Cinco proyectos intervienen el espacio público de la ciudad, en una iniciativa que cumple 10 años y forma parte del Festival de Cultura en la Calle.

Ya se conocen los cinco artistas ganadores del Concurso de Arte Urbano 2022, una iniciativa que cumple su décima edición y que la Concejalía de Cultura convoca para que colectivos o artistas intervengan el espacio público de la ciudad, transformándolo con su creatividad. Se trata de un certamen que, a su vez, forma parte Festival de Cultura en la Calle, que se celebra del 2 al 17 de septiembre. Dependiendo de su carácter más o menos efímero, las obras perviven un tiempo, incrementando el patrimonio artístico municipal.

En 2022 se hace arte sobre cinco emplazamientos. Y un 20% de la participación se ha reservado para artistas ripenses. El Ayuntamiento reparte 15.000 euros en premios. Se recibieron 200 propuestas. Y se renuevan espacios intervenidos anteriormente para actualizarlos. Los trabajos se materializan del 5 al 11 de septiembre.

Valla 1: Erre Gálvez (Rivas): ‘Oda al verano’

Calle del Electrodo con plaza Ecópolis. 2.700 euros.
Instagram: @erregalvez

Con una técnica mixta sobre valla, Erre Gálvez diseña un collage gigante con diferentes elementos. “Se trata de una composición fresca e impactante donde trato de reflejar la actitud de encontrarse en verano. Donde el tiempo pasa de otra forma y olvidamos el reloj. La creación busca conectar con los ojos de la gente y provocarles una sonrisa”, dice su autor, que prosigue: “Siendo fiel a mi proceso de trabajo, los materiales han sido encontrados en diferentes lugares; el retrato es extraído de una revista americana de los años 50. Las plantas, de otro lugar. Y el pájaro, de una publicación antigua escaneada. El resto de elementos son creados por mi imaginación”.

Valla 2: Berni Puig (Berga, Barcelona): ‘Plein air’

Avenida de las Madres de la Plaza de Mayo. 2.700 euros.
Instagram: @berni_puig

Estudio cromático del paisaje que se encuentra detrás de la valla a intervenir. ‘Plein air’ conecta “íntimamente con la obra de los impresionistas del siglo XIX en busca del momento preciso de la luz, aunque con un lenguaje pictórico más contemporáneo y que recuerda al de Gerhard Richter. Artistas como Monet, Renoir, Manet o Cezanne defendieron la pintura en plein air, no sólo teorizando sobre ella sino realizando la mayor parte de su trabajo en exteriores. Visto de otra forma, ‘Plein air’ es un estudio del color identitario del territorio y del paisaje donde se encuentra la localización del mural”, explica su responsable. Se trata de una propuesta sobre la evolución cromática durante la salida del sol hasta la puesta. El primer experimento fue en el Poliniza Dos de la UPV de Valencia este 2022

Valla 3: Sarai Menéndez

Campos de fútbol Casagrande. 2.700 euros.
Instagram: @dafnetree
Según la artista: “Juego a distorsionar formas abstractas derivadas de letras sacadas de mi estilo de grafiti. Internet, Instagram, realidad virtual, luces led, colores flúor (que se usan para ganar visibilidad en trabajos de calle), rótulos y la sobrecarga de información que recibimos a diario a través de las pantallas luminosas que llevamos encima son mi punto de partida y los elementos que uso para incorporar en mis obras”.

Valla más muro: Miquel Falgás (Reus, Tarragona)

Acceso al polideportivo Parque del Sureste (calle del Mirador). 3.300 euros.
Instagram: @miqulfalgas

Tomando el polideportivo municipal Parque del Sureste como punto de encuentro, el proyecto se erige como obra contextual de carácter pictórico: “Una intervención mural en formato abstracto a través de la síntesis de movimientos y acciones que se dan en este espacio y que deriva en una animación mediante la realidad aumentada”, matiza el autor, que interviene un paño de muro y una valla a la entrada de la instalación.

Muro: Peri Helio (Vigo, Pontevedra)

Escalera y ascensor de la avenida de Covibar. 3.600 euros.
Instagram:  @peri_helio

“Mi propuesta para las escaleras y ascensor de la avenida de Covibar y la plaza de Violeta Parra es una composición geométrica que trata de disimular -sin llegar a esconder- la estructura real de las escaleras. Una especie de trampantojo que juega con la percepción del ojo humano generando espacios ficticios y transformando los reales, modificando de esta forma la geometría del conjunto escaleras-ascensor y generando así un nuevo diálogo de este con su entorno”, dice su autor.