Decenas de personas se manifestaron el pasado domingo para exigir el cierre de la incineradora y denunciar posibles impactos sobre la salud
La VI Marcha San Cinerato – Rivas Incineradora No reunió el pasado domingo 7 de junio a varias decenas de personas en Rivas-Vaciamadrid para reclamar el cierre de la planta de incineración de residuos de Valdemingómez. La movilización, convocada por la Alianza Incineradora de Valdemingómez No, recorrió distintas calles de Rivas Oeste y las urbanizaciones de Pablo Iglesias y Covibar bajo lemas como “Valdemingómez se cierra” y “Nuestra salud no se quema”.
Según los organizadores, la marcha contó con el respaldo de 23 entidades sociales, vecinales, ecologistas y políticas, que mantienen desde hace años una campaña para reclamar el fin de la actividad de la instalación situada en el parque tecnológico de Valdemingómez, en Madrid.
Una reivindicación que llega hasta Europa
Durante el acto final se leyó un manifiesto en el que los colectivos participantes defendieron que la presión vecinal ha logrado que el Parlamento Europeo admita a trámite una denuncia presentada por la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid sobre la actividad de la incineradora. Según los convocantes, esta decisión abre una investigación sobre el funcionamiento de la planta y su adecuación a la normativa europea.
La Alianza sostiene que la instalación, conocida como Las Lomas, acumula más de tres décadas de funcionamiento y cuestiona la posibilidad de que continúe operativa durante los próximos años. También recuerda que, junto con CCOO, presentó en octubre de 2025 un recurso administrativo contra la nueva Autorización Ambiental Integrada concedida a la planta.
Críticas a la autorización ambiental
En el manifiesto, los organizadores denuncian supuestas irregularidades relacionadas con el almacenamiento de residuos, los sistemas de ventilación y el control de emisiones contaminantes. Asimismo, cuestionan los estudios utilizados para evaluar el impacto de la instalación sobre la salud de la población residente en el sureste madrileño.
Los colectivos también señalan que la reciente autorización ambiental no habría tenido en cuenta el crecimiento urbanístico previsto en zonas como Valdecarros, Los Berrocales o El Cañaveral, donde se proyectan miles de nuevas viviendas. Según la plataforma, este contexto debería implicar una revisión más exhaustiva de los posibles efectos ambientales y sanitarios de la actividad de la incineradora.

Las demandas de la plataforma
Entre las principales reivindicaciones planteadas durante la marcha figuran la revocación de la autorización ambiental, la anulación del contrato para la gestión de residuos vinculado a la planta, la realización de estudios epidemiológicos independientes y la instalación de sistemas de medición en tiempo real de contaminantes en municipios y barrios próximos a Valdemingómez, entre ellos Rivas-Vaciamadrid.
La movilización concluyó con un llamamiento a impulsar políticas orientadas a la reducción, reutilización y reciclaje de residuos, frente a la incineración. Los asistentes cerraron el acto repitiendo uno de los lemas más coreados durante la jornada: “Reducir, reutilizar, reciclar, nada que quemar”.




