Mayo fue extremadamente seco, y los meses sucesivos también. Las precipitaciones de la primavera no fueron suficientes para paliar la situación de sequía meteorológica con la que terminó el invierno. Aunque marzo y abril registraron temperaturas inferiores al promedio normal, mayo ha sido el más cálido de los últimos 58 años. El verano meteorológico comenzó con una de las olas de calor más tempranas en España, y así ha seguido, este junio ha sido la más cálida desde que hay registros, julio y agosto siguen el mismo camino. Buena parte del continente europeo finaliza la primavera bajo una situación de sequía meteorológica; el 97% del territorio portugués se encuentran en situación de sequía meteorológica severa. El verano astronómico, que comienzó el 21 de junio, ha sido, una vez más, el más seco y caluroso de lo normal en toda España.

A mediados de junio de 2022, había llovido en torno a un 25 % menos de lo normal desde el inicio del año hidrológico.

A pesar de esto, la de este año ha sido la vigésimo tercera primavera más lluviosa en España desde 1961 y la undécima del siglo XXI (aunque no en todas las regiones). Este valor general encierra marcadas desigualdades geográficas. Así, mientras que fue seca o muy seca en Galicia, País Vasco, Navarra, noroeste de Aragón, tercio oeste de Castilla y León y nordeste de Castilla-La Mancha, fue húmeda o muy húmeda en el nordeste de Cataluña, todo el levante peninsular, donde incluso llegó a tener carácter extremadamente húmedo, Andalucía, casi toda Castilla-La Mancha, Madrid y la zona central de Castilla y León. En los dos archipiélagos tuvo un carácter variable, entre normal y muy húmedo.

Más allá del análisis de la primavera meteorológica, la ola de calor registrada entre el 12 y 18 de junio de 2022 fue una de las más tempranas desde que hay registros, tan solo superada por la que comenzó el 11 de junio de 1981 y adelantando a la del 13 de junio de 2017. No obstante, el pico máximo de temperatura de la ola de calor de 2022 superó al de las olas de 1981 y 2017, y la primera quincena de junio de 2022 ha sido la más cálida en España desde, al menos, 1950.

Las previsiones climáticas para en adelante, apuntan a olas de calor y sequías más intensas y con mayor frecuencia, que harán cada vez más difícil garantizar suficiente agua para el consumo cotidiano, el industrial y el riego.

Los estudios demuestran que el 75% de nuestro territorio está en peligro de sufrir desertificación.

La Península Ibérica será una de las regiones más afectadas de Europa por sequías extremas. Los modelos climáticos de los centros de estudio nacionales y europeos predicen desafíos y cambios extremos aún mayores que harán cada vez más difícil garantizar suficiente agua, y habrá zonas de la Península que vivirán bajo estrés hídrico severo. Más de 9 millones de hectáreas ya están catalogadas como zonas con un riesgo alto o muy alto de desertificación, principalmente en el tercio sur y los dos archipiélagos.

Alberto Fernández, responsable de las políticas de agua en la organización ecologista WWF, destaca la existencia de «dos tipos de sequía, la hidrológica, que tiene que ver con el almacenamiento de recursos hídricos, y la meteorológica, que se da cuando no llueve y cuya frecuencia y duración está aumentando con el cambio climático. Este año coinciden y lo hacen también con un fenómeno no habitual como las elevadas temperaturas durante periodos prolongados, que aumentan todos los consumos, tanto urbanos como agrícolas. Como esto ha ocurrido en otras ocasiones, lo suyo sería que las administraciones estuvieran preparadas, pero no ha sido así porque estas carencias se olvidan en cuanto llueve».

En ese panorama, al que se le unen las deficiencias en las redes urbanas de suministro, (falta de previsiones y de inversiones) que hacen que entre la séptima y la sexta parte del agua que entra en ellas se pierda en fugas y averías mientras cerca de otro 10% se disipa en consumos fraudulentos y/o incontrolados, según los Indicadores sobre el Uso del Agua que elabora el INE (Instituto Nacional de Estadística), un dato que resulta ilustrativo sobre la amplitud del margen de mejora que las administraciones deberían aplicar en este ámbito.

