El Banco Central Europeo al servicios de banqueros, las multinacionales y al servicio de las transnacionales petroleras y extractivistas, y  aprieta el paso contra el pueblo. 

 

 El neoliberalismo nos acompaña desde hace más de tres cuartos de siglo. Luego de la formación de la Sociedad Mont Pelerin en los años 1940, que logró reinventar el antiguo liberalismo, el neoliberalismo adoptó distintas formas: la Escuela de Chicago y el ordoliberalismo alemán, el golpe de 1973 perpetrado por Pinochet en Chile, las revoluciones de Thatcher y de Reagan, los ajustes estructurales del FMI y del Banco Mundial y la tercera vía europea. 

El neoliberalismo está atravesando importantes transformaciones que lo convierten en algo especialmente peligroso para la democracia contemporánea. En efecto, la clave para comprender la resistencia del neoliberalismo es esta amenaza a la democracia. Su capacidad para perdurar a través de las crisis y superar a los sistemas rivales no es una consecuencia de su apelación constante a la libertad económica y  la competencia. El neoliberalismo sobrevive gracias a instituciones supuestamente democráticas, cómo el BCE y la mayoría de los partidos políticos, empleando fundamentalmente una  herramienta.

La creación de una nueva clase empresarial mediante la privatización de activos estatales y la generación de nuevas oportunidades de negocio a través de la desregulación. Durante mucho tiempo se pensó que la lógica de desmantelar el Estado social se vinculaba principalmente a maximizar la eficiencia y el crecimiento. Sin embargo, en los países donde el neoliberalismo logró desarrollarse con éxito, las privatizaciones dirigidas y la desregulación apuntaron sobre todo a crear o a empoderar aquellos negocios más proclives a prestar apoyo al proyecto. 

Este fue especialmente el caso del sector financiero, que se sumó a las empresas exportadoras competitivas y a las multinacionales. Los empresarios que tienen interés en perpetuar el neoliberalismo se han servido de las ventajas estructurales que poseen para hacer retroceder los proyectos reformistas en áreas que van desde impuestospolítica industrialmedidas sociales y leyes medioambientales y laborales.

Un ejemplo la comunidad de Madrid.

La Comunidad de Madrid lleva más de 25 años aplicando políticas neoliberales, con una paulatina eliminación del papel del sector público para suplir las carencias del mercado en la asignación de los recursos. Y con la pandemia del coronavirus, sus efectos perniciosos se están sufriendo si cabe en mayor medida.

¿En qué han consistido estas políticas aplicadas en nuestra Comunidad?

Según Economistas Frente a la Crisis.

1) En primer lugar, en relación al modelo económico madrileño, la Comunidad lleva años sin aplicar ninguna política industrial, en su creencia en que no ha de existir iniciativa pública en ese ámbito. De hecho han ido desapareciendo de los Presupuestos todos los instrumentos y los programas dirigidos a potenciar la actividad industrial, erosionando la capacidad productiva de nuestra economía. También la política de suelo desarrollada que durante los últimos 20 años ha provocado la transformación del 48% del suelo industrial de la región en suelo residencial, lo que favoreció el boom de la construcción.

Eulogio González Hernández