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El 81% de los adultos de Rivas valora positivamente su bienestar emocional

La salud mental de una ciudad no depende únicamente de factores individuales. (Fotografía de Mario F. Trejo)

Un estudio municipal revela fortalezas comunitarias, pero también alerta sobre vivienda, salud mental y conciliación

El 81% de las personas de entre 31 y 60 años de Rivas-Vaciamadrid considera que su bienestar emocional es bueno o muy bueno, según el primer diagnóstico municipal sobre esta materia, elaborado a partir de una encuesta a 460 vecinos mayores de edad, entrevistas y grupos de trabajo con profesionales y entidades sociales. El informe, presentado por el Ayuntamiento, servirá de base para diseñar un futuro Plan de Acción para favorecer el bienestar emocional en la ciudad.

La investigación ofrece una radiografía de cómo perciben los vecinos su calidad de vida y qué factores contribuyen o dificultan su bienestar. Con un nivel de confianza del 95% y un margen de error del 4,5%, el estudio concluye que Rivas cuenta con una importante red comunitaria, aunque también identifica problemas que preocupan de forma creciente a la ciudadanía.

Una ciudad con fortalezas comunitarias

Entre los aspectos mejor valorados aparecen los espacios públicos, la oferta cultural y deportiva, el tejido asociativo y las redes vecinales. Estos elementos son señalados por los participantes como factores que favorecen el bienestar emocional y ayudan a afrontar las dificultades cotidianas.

Los datos reflejan además diferencias por edades. Mientras el 81% de la población de entre 31 y 60 años califica positivamente su bienestar emocional, ese porcentaje se sitúa en el 74% entre los mayores de 60 años. En la población joven, el grupo que manifiesta una mayor incertidumbre, casi siete de cada diez personas también hacen una valoración positiva.

El diagnóstico identifica como principales factores protectores las relaciones familiares, las amistades, la participación en asociaciones, el voluntariado, la práctica deportiva y los espacios de encuentro comunitario.

La salud mental y la vivienda, entre las principales preocupaciones

Junto a estos indicadores positivos, el estudio recoge una serie de preocupaciones recurrentes expresadas por los vecinos. Entre ellas destaca la percepción de un deterioro de los recursos sanitarios, especialmente en atención primaria y salud mental.

Los participantes señalan las dificultades para acceder a atención psicológica, la saturación de los centros de salud y el aumento de las listas de espera como factores que generan incertidumbre y sensación de desprotección.

A estas cuestiones se suman otros elementos que influyen en el bienestar emocional, como el acceso a la vivienda, especialmente entre la población joven, la sobrecarga de los cuidados familiares, los problemas para conciliar la vida laboral y personal, la soledad no deseada y la pérdida de algunos espacios tradicionales de relación vecinal derivada del crecimiento de la ciudad.

Un documento para orientar futuras políticas

El informe concluye que el bienestar emocional depende cada vez más de factores sociales y comunitarios, como la calidad de los servicios públicos, la vivienda, los cuidados o las oportunidades de participación.

La alcaldesa, Aída Castillejo, aseguró que el diagnóstico demuestra que «una ciudad que cuida es una ciudad que escucha» y afirmó que permitirá identificar las áreas en las que concentrar los esfuerzos municipales para que «nadie se quede atrás». Por su parte, la concejala de Bienestar Social, Marisa Pérez, señaló que la salud emocional «está profundamente relacionada con los cuidados, la vivienda, las relaciones sociales, la igualdad y la calidad de los servicios públicos», por lo que el documento servirá como base para las próximas actuaciones del Ayuntamiento.

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