OPINIÓN

Rivas Vaciamadrid: Estrés, Atascos y Esperas Eternas .

¡Compren, compren mis hermosos jabalíes! Una visita al mercadillo de la Aldea Gala

Artículo satírico y de humor de The Rivas Tribune para la Revista Zarabanda.

Si alguna vez pensasteis que los mercadillos eran caóticos, es porque no habéis asistido a un pleno municipal en Rivas últimamente. Aquí, la política local se ha transformado en un bazar tan pintoresco que ni los trileros de la Gran Vía se atreven a poner puestos. Si alguna vez soñaron ustedes con ofertas tipo Black Friday, aquí solo encontrarán rebajas en el sentido común, chollos de demagogia y, por supuesto, la eterna promoción de “cada uno a lo suyo y el hastío para todos”. ¡Pasen y vean, que la función no termina y siempre hay sitio para otro puesto de ocurrencias!

Imaginen el escenario: sábado por la mañana, un sol de diciembre que apenas calienta tras el último escándalo nacional, y un desfile de contribuyentes curioseando puestos, a la caza de alguna ganga. En medio, los ediles del Partido Popular instalan su tenderete, lleno de reliquias políticas que huelen a naftalina. Entre rebajas fiscales añejas y privatizaciones de museo, también hay camisetas de la colección “Que te vote Txapote” en promoción para nostálgicos de la polémica barata. Y, bajo los focos mediáticos, el concejal “preparao” regenta el puesto de “ripios ripenses a 1 euro”, ofreciendo versos improvisados sobre la actualidad local, perfectos para animar sobremesas políticas. Todo acompañado de un “bajada de impuestos a los ricos” de regalo, aunque quienes pagan siempre sean los mismos. ¡No se pierdan el 2×1 en recortes sociales y ripios a la carta, solo por tiempo limitado!

No muy lejos, en un rincón sombrío donde el aire huele a pólvora y remordimiento, la concejala de Vox despliega un puesto de paracaídas de segunda mano, supuestamente ideales para «aterrizajes forzosos en la inmigración o el feminismo woke». Son paracaídas cosidos con retales de discursos incendiarios e hilos de teorías conspirativas, que prometen caídas suaves al nacionalismo, aunque suelen dejar colgado al comprador en un árbol genealógico circular. El precio: la expulsión de lo políticamente correcto, con descuento si se menciona “la España una, grande y con cupones de descuento para nativos”. Pero estos paracaídas no sirven para volar, sino para fingir un aterrizaje con estilo, mientras todos observan el mismo chapuzón de siempre.

En el extremo opuesto del bazar, donde sopla el viento del cambio con fuerza de ventilador de oficina, el gobierno municipal de izquierdas intenta vender su Kermés Progre como el puesto estrella de una feria vegana. “¡Políticas inclusivas frescas! ¡Educación gratuita, vivienda digna y un futuro sin humos!”, proclaman los ediles, sudando ante un público más interesado en las salchipapas del PP que en las ensaladas ecológicas. En un mercadillo repleto de chollos rancios, proponer ideales frescos es como vender caviar en un puesto de churros: noble, pero condenado al fracaso si no se explican bien a una ciudadanía cada vez menos interesada en la política. Finalmente, acaban regalando panfletos de “transición ecológica” a cambio de un “sí, pero no ahora”, mientras el sol se despide sobre otro pleno fallido.

En resumen, lectores de The Rivas Tribune, bienvenidos a este mercadillo de ocasión, donde lo único que no se regatea es el hastío general. Y todavía queda el debate de las luces de Navidad… ¡El horror!

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