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OPINIÓN

Foto de perfil de la concejala del PSOE de Rivas, Elena Muñoz.

El Jarama no puede esperar

Artículo de Elena Muñoz Echeverría (PSOE), concejala de Participación Ciudadana y Barrios

El río Jarama forma parte de la vida cotidiana de Rivas. Es un espacio de paseo, de encuentro y de naturaleza, pero también un símbolo del patrimonio ambiental que compartimos como ciudad. Sin embargo, su estado actual dista mucho de lo que debería ser.

Quien recorre sus riberas lo ve con claridad: residuos acumulados, plásticos atrapados en la vegetación, pérdida del bosque de ribera y un deterioro que no es puntual, sino sostenido en el tiempo. Y todo ello en un entorno que, no lo olvidemos, cuenta con figuras de protección ambiental de primer nivel dentro del Parque Regional del Sureste y la Red Natura 2000.

El problema no nace en Rivas, pero sí nos afecta de lleno. El Jarama es el resultado de lo que ocurre a lo largo de toda su cuenca. Durante años, la presión urbana, unas infraestructuras de saneamiento insuficientes y una planificación desequilibrada han ido generando impactos que acaban acumulándose aguas abajo.

Y aquí conviene decirlo con claridad: esta situación no es solo técnica, es también política. El sureste de la Comunidad de Madrid ha sufrido durante años un déficit de inversiones frente a otras zonas de la región. Bajo los gobiernos del Partido Popular, y actualmente con Isabel Díaz Ayuso, ese desequilibrio no se ha corregido.

Cuando no se invierte lo suficiente en depuración, en redes de saneamiento o en infraestructuras hidráulicas, las consecuencias terminan apareciendo. Y en este caso, se hacen visibles en el deterioro de un río que debería ser un referente ambiental y no un receptor de residuos.

Por eso, la recuperación del Jarama es mucho más que una cuestión ecológica: es también una cuestión de justicia territorial.

Pero hay otro elemento fundamental que no podemos obviar. Cuidar el Jarama no es solo tarea de las administraciones. Es también una responsabilidad compartida por el conjunto de la ciudadanía.

El uso responsable del agua, evitar arrojar residuos que terminan en el sistema de saneamiento, respetar los espacios naturales o participar en iniciativas de conservación son gestos que, sumados, marcan la diferencia. La regeneración del río no será posible sin una implicación colectiva.

Además, esta tarea no parte de cero. Está alineada con compromisos claros que ya hemos asumido como sociedad, como la Agenda 2030 o la Agenda Urbana de Rivas, que sitúan la sostenibilidad, la protección de los ecosistemas y la calidad ambiental como ejes centrales del modelo de ciudad.

Recientemente, el Pleno municipal debatió una moción para impulsar la regeneración y renaturalización del Jarama. Una propuesta con medidas concretas: mejorar la calidad del agua, restaurar las riberas, reforzar las infraestructuras de saneamiento y coordinar a las distintas administraciones implicadas.

Sin embargo, el Partido Popular votó en contra de esta iniciativa. Una decisión difícil de entender ante un problema evidente y una propuesta que buscaba, simplemente, mejorar nuestro entorno y la calidad de vida de nuestros vecinos y vecinas. Claro, que si repasamos el histórico de los populares vemos como, salvo raras excepciones, siempre han votado en contra de cualquier iniciativa que venga del Gobierno municipal, aunque sea beneficiosa, como es el caso, para nuestra ciudad.

El Jarama no puede esperar. Su recuperación exige inversión, coordinación y voluntad política, pero también compromiso ciudadano.

Porque cuidar el Jarama es cuidar de Rivas. Y eso, en el fondo, es una responsabilidad de todos y todas.

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