Son muchos los grandes pensadores, escritores, políticos…, que han dicho que las religiones solamente son formas de control de las personas, engañabobos, formas de desviar la atención de lo concreto en favor de una vida futura que no existe, tinglados bien montados para que muchos vivan del cuento y asegurar los privilegios de unos pocos, etc. Carlos Marx dejó escrito ‘la religión es el opio del pueblo’.

Seguro que todo eso es verdad, las organizaciones religiosas no solo ocuparon gobiernos, usurparon coronas de reyes, actuaron como hordas para hacerse con las tierras de otros (por ser ‘infieles’ nos dijeron), etc., sino que también acapararon todo el arte, la escultura, la pintura, la música, la educación, la investigación, la ciencia, negaron la evolución y reinterpretaron la historia.

Pero, sobre todo, dictaron la moral y la ética a su antojo y conveniencia, impusieron a las gentes la forma de actuar, de vestir, de hablar…, hasta de pensar. Lo que es bueno y lo que es malo: cuando ayunar y cuando comer, si tenemos que comer cerdo o cordero y quienes pueden saltarse las reglas simplemente pagando. Las dádivas caritativas proporcionaban un lugar en el cielo, tributos obligatorios a la iglesia para no incurrir en pecado… Todo lo que ocurre a cada cual y lo que pasa en el mundo es por obra y decisión de Dios y como Dios no se personifica no hay a quien quejarse: los reyes lo son por gracia divina, los ricos porque el Altísimo así lo ha querido y los pobres por lo mismo o porque ‘algo tendrán que purgar’ y la única forma de redimirse es mediante el sufrimiento, el autocastigo, el sacrificio, la oración y las cuantiosas donaciones a la iglesia.

Y lo más chocante de todo es que unos pocos, que dicen ser elegidos por Dios, se autoproclaman gestores de su doctrina, encargados del cumplimiento de sus órdenes y mandatos, ejecutores de los castigos divinos y recaudadores de los diezmos y tributos para el sostenimiento de su obra ‘la obra de Dios’. Pero, ¿Dónde está Dios?, ¿Cómo se ha puesto en contacto con esos que dicen ser sus representantes?, ¿De qué manera les transmite sus enseñanzas, sus órdenes, los castigos a aplicar, etc.?, ¿Cómo puede controlar los distintos fenómenos de la naturaleza con los que corrige a la humanidad por sus pecados?

Los hombres y mujeres (en menor medida) de la jerarquía de algunas organizaciones religiosas, tenían y tienen capacidad para castigar o perdonar culpas y/o pecados. El sumo pontífice puede emitir documentos tipo ‘bulas’ para eximir de ciertas obligaciones a quien él decida (siempre a cambio de ofrendas dinerarias u otras).

Podríamos pensar que todo eso está cambiando, pero puede que no sea exactamente así: cierto es que las personas religiosas practicantes cada vez son menos, sobre todo en las religiones de raíz cristiana europea, aunque parece que recobran adeptos otras como los evangélicos, la cienciología, etc. Algunas como la musulmana, tampoco parece que estén disminuyendo sus fieles, es más se podría pensar que se reinterpretan en clave más beligerante y agresiva, con muchas similitudes a las prácticas de la Edad Media.

Pero en nuestro tiempo y en nuestro país, el más retrógrado e integrista de toda Europa según informaciones procedentes del propio Vaticano, las cosas no van muy bien: en la actualidad existen más de 23.000 parroquias, en cambio no hay más de 1.000 seminaristas, que tendrían que ser el relevo de los sacerdotes más viejos, y la mayoría de ellos (los seminaristas) en centros gestionados por el Opus Dei o por los Neocatecumenales (Kikos), ambas órdenes de pensamiento ultraconservador y que precisamente el Papa Francisco I, ha ordenado intervenir por posibles enseñanzas y prácticas poco ortodoxas respecto a la doctrina oficial de la iglesia. Así mismo los y las creyentes van disminuyendo considerablemente: si en el año 2000 solo el 13,2% de la población española se declaraba atea o agnóstica, en 2019 lo hacía el 27,5% y el pasado 2021 los no creyentes eran el 37,1% frente al 58,8% que se consideraban católicos y el 2,5% de creyentes de otras confesiones. Los españoles más jóvenes son cada vez menos religiosos, el 63,5% de los ciudadanos de entre 18 y 24 años no tienen ningún tipo de creencia y el 56,2% de los encuestados de entre 25 y 34 años se declaran ateos o agnósticos. Nueve de cada diez enlaces matrimoniales ya se realizan por la vía civil. En 2008 la mitad de los enlaces fueron civiles y desde entonces los matrimonios religiosos han descendido hasta registrase un mínimo histórico en 2020, cuando solo el 10,5% de las bodas fueron religiosas. Hay lugares donde las bodas en la iglesia casi han desaparecido. En Melilla, el 93,88% de los enlaces son civiles, en Cataluña el 93,59% y en el País Vasco el 93,55%. (Datos de la última encuesta del CIS).

Los redactores del informe de la Fundación Ferrer i Guàrdia han constatado, tras analizar la campaña de la Renta, que “solo tres de cada diez contribuyentes financian la Iglesia Católica con su asignación del IRPF”. Por el contrario, pese a que cada vez menos españoles marcan la casilla de la iglesia, el clero recibe mayor cantidad de dinero. Si en 1998 la iglesia recibió 97,22 millones de euros tras la campaña de la Renta, en 2018 se alcanzó la cifra de 261 M/€.

En cuanto a la religión en las aulas, según los datos del Ministerio de Educación y Formación Profesional del curso 2018-2019, se incrementa el porcentaje de estudiantes que cursa materias alternativas a la religión, fueron el 36,1% de los alumnos de Primaria y el 39,6% de los de ESO. En el País Vasco el 59,7% de los alumnos de Primaria no cursan religión y es la comunidad autónoma con mayor porcentaje de actividades laicas en las aulas, seguida de Cataluña, donde el 58,4% no cursan religión, y de las Islas Baleares, con el 45,8%. En el caso de la ESO, las zonas donde más materias alternativas a la religión se realizan son Ceuta (70,9%), Melilla 74,7% y el País Vasco (58%). 

La ciudadanía cada vez se aleja más de los preceptos y las instituciones religiosas.

JuanM del Castillo