OPINIÓN

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Grok, X y la violencia sexual digital.

Artículo de opinión de las mujeres de IU y el PCE de Rivas-Vaciamadrid.

Lo que está ocurriendo en X con la inteligencia artificial Grok no es un escándalo técnico ni un uso desviado de la tecnología. Es una expresión clara de violencia machista estructural, ahora amplificada por algoritmos y legitimada por grandes plataformas digitales.

La posibilidad de generar desnudos o imágenes sexualizadas de mujeres sin su consentimiento no es algo nuevo. Es una práctica de control y humillación que el feminismo ha denunciado históricamente. La diferencia es que hoy no necesita contacto físico ni anonimato en foros marginales. Se produce en una red social global, a plena luz del día, con herramientas oficiales.

La narrativa de la “neutralidad tecnológica” funciona como coartada política. Las IAs no aparecen solas, son diseñadas, entrenadas y desplegadas por empresas que deciden qué riesgos están dispuestas a asumir. Cuando una plataforma permite que los cuerpos de las mujeres sean manipulados, sexualizados y expuestos sin consentimiento, está tomando partido. Y ese partido no es neutral.

Desde una perspectiva feminista, esto es violencia sexual digital. No importa que las imágenes sean “falsas”, el daño, el miedo y la vergüenza, son reales. Que tantas mujeres hayan optado por borrar fotos o retirarse del espacio público digital no es una elección libre, es el resultado de una violencia que busca exactamente eso: expulsarnos.

Además, este tipo de tecnología refuerza una lógica profundamente patriarcal: los cuerpos de las mujeres como datos disponibles, como material de prueba, como entretenimiento. Y la IA lo perfecciona, lo vuelve más rápido, más accesible y más difícil de combatir.

Y antes las denuncias de miles de mujeres, ¿qué ha hecho Musk? Limitar el desnudo de mujeres a los usuarios que paguen una suscripción, como si nuestros derechos pudieran decidirlo unos millonarios.

El caso de Grok y X debería ser leído como una advertencia política. Sin regulación, sin límites claros y sin una perspectiva feminista, el futuro digital no será más libre, será más desigual. Nombrar esta práctica como lo que es, violencia machista, no es exageración. Es una necesidad urgente.

Porque sin consentimiento no hay tecnología liberadora.

Hay poder, hay control y hay violencia.

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