En responsabilidad, cada ser humano siempre elige el medio para realizarse cualquier bien, y es ése que él defiende y facilita para que sea posible (realmente) tal bien que él desea o propone. Así es, para su política, para su amor, para su trabajo, para su comunicación, para su ayudar a los demás, para su aportación en proteger a la Naturaleza, para su civismo o para su no causar confusiones en la sociedad. Para todo necesita un medio lo más equilibrado posible, y él lo elige precisamente, con sus capacidades y con sus responsabilidades.

Pero eso no es opcional, siempre él se verá forzado a elegirlo, y lo tendrá que elegir siempre para que cualquier necesidad básica (o bien o no error vital) la consiga en vida. No hay más remedio.

Porque, entre otras causas, un ser vivo necesita un medio y, si no, desaparecería; la sociedad necesita su medio y, si no, desaparecería; la libertad necesita su medio y, si no, desaparecería; la democracia necesita su medio y, si no, desaparecería; la igualdad entre hombres y mujeres necesita su medio y, si no, no será posible; la salvaguarda de la Naturaleza necesita su medio y, si no, no será posible. Es decir, todo necesita su medio; y ése que le corresponde equilibradamente, pues no le basta con cualquiera.

Sin duda, está más que claro, todo bien necesita su medio, pero no cualquier medio u ocurrente o postor medio, sino solo el que es muy bien elegido racionalmente o el que es muy bien elegido sabiamente para no meter la pata nadie o para que no haya malas consecuencias o daños.

Por eso, por seguro, cada ser humano es un responsable per se de que tal acierto o tal elección equilibrada se hagan, y ahí no valen excusas.

Sí, cuando un ser humano es un SEGUIDOR de alguien o de algo en la vida, en realidad, va proponiendo o eligiendo tal o cual medio para un fin de bien, y en ello ha de ser responsable y no inmoral y no aborregado para elegir cuerdamente o biennacido o decentemente bien. ¡Obvio!

He ahí que ha de elegir a alguien lo más sabio y lo menos charlatán (o encantador de serpientes), a alguien que se le ve que lo demuestra todo solo limpia y racionalmente, ¡nada más! Y eso como obligatoriedad ética.

También, la misma palabra inevitablemente es un medio humano para todo lo humano y, en efecto, es y será un medio social para todo lo social. Ciertísimo, en realidad con la palabra todos los seres humanos eligen el cómo se realizarán muchos de sus bienes.

En la práctica, en el fondo, la palabra siempre se utiliza como medio para dar conceptos claros (porque no haya consecuencias de confusión-manipulación) o, por el contrario, para lo que cada cual irresponsable y egoístamente le parece.

La palabra se utiliza (por el ser humano) para favorecer a la sensatez o al equilibrio o, por el contrario, para favorecer a miles de confusiones, a miles de sinrazones, a miles de idioteces imparables de los influencers, a miles de vanidades de escritores narcisistas o antiéticos, a miles de mensajes interesados de los políticos y a miles de otros involucionismos que no se merece nunca el mundo.

Sí, la palabra la carga la Luz o la carga (destruyendo) la oscuridad o a veces tantísima mierda que idolatran los cerebros humanos. ¡Así es!

En definitiva, las mentes de los seres humanos a total verdad son los medios por los cuales el mal se prepara perfectamente y se ejecuta a la menor oportunidad; y podría evitarse eso, ¡sí!, ¡siempre!, pero solo con que todos ayudaran un poquitín a lo esencial o al que aporta luz-racionalidad-ética al mundo.

José Repiso Moyano