OPINIÓN

Rivas: pioneros en salud mental

El comercio, pilar fundamental de la economía urbana

Artículo de opinión de Mónica Carazo Gómez, portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Rivas

El comercio local ha sido, durante décadas, una de las principales fuentes de identidad de las ciudades. Las pequeñas tiendas, los comercios familiares y los negocios tradicionales han sido no solo motores económicos, sino también puntos de encuentro social. Sin embargo, en los últimos años, este tipo de comercio ha visto amenazada su sostenibilidad y su competitividad por varios factores, como la liberalización de horarios comerciales aplicada por el Gobierno del PP en la Comunidad de Madrid en 2012, o el auge de las compras online.

Esta flexibilización de horarios ha tenido efectos contraproducentes para los pequeños comercios, que no han podido competir en igualdad de condiciones. Muchos de ellos no pueden permitirse abrir más horas o durante los festivos, debido a los costes adicionales de personal, electricidad y otros gastos operativos. Esta desventaja ha llevado a los consumidores a inclinarse cada vez más por las grandes superficies o las plataformas online, que pueden ofrecer horarios amplios sin afectar su rentabilidad. Además, el comercio electrónico ha revolucionado la manera en la que los consumidores compran productos y servicios, acrecentada a consecuencia de la pandemia de covid.

A pesar de estos factores negativos, en Rivas siempre hemos apostado por el comercio local. Un comercio que tiene un lugar muy determinado de inicio a principio de la década de los 80, la urbanización de Covibar, y que se ha ido extendiendo a lo largo del municipio, teniendo que competir tanto con el urbanismo de nuestra ciudad como con las grandes y medianas superficies.

Debemos destacar, en este punto, la importante tarea que ha llevado a cabo el asociacionismo, con entidades como las actuales ASEARCO y Comercios y Empresas de Rivas, siempre en estrecha colaboración con el Ayuntamiento para elaborar planes y campañas que incentiven ese comercio al que tanto debemos, sobre todo en momentos tan difíciles como fue la pandemia.

La pandemia fue también un acicate para la renovación de los mercadillos ambulantes de Rivas, con los que también se han emprendido campañas de promoción que han servido para acercar aún más a la ciudadanía productos de calidad y de proximidad, como las frutas y hortalizas, así como otros que son indispensables en el día a día de las familias. Quiero aquí destacar la importante labor que en este capítulo tan específico del comercio local ha realizado GESCOMER, siempre de la mano del Ayuntamiento. Estos mercadillos no solo son espacios comerciales, sino también lugares de encuentro entre la ciudadanía, cumpliendo con esa labor socializadora desde tiempos inmemoriales. Los mercados al aire libre han sido siempre la base del suministro y del abasto de alimentos a la población a lo largo de la historia y, adaptados a los nuevos tiempos, así deben seguir siéndolo.

Pero no podemos quedarnos en el pasado, ni tan siquiera en el presente. Debemos pensar en el futuro del comercio local, sobre todo dentro de esa ciudad sostenible que queremos, y que hemos dado en llamar de los 15 minutos.

A través de la digitalización, la personalización y la apuesta por la sostenibilidad, los comercios de barrio pueden encontrar nuevas formas de conectar con sus clientes y ofrecerles algo que las grandes plataformas no pueden: un trato cercano, productos exclusivos y una experiencia de compra auténtica.

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