ciudades se están moviendo hacia un futuro sin efectivo a un ritmo más lento.

Otro factor que coloca a esas ciudades en los últimos puestos del ranking es la edad de su población. Santa Cruz de Tenerife, Madrid y Barcelona disponen de un elevado número de adultos mayores, siendo este uno de los factores destacados que conducen a una lenta adopción de los métodos de pago sin efectivo, pues la proporción de población de la tercera edad impacta el nivel de digitalización de una ciudad.

Los jóvenes se adaptan mejor

Como podemos comprobar, España tiene una de las tasas de desempleo más altas de Europa, y ese hecho ralentizará seriamente el progreso hacia un futuro sin efectivo. Un factor crítico para el uso de los productos bancarios es su coste, aunque se ha reducido considerablemente. La edad también podría explicar las diferencias en el uso del efectivo, ya que los jóvenes están más acostumbrados a las nuevas tecnologías y a los métodos de pago digitales, mientras que las personas mayores tienden a ser más reacias a adoptar métodos de pago innovadores.

Ese sector joven es el que más y mejor se adapta a los pagos sin dinero en efectivo, que suele realizar mayoritariamente en establecimientos online a través del móvil. La generación de mayor edad está haciendo un esfuerzo, a veces obligado, para su transición a nuevas formas de pago, pero en general, el aumento de los pagos sin contacto corresponde a los más jóvenes.

Ciudades españolas mejor preparadas para un futuro sin efectivo.

Lento pero seguro

A pesar de las diferencias en los niveles de las diferentes ciudades, España en su conjunto avanza hacia una economía sin efectivo. Durante los últimos años se han incrementado las comisiones cobradas por el uso de cajeros automáticos, al mismo tiempo que se han reducido las comisiones pagadas por el uso de tarjetas en los puntos de venta, y eso también lo favorece.

Según datos del INE, nuestro país tiene una de las tasas de penetración de Internet más altas del mundo. El acceso de los hogares a Internet a través de banda ancha alcanzó el 95,3 % en 2020, y el acceso a Internet desde teléfonos móviles alcanzó el 99,5 % en el mismo período. Estos datos muestran que un futuro sin efectivo podría ser posible gracias a que la red y la banca móvil permiten transacciones sin efectivo las 24 horas del día, los siete días de la semana y sin hacer colas en el banco. No se puede prever que el efectivo desaparezca a corto plazo, pero sí que nos dirigimos hacia un futuro, cada vez más presente, en el que los consumidores no dependerán únicamente de billetes y monedas. (L.M.García-TheObjetive).