Pionera desconocida.
Organizadora de la huelga de inquilinos de 1907 en Nueva York y del Sindicato Internacional de Trabajadoras de Ropas de Mujer (International Ladies’ Garment Workers’ Union, ILGWU).
Pauline M. Newman nació en Lituania en 1887 era la menor de cuatro hijos. Su padre era maestro y su madre, vendedora en el mercado local. Logró convencer a su padre de que le permitiera asistir a sus clases como oyente, pues el colegio público local no aceptaba judíos y las escuelas judías no aceptaban niñas, desafiando la discriminación por género.
Emigró junto a su familia a Nueva York tras la muerte de su padre. Allí, con nueve años comenzó a trabajar en una fábrica de cepillos y a los once en la fábrica de blusas The Triangle, Shirtwaist Company, conocida porque años después sufrió un incendio que dio pie al mito del 8 de marzo.
En el verano de 1907, mientras Nueva York estaba afectada por una depresión económica y miles de personas se enfrentaban al desahucio, Newman junto a un grupo de «mujeres autosuficientes» planearon un ataque al «elevado coste de vida» y el día de Año Nuevo de 1908, lideraron una huelga en la que 10.000 familias se negaron a pagar el alquiler. Se convirtió en la huelga de inquilinos más grande en la historia de Nueva York, que más tarde establecería controles de renta. Como líder de la huelga, Newman fue apodada por el New York Times como la Juana de Arco del East Side.
Secretaria de Estado
Poco después, con 21 años, fue nombrada Secretaria de Estado por el Partido Socialista del Estado de Nueva York. Las mujeres aún no tenían el derecho al voto y por lo tanto usó su campaña para apoyar el sufragismo, pues creía que las trabajadoras necesitaban el poder político para completar al poder económico que habían ganado al formar los sindicatos; usando los dos juntos, ayudarían a las proletarias a alcanzar la libertad económica.
En el 1910, Newman y otras trabajadoras textiles fueron de fábrica en fábrica en el Bajo Manhattan organizando a las mujeres cada vez más descontentas con las condiciones laborales, como la aceleración en la tasa de producción, tener que pagar por hilo y electricidad y recibir penalizaciones en su paga cuando cometían errores. Organizaron una huelga general secundada por más de 40.000 trabajadoras de Nueva York que dejaron sus máquinas de coser y se negaron a trabajar. A raíz de su papel en el paro, fue nombrada como la primera mujer organizadora del Sindicato ILGWU.
Huelgas del textil
Hasta 1913, organizó huelgas en el textil a lo largo de todo el país y fundó filiales del sindicato en Cleveland, Filadelfia, Boston, y Kalamazoo. También hizo campaña por el Partido Socialista en los campos mineros del sur de Illinois y por el voto femenino con la Liga de Sindicatos Femeninos. A pesar de los muchos paros exitosos que estaban logrando, fueron años frustrantes para Newman, que veía como su trabajo era menospreciado por los líderes sindicales que tenían poco interés por integrar a las mujeres.
El 25 de marzo de 1911 sufrió un terrible golpe al enterarse del incendio de la Triangle donde perdieron la vida 146 jóvenes trabajadoras, la mayoría de ellas jóvenes inmigrantes judías e italianas; ella había trabajado siete años en esa fábrica y era amiga de muchas de las víctimas. Posteriormente el Estado de Nueva York creó el Comité de Investigación de Fábricas, ella fue una de las primeras inspectoras que forzó a garantizar la seguridad de los trabajadores. Hizo un importante papel como mediadora entre trabajadores, miembros del gobierno y líderes sindicales.
Extender el sindicato
En 1917, la Liga de los Sindicatos Femeninos envió a Newman a crear una nueva rama de la organización en Filadelfia. Allí conoció a Frieda S. Miller, una joven profesora de economía con la estableció una relación sentimental que duró hasta el año 1974 en que falleció Frieda.
En 1923 se convirtió, durante sesenta años, en la directora educativa del Centro de Salud del sindicato. Este centro tuvo el primer programa médico creado por un sindicato para sus miembros ocupándose de la salud de los trabajadores, la educación de adultos y de la mayor visibilidad y promoción de las mujeres dentro del sindicato. Al mismo tiempo era vicepresidenta de la Liga Nacional de Sindicatos Femeninos del Estado de Nueva York. Trabajó para acercar a los afroestadounidenses y estadounidenses de origen mexicano a los sindicatos que hasta entonces no los habían aceptado.
Mejorar condiciones laborales de las trabajadoras
Desde finales de 1920, ayudó a formar agencias del gobierno encargadas de mejorar las condiciones laborales de las trabajadoras: negoció un salario mínimo en el estado de Nueva York y códigos de seguridad en fábricas que durante las décadas de 1930 y 1940 superaron los estándares federales. También trabajó en el Consejo Asesor de la Oficina Laboral Estadounidense, en la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de las Naciones Unidas y en el Subcomité sobre la Condición de los Trabajadores Domésticos de la Organización Internacional del Trabajo. Su primer contacto con el gobierno federal llegó a través de su conexión con Eleanor Roosevelt. Después de la II Guerra mundial, Newman y Miller fueron invitadas por los Departamentos de Estado y de Trabajo de los Estados Unidos a investigar las condiciones en las fábricas de Alemania.
En sus más de setenta años en el sindicato luchó constantemente para convencer a los líderes masculinos para que reconocieran los talentos y necesidades de las trabajadoras. En 1974, recibió un reconocimiento de la Coalición de Mujeres Sindicalistas por su rol fundador en el movimiento por la liberación femenina.
Pauline Newman también se erigió como negociadora para la integración de las minorías raciales. Murió en 1986.









