La Lyra (genitivo lyrae) es la única constelación del cielo que hace referencia a un instrumento musical. Parecería insignificante si no fuera porque forma parte del “asterismo” que denominamos “Triángulo del Verano”, junto con las estrellas Deneb, del Cisne y Altair en el Águila. (Foto1)

            Mitológicamente, la Lyra se refiere al instrumento musical de Orfeo, hijo de Apolo y Calíope, de origen “tracio”, en la actual Turquía europea. La Lira era utilizada por Orfeo para calmar a los animales y deleitar a las gentes, logrando calmar al terrible Can Cerbero, un perro descomunal, que guardaba la puerta del Infierno. En español, la palabra “Cancerbero” se usaba para denominar a los porteros de fútbol (hoy en desuso). Con esta lira, logró el amor de la ninfa Eurídice, que una vez muerta, fue rescatada del Hades por Orfeo utilizando la música de su instrumento. En 1972, el compositor alemán Christoph Willibald von Gluck, creó la Ópera Orfeo y Eurídice, basada en este mito, en el que la lira toma especial relevancia.

La tragedia termina “mal”, ya que Zeus había prohibido que Orfeo mirara hacia atrás, al abandonar el Hades con Eurídice. Orfeo desobedeció a Zeus y Eurídice y su amante quedaron en el Infierno para siempre. Luego Zeus pondría la lira de Orfeo en el cielo para recordar este trágico momento.

Las estrellas más brillantes de la constelación son: Vega (Alfa Lyrae), una brillante estrella azul a unos 25 años luz de la Tierra de magnitud 0,03 que puede verse encima de nuestras cabezas (el cénit) durante las noches de verano. Vega es la quinta estrella más brillante del cielo nocturno y la segunda del hemisferio norte después de Arturo, en el Boyero. Gira a enorme velocidad y está considerablemente achatada por los polos. Como la vemos perpendicularmente a nuestra línea de visión, parece mucho mayor que lo que realmente es (Foto2).

Beta Lyrae, es una variable binaria eclipsante, es decir: una estrella pasa por delante de la otra en dirección a nosotros.

RR Lyrae es otra variable que da nombre un grupo de estrellas pulsantes de corto período.

Epsilón1 y Epsilón2 son también estrellas binarias y R Lyrae y XY Lyrae son gigantes rojas y estrellas variables a una distancia muy distinta de nosotros, por lo que no guardan relación gravitatoria entre sí.

En “cielo profundo” sí tenemos un objeto muy destacable. La Nebulosa Planetaria M57 o “nebulosa del anillo” (Foto3).  Son restos de una Supernova que explosionó posiblemente hace unos 6000 u 8000 años.

Es una de las nebulosas planetarias más conocidas por los aficionados, porque puede verse también con prismáticos. Con una abertura de al menos 75 o 100 mm con pocos aumentos y cielo oscuro se puede percibir el hueco central del anillo.

También encontramos a M56, un cúmulo globular pequeño pero de mag. 8,8 y a otro cúmulo menos conocido, por no venir en el Catálogo de Messier, que es NGC 6791 (Foto4). Se caracteriza por ser una de los cúmulos más grandes y antiguos conocidos, ya que se calcula que se formó hace 8.000 millones de años. También es peculiar el número de componentes que lo forman, casi 10.000 estrellas, de las que algunas son “enanas blancas” con edades muy dispares respecto al grupo principal.

Localizar a la Lyra es muy sencillo. En pleno verano, su estrella Vega se encuentra, como dije, justo encima de nuestras cabezas y es realmente muy brillante. Un poco molesto para mirar, pero lo podemos hacer “tumbados” en el suelo y en una noche oscura. No tenéis excusa, este Verano salid a la montaña con vuestros prismáticos, localizad el “triángulo” y…

!!Mirad al Cielo!!

 

Manuel Manero