Cuando hablamos de fenicios todos pensamos en ese pueblo de grandes navegantes que habitaban en la costa oriental del Mediterráneo y que abrieron el comercio marítimo por este mar en la Antigüedad. Esto es cierto, o parcialmente cierto, puesto que en función de su cronología debemos nombrar a estos pobladores de tres formas diferentes: cananeos (en el II milenio a.C,), fenicios propiamente dichos (durante el I milenio en Oriente, y durante los siglos VIII-VI en Occidente), y púnicos (a partir del siglo VI a.C. en Occidente).

Los orígenes del pueblo fenicio son aún objeto de controversia, aunque sus antecedentes más remotos los ubican en las costas del Mediterráneo Occidental ya antes del año 3000 a.C. El pueblo fenicio se va a conformar por la confluencia de diversas razas de distintas procedencias, que adoptan un carácter homogéneo por tener en común un área geográfica, una determinada organización social, una lengua, una única religión y un proceso histórico cultural común que conocemos principalmente a través de fuentes indirectas, como el Antiguo Testamento, restos mesopotámicos y egipcios, o la obra de historiadores grecorromanos como Heródoto, Estrabón o Plinio. Y es que el pueblo fenicio apenas nos ha dejado fuentes escritas, y las fuentes directas, por lo tanto, son escasas: inscripciones en piedra, ostrakas, y algunos papiros que han sido recuperados en las excavaciones arqueológicas de la zona.

En cuanto a su ubicación geográfica, tradicionalmente se ha considerado como Fenicia la estrecha franja costera situada entre Siria y Palestina que en la actualidad se correspondería con el Líbano, pero no siempre fue así, pues la zona, habitada ya en el Neolítico, era denominada desde antiguo “la tierra de Canaán”, el país de los cananeos, y abarcaría un territorio mucho más amplio: lo que en la actualidad ocupan Líbano, Israel, Siria y Palestina.  El término Canaán que se daba a esta región es de origen semítico y podría traducirse como “país de mercaderes”.

Ya en época homérica, los griegos comienzan a utilizar los términos “Fenicia” y “fenicios” para referirse a este territorio y a sus habitantes, posiblemente derivados de la palabra “phoinix” (rojo) relacionada con la importante industria de la púrpura de la zona. Otras hipótesis de tipo mitológico lo hacen derivar de Phoinix, epónimo de uno de los hermanos de Europa y rey de Tiro en torno al 1500 a.C., de un instrumento musical inventado por éste, e incluso del ave Fénix; hay incluso una teoría que le atribuye un posible origen micénico, ya sea derivado del nombre de una hierba aromática o condimento, ya sea de un elemento decorativo de color rojo.

A finales del siglo XIII a.C., una serie de pueblos heterogéneos (micénicos, piratas licios, filisteos…), los misteriosos “pueblos del mar”, atacan desde la costa de la Anatolia Occidental y meridional, desplazando hacia el sur a los arameos, que irrumpen en Canaán y reducen a sus habitantes a la franja costera libanesa. Tras estas invasiones algunas ciudades costeras cananeas no fueron drásticamente destruidas y comenzaron a desarrollar una floreciente actividad política y económica de ámbito regional, con independencia de las grandes potencias circundantes, asumiendo las ciudades de Sidón, Arvad y Tiro el protagonismo en la primera Edad del Hierro. Serán las primeras grandes ciudades fenicias.

Tiro será la protagonista de esta historia durante los siguientes siglos poniendo en marcha la expansión comercial y cultural fenicia, conviviendo y sobreviviendo a imperios como el Asirio, el babilonio y el Persa. Hasta la llegada de Alejandro Magno que acabará con el poder persa. Tras la victoria de Alejandro en la batalla de Isos, el general macedonio avanza por la costa fenicia en dirección a Egipto. Las ciudades fenicias ven este avance como una liberación, pero Tiro se niega a rendirse iniciándose un largo asedio que acabará con la caída de la ciudad en el 332 a.C. Fenicia queda entonces integrada en el imperio de Alejandro Magno primero, y de los reinos helenísticos y del Imperio romano después.

Pero antes de la llegada del Magno, los fenicios, grandes navegantes y constructores de barcos, iniciaron un periplo que los va a llevar de Tiro a Gadir, la actual Cádiz, de Oriente a Occidente. Los fenicios se establecieron principalmente en islas, penínsulas o promontorios costeros que contaban con buenos fondeaderos naturales, bahías y ensenadas resguardadas del viento, fáciles de defender y que tuvieran vías de acceso al interior del territorio.

Siguiendo un orden cronológico y espacial, podemos agrupar estos asentamientos en las que se cree que fueron sus primeras fundaciones: Lixus, Gadir, la actual Cádiz, y Útica. La zona del norte de África donde se fundan en el siglo IX a.C. Auza o la famosa Cartago que tomará el testigo fenicio mucho tiempo después Cartago. La costa oriental de Andalucía: con Malaka, Sexi y Abdera (Málaga, Almuñécar y Adra respectivamente), fundadas en la segunda mitad del siglo IX o principios del VIII. Sicilia: que ya en el siglo VIII cuenta con los asentamientos de Motya, Solunto y Panormo. Cerdeña: en donde se localizan Nora, Sulcis, Tharros, Bithia y Caralis entre los siglos VIII y VII. Y otros enclaves como Malta, Gaudos y Pantelaria, Leptis Magna, Hippo y Hadrumentum.

Se dice incluso que los fenicios pudieron llegar a atravesar el estrecho de Gibraltar alcanzando el Atlántico para remontar a actual costa portuguesa hasta llegar a Galicia e incluso a las Islas Británicas. Además, existe otra preciosa historia contada por el historiador Heródoto, la que sería la hazaña más notable de este pueblo marinero. Ni más ni menos que una posible circunnavegación a África. De ser cierto este viaje, los fenicios habrían dado la vuelta a África 2.500 años antes que los portugueses. Dejemos volar, o más bien navegar, la imaginación.

Yolanda Barreno Carnicero y Francisco Muriana

Más información en nuestro podcast:

  • Cananeos y fenicios: https://elabrazodeloso.es/wordpress/2021/10/podcast-cananeos-y-fenicios/
  • La Expansión fenicia: https://elabrazodeloso.es/wordpress/2021/12/podcast-la-expansion-fenicia/