Los taxistas han votado en contra de Ayuso y todo lo demás es faltar a la verdad

 

Acabo de ver la intervención de Isabel Díaz Ayuso en el pleno del pasado jueves hablando sobre los resultados del referéndum que realizaron los taxistas hace unas semanas y tengo que reconocer que si realmente alguien en algún momento dijera las mismas palabras que la presidenta Ayuso con verdaderas convicciones, pese a no estar conforme, tendría toda mi admiración por, por lo menos, intentar ayudar a los taxistas, ayudar a un sector que lleva años recibiendo golpe tras golpe, ya sea por la irrupción de las grandes multinacionales “jodidamente Ilegales” como Uber, ya sea por las chapuzas y los intereses de ciertas administraciones (gobernadas en su mayoría por el mismo PP), o ya sea por la situación tan grave de pandemia que vivimos hace relativamente poco y que nos golpeó tan fuerte. 

Pero claro, estamos hablando de la persona que hasta hace poco no ha sido capaz de reconocer que fue la responsable de la gestión de las residencias durante el estado de alarma y señalando a Pablo Iglesias, cuando todas y todos lo sabíamos … 

Así que ya me contaréis donde queda la conciencia de esta persona. 

Porque eso es lo que son y eso es lo que hacen, unos manipuladores que llevan meses intentando engañar a la opinión pública con intervenciones como la del pasado jueves en la Asamblea, declarando sin pudor que las medidas que pretenden imponer van a ayudar al taxista y a beneficiar al usuario cuando realmente lo que ha pasado es que les ha explotado en la cara un referéndum en el que una amplia mayoría del sector del taxi de Madrid ha votado en contra de todas estas políticas y de todas estos chanchullos que sólo sirven para beneficiar a los intereses de Uber, de Cabify, de Bolt y otras tantas empresas que pretenden hacer de la movilidad de la capital su cortijo. 

¿Cómo nos vas a ayudar, Isabel? 

¿Haciendo de comercial para Uber en las presentaciones de sus servicios como hiciste en diciembre o adjudicando un contrato de 8’5 millones de euros de dinero de todas y de todos por un servicio de traslado de médicos que el taxi estaba haciendo por menos de una tercera parte a una empresa de vehículos VTC que pronto no valdrá más que un paquete de galletas de la ruina que tiene encima?

¿Pero en qué cabeza cabe que al usuario le vaya a beneficiar que un día que haya mucha demanda le suban los precios diez veces como hace Uber? ¿Cómo va a mejorar la vida de las ciudadanas y de los ciudadanos que en Madrid no sólo haya más de 9000 vehículos VTC de Uber y Cabify circulando de manera ilegal sin ningún control, sino ahora también los más de 16.000 taxis las 24 horas los 7 días de la semana?

Y en cuanto al taxista, ¿De qué modo cree la presidenta que le va a ayudar que tenga que trabajar más horas para ganar lo mismo o incluso menos? ¿Qué pasa qué nosotros no tenemos familia? ¿No comemos todos los días? ¿No tenemos necesidades que cubrir aparte de estar todo el día al volante para sacar un sueldo digno? ¿No podemos disponer de tiempo para descansar, teniendo que estar encadenados a la jaula durante horas y horas en una ciudad repleta de tráfico y caos?

Y lo sabían, el gobierno de Ayuso con su consejero de transporte al frente sabía el sartenazo en toda la cara que se iban a llevar con los resultados de un referéndum en el que se estaba votando en contra de sus políticas. Por eso salió rápidamente a seguir manipular los hechos, agarrándose a la buena relación que tiene con las dos asociaciones de empresarios del taxi, una minoría a las que beneficia estas medidas frente a los miles de autónomos y asalariados que son una amplia mayoría del taxi de Madrid, para deslegitimar el voto de los taxistas, faltandoles al respeto y humillandoles sin compasión. 

