Con la llegada del frio, la presencia del mosquito tigre (Aedes albopictus) disminuye hasta aparentemente desaparecer. Sin embargo, sigue aquí pero en forma de huevo.

Durante la fase de huevo, Aedes albopictus puede entrar en diapausa, lo que le permite resistir las bajas temperaturas del invierno hasta la temporada siguiente.

Muchas de las puestas que las hembras realizan a finales de la temporada cálida (octubre-noviembre) ya no eclosionan si el frio persiste y su desarrollo se detiene. Con esta estrategia, puede sobrevivir hasta dos años en la fase de huevo, esperando a que las condiciones climáticas le sean propicias.

Para que la diapausa funcione, los huevos deben ser puestos necesariamente en seco. Con las lluvias y la subida de la temperatura en primavera, si los huevos quedan sumergidos en agua, eclosionaran y saldrán las larvas. Con muy poca cantidad de agua estancada tiene suficiente para criar.

Es importante tener en cuenta que un porcentaje muy elevado de lugares de cría de Aedes albopictus son privados: tiestos, cubos, depósitos, canalizaciones de aguas pluviales, etc. Y que este mosquito tiene un radio de acción relativamente corto, por lo que, si nos pican en casa, es porque han criado cerca.

Por lo tanto, es importante no bajar la guardia y evitar que queden recipientes aptos para que estas puestas tardías puedan llegar a dar fruto y con la llegada de la primavera haya un menor reservorio de huevos.

El ciclo biológico del mosquito tigre presenta las fases de huevo, larva, pupa y adulto. Las fases inmaduras (larva y pupa) son acuáticas. Es en este momento que sufren la última transformación: les salen las alas y se completa la metamorfosis en mosquito tigre adulto, que es de vida aérea. Después de 48 horas, este mosquito ya es capaz de picar.

En el transcurso de una semana, alimentadas con sangre humana, las hembras habrán vuelto a poner entre 80 y 200 huevos.

Juan Carlos Ramos

Profesor de medioambiente y energías renovables