El tema base del mes, la agricultura, prácticamente nos obliga, para compararlo con en el mundo de los insectos, a disertar sobre sociedades avanzadas y evolutivamente estructuradas y, en este caso, concretamente sobre las hormigas.
Una de las razones por la que los seres humanos se han considerado desde siempre “superiores” respecto a los demás animales es que no sólo pueden cazar su comida, sino que además la pueden cultivar. Sin embargo, éste no es buen ejemplo de, ya que en realidad hay especies que cultivan sus alimentos, como por ejemplo ciertos grupos de hormigas. Y si el ser humano lleva 12.000 años con esta actividad —desde el Neolítico—, las hormigas tienen una relación de 66 millones de años con el cultivo de hongos —desde finales del Cretácico— y habrá al menos entre 200 y 400 especies en las selvas del Caribe y Sudamérica, en especial en Brasil.
En realidad, considerando la definición de agricultura literalmente, solamente podríamos incluir en este apartado a las especies de hormigas que cultivan hongos, que no son pocas, pero que se localizan especialmente en las selvas tropicales de América. Estudios científicos concluyen que tardaron unos 40 millones de años en desarrollar la agricultura superior, cultivando hongos por si mismas para alimentarse desde hace 27 millones de años. Se cree que, originalmente las hormigas llevaron los hongos de los que se alimentaban en los bosques húmedos hasta zonas más secas, aislándolos de sus poblaciones ancestrales salvajes y domesticando esos hongos de la misma manera en que los humanos domesticaron, millones de años más tarde, los cultivos. De todas ellas, las denominadas “hormigas cortadoras de hojas” son las más evolucionadas en este aspecto.
En nuestras latitudes no conocemos hormigas con actividades tan especializadas, pero sí bastantes especies que recolectan semillas de las plantas y las almacenan en sus hormigueros. No es lo mismo, de acuerdo, pero sí al menos cumplen con una de las premisas de la agricultura: la recolección. De esa manera, el mejor ejemplo son las denominadas “hormigas cosechadoras”, que, en nuestros campos, están perfectamente representadas por al menos cuatro especies del género “Messor”; a saber, Messor structor, M. barbarus, M. capitatus y M. bouvieri pueden encontrarse en Rivas-Vaciamadrid, Arganda del Rey y municipios circundantes, siendo las tres primeras muy abundantes. Las hormigas recolectan semillas de las plantas de los campos donde viven y las almacenan en sus hormigueros para ir utilizándolas durante el invierno.
Por lo demás, sólo queda desear, amables lectores, que tengan ustedes una primavera muy agradable y emplazarles para compartir nuevo tema y relacionar, de alguna manera, las actividades humanas con las de los insectos, en el próximo número de Zarabanda. Cuídense mucho.
















