El 0,001% de la población controla 3 veces más riqueza que la mitad de la humanidad

Una persona con zapatos de vestir negros y pantalones pisa el tejado de una pequeña maqueta de un edificio que parece una tienda de cómics, aludiendo al contraste entre la riqueza y los sueños cotidianos de la humanidad, con un cielo azul y nubes de fondo.

El Informe sobre la Desigualdad Mundial 2026 ha sido elaborado por 200 académicos, incluyendo a Thomas Piketty.

El Informe sobre la Desigualdad Mundial 2026 (WIR 2026), elaborado por más de 200 académicos afiliados al Laboratorio Mundial sobre la Desigualdad, revela un panorama de concentración extrema de recursos sin precedentes en el siglo XXI. Los datos actuales muestran que menos de 60.000 multimillonarios controlan hoy tres veces más riqueza que los 2.800 millones de adultos que componen la mitad más pobre de la población mundial.

Una pirámide económica cada vez más estrecha

La brecha entre la cima y la base de la distribución global se ha consolidado en niveles críticos. Según los registros de la Base de Datos sobre Desigualdad Mundial (WID.world), el 10% más rico de la población mundial captura el 53% de los ingresos totales, mientras que la mitad más pobre sobrevive con apenas el 8%.

En términos de patrimonio, la disparidad es aún más profunda: el decil superior posee las tres cuartas partes de la riqueza global (75%), dejando a la mitad inferior con un marginal 2%. Esta acumulación se está acelerando; desde la década de 1990, la riqueza de los ultra ricos ha crecido a un ritmo del 8% anual, casi el doble de la tasa experimentada por los sectores más desfavorecidos.

Clima y Género: Las nuevas caras de la desigualdad

El informe de 2026 expande su análisis hacia dimensiones que definen la crisis actual, vinculando la propiedad del capital con la emergencia climática. Los investigadores destacan que la crisis climática es inseparable de la concentración de la riqueza: el 10% más rico representa el 77% de las emisiones globales asociadas a la propiedad de capital privado. Por el contrario, la mitad más pobre de la humanidad apenas contribuye con el 3% de estas emisiones, a pesar de ser la población más vulnerable ante los choques medioambientales.

En cuanto a la desigualdad de género, el WIR 2026 revela que las mujeres ganan solo el 32% de lo que perciben los hombres por hora trabajada cuando se contabiliza el trabajo doméstico y de cuidados no remunerado. A nivel global, las mujeres capturan apenas algo más de una cuarta parte de los ingresos laborales totales, una cifra que ha permanecido casi estancada desde 1990.

El «Privilegio Exorbitante» del sistema financiero

Uno de los hallazgos más contundentes es la documentación de un sistema financiero internacional que refuerza la asimetría entre naciones. El informe describe un «intercambio estructuralmente desigual» donde, cada año, aproximadamente el 1% del PIB mundial fluye desde los países más pobres hacia los más ricos a través de transferencias de ingresos extranjeros y pagos de intereses. Este mecanismo permite a las economías avanzadas actuar como «rentistas financieros», beneficiándose de rendimientos excesivos sobre sus activos en el extranjero mientras las naciones en desarrollo enfrentan deudas costosas.

Fractura política y capital humano

La desigualdad también está rediseñando la política democrática. El informe resalta un aumento en las divisiones territoriales, con diferencias de afiliación política entre grandes centros metropolitanos y ciudades pequeñas que no se veían en un siglo. Además, la influencia del dinero en la política es alarmante: en países como Francia y Corea del Sur, el 10% más rico aporta la mayoría de las donaciones políticas, silenciando a la mayoría trabajadora.

La brecha en el acceso al capital humano es otro factor de perpetuación: mientras Europa gasta una media de 7.400 euros por niño en educación, el África Subsahariana apenas alcanza los 200 euros, una diferencia de 1 a 40 que predetermina las oportunidades vitales de generaciones enteras.

La solución: Voluntad política y justicia fiscal

El informe concluye que la desigualdad no es inevitable, sino el resultado de decisiones políticas. Entre las propuestas más ambiciosas se encuentra un impuesto mínimo global del 2% sobre la riqueza de los multimillonarios.

Esta medida afectaría a menos de 100.000 personas en todo el mundo, pero podría recaudar alrededor de 503.000 millones de dólares anuales. Estos fondos serían suficientes para financiar inversiones transformadoras en educación, salud y adaptación climática a nivel global.

«La desigualdad es una elección política», sentencia el reporte. Las herramientas técnicas existen y la cooperación internacional ha demostrado ser eficaz, como lo evidencia la reducción de la evasión fiscal en paraísos fiscales tras la implementación del intercambio automático de información bancaria en 2016.

Una persona con zapatos de vestir negros y pantalones pisa el tejado de una pequeña maqueta de un edificio que parece una tienda de cómics, aludiendo al contraste entre la riqueza y los sueños cotidianos de la humanidad, con un cielo azul y nubes de fondo.
Image by Vilius Kukanauskas from Pixabay
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