Las causas de la desertificación de España son:

  1. La sobreexplotación de acuíferos y el crecimiento insostenible del regadío. 
  2. El abandono de tierra y la degradación del suelo están afectando a su fertilidad y capacidad para retener la humedad.
  3. Esto, junto con la intensificación de los periodos de sequías extremos, como consecuencia del cambio climático, está afectando la disponibilidad de recursos naturales y la seguridad hídrica y alimentaria de nuestro país.

Varios estudios científicos prevén una reducción de las precipitaciones, especialmente en las cuencas atlánticas, la del Guadalquivir y el sur peninsular, unido a un aumento constante de temperaturas medias de hasta 2 grados más para el año 2040.

Sin embargo, pese a la extrema vulnerabilidad frente a la sequía y del riesgo de desertificación, España ha apostado por un modelo de gestión ‘suicida’ que prioriza el agua para los cultivos de regadío intensivo e industrializados. El regadío se bebe el 80% de este recurso, sin contar con el agua que se consume de forma ilegal. 

Además, el negocio depredador de las empresas eléctricas explotadoras de los grandes embalses. Iberdrola, Endesa y Naturgy que utilizaron sus centrales hidroeléctricas para frenar posibles pérdidas en el estreno de la llamada ‘excepción ibérica’ o tope del gas. Además, de forma indiscriminada. Para hacerse una idea, solo en las cinco más utilizadas –Belesar (Naturgy), Mequinenza (Endesa), Alcántara (Iberdrola), Azutan (Iberdrola) y Canelles (Endesa)- se vertieron cerca de 57 hectómetros cúbicos, una cantidad que supone unas 24.000 piscinas olímpicas. Con ello, lograron casar casi la mayoría de los precios horarios del día a través de la generación hidroeléctrica, mientras lograban aumentar la retribución a sus ciclos combinados.

Desde el año 92, los diferentes Gobiernos que se han sucedido anunciaron reiteradamente su deseo de aprobar el Plan Hidrológico Nacional, incluyendo como parte fundamental del mismo la realización de los grandes trasvases entre cuencas. Sin embargo, ello ha levantado continuamente una fuerte oposición política y social, sobre todo en las cuencas donantes, produciéndose sonoras polémicas entre estas regiones y las receptoras, lo que ha dejado permanentemente aparcado el citado Plan.

Sin embargo, hace algunas semanas, el Ministro de Medio Ambiente anunció la próxima aprobación del Plan Hidrológico Nacional, señalando además que su objetivo fundamental era dar soporte legal a la realización de grandes trasvases entre cuencas.

Agua embalsada (09-08-2022): 21.996 hm3 (el 39.18% de la capacidad de los embalses. Misma Semana (media en los últimos 10 Años): 32.714 hm3   (el 58.28% de la capacidad total de los embalses).

El consumo medio de agua de los hogares españoles fue de 136 litros por habitante, según datos de la Estadística sobre el Suministro y Saneamiento del Agua del Instituto Nacional de Estadística (INE).

La Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que se necesitan entre 50 y 100 litros de agua por persona al día para que sus necesidades básicas estén cubiertas.

Por otra parte, y según las conclusiones de una encuesta realizada por el INE sobre el consumo de agua en casa en España, la Fundación Aquae explica que el baño es el lugar de la casa donde más agua se gasta. Una ducha de apenas 5 minutos conlleva un consumo de agua de 100 litros. Hay personas que se duchan dos y más veces al día, además del resto de los consumos en su vida cotidiana (cada vez que orinamos son entre 10 y 15 cm3, pero al descargar la cisterna evacuamos entre cinco y siete litros de agua potable). Todo esto es un consumo-derroche insostenible.

La agricultura consume actualmente entre el 60 y el 70% del agua dulce, una cifra que puede incrementarse hasta un 19% en 2050, según la Unesco, de continuar con los sistemas actuales.

La cantidad de agua utilizada en los procesos industriales se estima en 965 hectómetros cúbicos. Ocupando el tercer lugar entre los usos significativos del agua, después del regadío y el abastecimiento doméstico.

