Con al menos cinco años de retraso han comenzado, este miércoles, las obras de mejora de la pavimentación y el acerado de 15 calles de Morata de Tajuña. Una actuación correspondiente al PRISMA 2008-2011 de la Comunidad de Madrid, con una inversión de 711.254 euros y que se habían ido retrasando a lo largo de los últimos años.

Las obras, que han comenzado en la calle de la Estrella, afectarán a cerca de 9.000m² de algunas de las vías más deterioradas de la localidad y se centrarán en pequeños tramos de calles que necesitan reparaciones urgentes, como el final de la calle Juan Carlos I, la calle Tielmes o las intersecciones entre la carrera del Mediodía con la calle Luna y entre las calles Ricardo Romero y Ermita del Rosario.

Unos trabajos que también afectarán a las calles Real, Cementerio, Chinchón, Toril, Dos Hermanas, Estrella, Cristo de la Sala, de la Vega y Rosales en su encuentro con la plaza Abogados de Atocha, así como a distintos tramos de la avenida Príncipes de España, en la que recientemente el Ayuntamiento tuvo ya que acometer obras de asfaltado ante el deplorable estado de conservación del firme.

Principalmente, las actuaciones están enfocadas a la demolición del deteriorado firme existente para reponerlo por un pavimento nuevo, además se realizarán fresados del viario, se adecuarán los resaltos de la calle José María Rodelgo, se colocarán vallados para los protectores de basura y se creará una nueva calzada en la calle Tielmes. El proyecto incluye también el adoquinamiento, con los mismos materiales empleados en la plaza del Espinardo, de las calles Toril y Dos Hermanas. Cerca de 600 m² de obras en estas dos últimas vías en las que también se instalarán canalizaciones para en un futuro poder soterrar los cables aéreos.

“Por fin, hoy la Comunidad de Madrid cumple y comienzan estas obras tan necesarias para todos los morateños”, ha explicado el alcalde, Ángel Sánchez, durante su visita a la calle de la Estrella, recordando que las obras tenían que haberse ejecutado antes del 30 de septiembre del año 2016, pero que, por cuestiones burocráticas, se han ido retrasando y que, de hecho, el pleno tuvo que dar su aprobación definitiva en febrero del año pasado.