Queridos lectores de Zarabanda, en este mes de abril vamos a presentarles a una de las plantas naturales más características de nuestros ecosistemas yesíferos, tanto en Rivas-Vaciamadrid como en Arganda del Rey y municipios aledaños. Y sin embargo es una gran desconocida.  Gypsophila struthium es una mata perenne, leñosa, sufruticosa y glabra, de hasta un metro de altura que da nombre a una de las comunidades vegetales más notables de nuestros yesos: el jabunal y que, aunque aquí abunde, no se suele encontrar en la Comunidad de Madrid fuera del tramo sudoriental y mucho menos en el resto de España, donde hay que buscarla principalmente en algunas partes de Castilla-La Mancha, Andalucía oriental o el valle del Ebro.

Esta especie de la familia Caryophyllaceae es un caméfito o nanofanerófito que vive en laderas y cerros yesosos de zonas áridas más o menos continentales, en matorrales abiertos como los jabunales —en los cuales es la especie característica—, tomillares, espartales, etc. Esta planta tiene una gran capacidad colonizadora y siempre aparece en los primeros estadios de sucesión en hábitats alterados, como ocurre en canteras de yeso abandonadas. Necesita exposición directa al sol y no tolera los encharcamientos.

Sus raíces se usaban para lavar la ropa, de ahí varios de sus nombres comunes: jabuna, jabonera, saponaria de la Mancha, etc. Con la raíz de esta planta se preparaba el denominado “jabón de palo”, para lo que había que arrancarla, trocear las partes verdes y ponerlas a hervir utilizando el agua resultante para lavar las prendas de color. Esta especie tiene además usos medicinales, entre los cuales destacan los de purgante, alterativo, diaforético y tonificante general.

Deseamos que tengan ustedes una buena primavera y mejoren todas las cuestiones que actualmente nos tienen tan preocupados, siendo lo más prioritario que pare de una vez la guerra en Ucrania y, también, las consecuencias del ómicrom y la escalada de precios que tan nefastas consecuencias va a tener precisamente en las familias más desfavorecidas.

José Ignacio López Colón