OPINIÓN

¿Qué determina que unos ciudadanos no sean iguales que otros?

La importancia de haber conseguido parar la ‘vuelta ciclista’

Artículo de opinión de Juan Manuel del Castillo, tras el triunfo del movimiento de solidaridad con Palestina, que logró detener la última etapa de La Vuelta.

Durante la ‘vuelta ciclista a España’, se han venido produciendo protestas de distinto carácter, de personas indignadas por la participación de un equipo israelí en la misma: pancartas, gritos contra los corredores israelíes, derribo de vallas, cortes de carreteras…, y muchas pancartas y banderas palestinas. Estas acciones han conseguido parar la vuelta unos minutos, también que se desvíen los recorridos, adelantar los lugares donde estaba la meta, etc. Pero hasta ahora, en la etapa final, no se había conseguido que, definitivamente se suspendiera la carrera, y eso ha ocurrido en Madrid.

Más de cien mil madrileños (según Delegación de Gobierno) estaban en las calles, repartidos por todos los posibles circuitos por donde podría transcurrir la vuelta ciclista, porque el trazado inicial era uno, pero intentando despistar a la gente, se anunciaron varios circuitos alternativos; había gente suficiente para cubrirlos todos, empeñados en que los israelíes no acabaran ‘la vuelta’.

No ha resultado fácil. Madrid estaba completamente blindado (1.200 policías, 400 guardias civiles y 800 policías locales). Había tal despliegue policial, solo comparable a cuando en la capital se celebró la cumbre de la OTAN, entre el 28 y el 30 de junio de 2022, a la que acudieron cuarenta primeros mandatarios de todos los países que la integran.

La presión de los ciudadanos/as que, en todo el país y más concretamente en Madrid, ha conseguido que se suspendiera la última etapa de la ‘Vuelta Ciclista a España’, no ha sido fácil: los policías han cargado contra los que pacíficamente pedían la expulsión del equipo israelí, han usado gas pimienta, ha habido detenciones y muchos heridos, manifestantes y algunos policías.

Pero lo más significativo han sido las reacciones, principalmente de los políticos: los de derecha y ultraderecha condenan las protestas y los derribos de algunas vallas, pero curiosamente no condenan los más de doscientos mil asesinatos que Israel lleva perpetrados contra el pueblo palestino (entre los localizados, los que han quedado bajo los escombros y los que mueren de hambre); para ellos es más importante el derribo de una valla, que el genocidio que Netanyahu está cometiendo contra el pueblo palestino. Respecto a los otros políticos, los del Gobierno, se les llena la boca de declaraciones grandilocuentes “la vuelta la ha ganado Palestina”. Y está bien, ya era hora de que ‘se mojen’, pero lo hacen siempre ‘guardando la ropa’, porque aún no se han roto las relaciones diplomáticas, ni las armamentísticas, ni las comerciales, etc., con Israel, un país asesino. Tampoco se está impidiendo el uso de las bases americanas en territorio español, para seguir llevando armamento, con el que los sionistas seguirán asesinando. Solo las dirigentes de Podemos han estado en la calle, dando la cara, participando junto a todas las personas concienciadas y decididas a que Israel sea expulsado de todos los eventos internacionales, sean del carácter que sean.

Todos estos acontecimientos referidos a ‘la vuelta’, podrían haberse evitado, simplemente con que la Unión Ciclista Internacional (UCI) o la Real Federación Española de Ciclismo, que son las organizaciones que coordinan estos eventos, hubieran concluido ‘la no participación de los equipos israelíes’; esto se planteó en varias ocasiones incluso, pero ellos no cedieron, porque presumiblemente, como en todo, los lobbies judíos tienen mucha fuerza.

Esta es otra de las anomalías que ocurren con este país artificial que se llama Israel, por ejemplo: también participa en el Festival de Eurovisión, un certamen exclusivamente para países europeos, cosa que no se entiende. Ya en las dos últimas ediciones, ha habido mucha polémica, y a punto estuvo la organización de prohibir la actuación de la participación israelí, pero seguro que las presiones fueron las mismas.

¿Por qué es tan importante haber conseguido parar la vuelta ciclista?

Las gentes de buena voluntad, las personas concienciadas, tenemos que recuperar la palabra. En los últimos tiempos, la derecha y la ultraderecha ha perdido el miedo, ellos son los que vociferan, lanzan consignas, construyen relatos falsos y mentirosos…, y nosotros callados. Yo creo que tenemos que decir lo que pensamos allí donde estemos, en la cola del mercado, en la espera de la consulta médica, en la entrada de los coles, etc., así se podrán escuchar otras versiones de lo que pasa, así podremos romper el relato de la derecha lleno de fakenews, así se podrá escuchar la verdad.

Tenemos que tomar las calles. Fraga Iribarne decía “la calle es mía” y así era, a base de policía y guardia civil. A él le sucedió Elías Bendodo, por la derecha, con “la calle es nuestra”. Después fue Marcelino Camacho quien reivindicó la acción en la calle “tomemos las calles”. Julio Anguita dijo que “el compromiso social es un acto de valentía”. Después fue el movimiento 15M quienes tomaron las plazas «Ya tenemos Sol. Ahora ¡La luna!», “Toma la calle” (y se replicó en todo el mundo). Pero en el último tiempo, hemos dejado que los exaltados y los que vociferan e insultan, nos arrebaten la voz y los espacios. La victoria de la expulsión de los israelíes de la vuelta, aunque pequeña, es un precedente, un ejemplo para que juntos/as ‘no abandonemos la calle’, tampoco ‘la palabra’. Y cundirá por todos los países.

Hoy los enseñantes están encerrados en la ESGAE, “el curso no puede empezar con normalidad mientras Israel asesina niños”, dicen.

Los gobiernos autonómicos de derechas, nos van robando todas las conquistas que la ciudadanía concienciada habíamos conseguido: la sanidad pública, la educación igualitaria para todos/as, la justicia equitativa, la banca pública, etc. Es hora ya de que tomemos conciencia de que, si lo conquistado no lo defendemos, habrá algún político de derechas, algún Quirón, algún fondo buitre…, que nos lo arrebatará.

Y el ejemplo de la vuelta ciclista nos debe enseñar que así es como hay que hacerlo…

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