Las circunstancias climatológicas actuales ya no dan para continuar con los mismos hábitos de conducta y de consumo con respecto al agua: los ríos y acuíferos están cada vez más contaminados por los vertidos de todo tipo; los mares los estamos envenenando con desechos plásticos, industriales, sanitarios, etc. No llueve lo suficiente y los ríos y reservas hídricas se agotan.

Además del necesario y urgente cambio de hábitos, de sistemas de producción, formas de regadío, reutilización de las aguas, adaptar nuestras demandas a los recursos hídricos realmente disponibles, lucha contra la desertificación para mitigar sus efectos, restaurar las zonas degradadas, etc. Tenemos que encontrar otras fuentes alternativas de generación de agua potable, junto con el aire que respiramos, es el elemento imprescindible para la vida. Algunos de estos sistemas son ‘los trasvases de agua entre cuencas hidrográficas’ y las ‘desalinizadoras’.

Tres problemas tienes los métodos de desalinización:

  • Hasta ahora cubren entre el 1% y el 3% de las necesidades.
  • El coste de producción de agua potable es muy alto.
  • La sal resultante del proceso se devuelve al mar provocando concentraciones mucho mayores.

Quizás ahora con los nuevos sistemas de obtención de energía (eólica, fotovoltaica, geotérmica, biomasa…), los costes de producción puedan equilibrarse, las inversiones en estas plantas puedan ser más rentables y la producción obtenida mucho mayor. Y en cuanto a la salmuera resultante, quiero suponer que podría dársele otros usos, pienso en la cantidad de toneladas que se usan todos los inviernos para controlar las heladas, por ejemplo.

La otra alternativa comprende el trasvase de agua de unas cuencas hidrográficas a otras. Este es un proyecto que viene desde la segunda república española: dado que en unas zonas de España llueve torrencialmente en determinadas épocas y en otras zonas no llueve casi nunca, se podrían habilitar sistemas de almacenamiento y recirculación del agua de las primeras a las segundas o donde hiciera falta.

Desde el año 92, los diferentes Gobiernos que se han sucedido anunciaron reiteradamente su deseo de aprobar el Plan Hidrológico Nacional, incluyendo como parte fundamental del mismo la realización de los grandes trasvases entre cuencas. Sin embargo, ello ha levantado continuamente una fuerte oposición política y social, sobre todo en las cuencas donantes, produciéndose sonoras polémicas entre estas regiones y las receptoras, lo que ha dejado permanentemente aparcado el citado Plan.

Sin embargo, el Ministro de Medio Ambiente anunció la aprobación del Plan Hidrológico Nacional, señalando además que su objetivo fundamental será el de dar soporte legal a la realización de grandes trasvases entre cuencas.

Algunas asociaciones ecologistas están en desacuerdo con este tipo de trasvases: “la realización de grandes trasvases entre cuencas, producirían necesariamente graves agresiones medioambientales”. Se refieren a la reducción de los recursos en las cuencas cedentes, el impacto en la rotulación de los trazados, consecuencias negativas para los territorios cedentes, los de paso y los receptores… Y todo esto es cierto, aunque el impacto sería mucho menor que el que producen los trazados de nuevas autopistas innecesarias, aeropuertos que no se utilizan u otras obras que nadie las ha pedido y que no solucionan nada, únicamente llenan el bolsillo de las grandes empresas. Y esas obras estériles no justifican la necesidad de los trasvases, se justifican por si solos; desde un principio de solidaridad dentro de un mismo país; la necesidad del Estado de aportar soluciones duraderas; el principio del óptimo aprovechamiento de los recurso  dentro del mayor respeto posible al medioambiente, etc.

Lo cierto es que España se desertiza y algunas regiones se quedan sin agua incluso para beber (hasta las que normalmente disponían de excedentes). Será necesario estudiar cuales son los usos adecuados del agua, controlar las pérdidas innecesarias, así como perseguir a los derrochadores o a los ladrones de este líquido vital, pero es imprescindible garantizar la vida de las personas, los animales y la tierra…

JuanM del Castillo