Repito, antes de que terminara el referéndum, en el gobierno del PP de Isabel Díaz Ayuso sabían de sobra que el revolcón que le íbamos a dar los taxistas a su gobierno iba a ser épico, porque todos sabemos que las medidas que llevan años implementando y contra las que hemos estado dando la batalla en los tribunales y en la calle sólo sirven para someternos a los taxistas y a los usuarios y usuarias al modelo de negocio de Uber, de Cabify, de Bolt y de aquel presidente de la patronal de las VTC que hasta hace poco era concejal del PP en Madrid, muy cercano al círculo de la anterior presidenta de la Comunidad, la de las cremas del Eroski.

Están intentando acabar con los autónomos y los asalariados para favorecer a las grandes patronales, básicamente.

Que quede claro que pese a las mentiras de Isabel Díaz Ayuso, de David Pérez y del Director de Transportes que me daba vergüenza ajena escuchar en el pleno hablando de un sector como el taxi, del que viven miles de familias y dependen otros miles de ciudadanos y ciudadanas diariamente como si estuviera en la barra de un bar, que vamos a plantar batalla ante estas sus medidas. No queremos una liberalización de horarios que nos encadene al volante como hace Uber y Cabify con sus conductores que no acaban durando ni un mes, explotados trabajando más para ganar menos. 

Tampoco queremos que unos cuantos acumulen decenas de licencias, como pretende Isabel Díaz Ayuso para dejar la puerta abierta del sector a bancos, fondos buitre y a empresarios o a multinazionales como Uber o Cabify, empresas que, en este momento acumulan denuncias en la Inspección de trabajo por no respetar los derechos de los trabajadores, en la Fiscalía por evadir impuestos y en consumo por no respetar los derechos de los clientes, aparte de las miles de sanciones que acumulan año tras año por infringir las leyes y que va en crecimiento, pese a la lamentable gestión de la Comunidad de Madrid.

Y por supuesto, no queremos que a un usuario le cobren 10 veces más de la tarifa por ir al hospital el día que hay un evento porque haya alta demanda ni que el servicio se vea deteriorado como pretende hacer el PP de Ayuso. Los que han llegado para pegar los sablazos los las multinacionales, nosotros somos un servicio público. Estamos para cubrir una necesidad, no para aprovecharnos de ella.

Y sobretodo, no queremos tus migajas, Isabel.

“No me van a amedrentar porque vengan con proclamas y pancartas falsas” decía Ayuso en el pleno…. 

Pero si ya lo sabemos Isabel, cuando se trata de beneficiar a unos pocos no hay ni colectivo de afectados, ni sector, ni escrúpulo que se ponga por delante. Pasó con las mascarillas de tu hermano, pasó como con mentir con las competencias sobre las residencias y pasó con que hayas utilizado las instituciones públicas para permitir que Madrid sea un caos con más de 9000 vehículos de Uber y Cabify circulando sin ningún tipo de control ni reglamento.  

Por eso te hemos llevado ante el Constitucional de la mano de Unidas Podemos, para que respondas por lo que has hecho al sector del taxi con tu ley, la ley Uber de Ayuso. 

Y pronto, lo harás. 

Ah, Isabel, y si quieres hablar con nosotros sin la oposición delante, es porque otra vez más pretendes engañarnos (no esperamos otra cosa), con ese trilerismo político tan habitual de tu partido (debe ser que no te ha parecido suficiente) y encima nos estás faltando el respeto como si no tuviéramos criterio propio. Tú has hablado en el pleno y tus mentiras nos han dicho más que tus palabras. 

Nosotros desde hace mucho tiempo sabemos quién está con el taxi y con los servicios públicos y sobre todo, sabemos quién está en contra de nuestro sector, de nuestro futuro y de nuestras familias. 

Deja de intentar distorsionar la realidad y faltar a la verdad y faltarnos al respeto. 

Nuestra respuesta te espera pronto en las urnas. Se acabó humillar a nuestras familias. Yo personalmente voy a dar un paso adelante con un proyecto para ayudar a sacarte de la Asamblea por la puerta de atrás, como te mereces. 

 Carlos Rodríguez

Vicepresidente del proyecto TaxiProyect