Artículo de opinión de Leticia Panadero, concejala del Partido Popular en el Ayuntamiento de Rivas-Vaciamadrid
La llegada de los meses de junio, julio y agosto supone, para miles de niños en Rivas Vaciamadrid, el inicio de unas merecidas vacaciones. Sin embargo, para sus padres, marca el comienzo de una auténtica gymkana logística y financiera. En una ciudad que destaca por su población joven y trabajadora, la conciliación de la vida laboral y familiar no puede ser un lema de pancarta ni una política de mínimos. Debe ser un respaldo real, sólido y, sobre todo, de calidad.
Lamentablemente, el actual modelo de gestión del Gobierno municipal (IU-Más Madrid-PSOE) está fallando en lo más básico. Año tras año, las quejas se repiten, pero el Ejecutivo local siempre se escuda en la misma trampa burocrática: nos dicen con soberbia que ningún niño de Rivas Vaciamadrid se queda sin plaza de campamento para que sus padres puedan trabajar. Pero, ¿a qué precio? ¿A costa de qué oferta?
La realidad que oculta el Gobierno municipal detrás de sus datos estadísticos es tan sutil como injusta. Es cierto que existen actividades estivales sin límite de plazas (numerus clausus), donde la inscripción está abierta para todos. Sin embargo, el problema radica en que el Gobierno satura y cronifica la falta de plazas en las modalidades de campamentos más atractivas, divertidas y demandadas por los más pequeños, como son los campamentos deportivos.
La conciliación real no consiste simplemente en habilitar un espacio público para «aparcar» a los niños mientras sus progenitores cumplen con su jornada laboral. Conciliar es ofrecer un ocio educativo de calidad, con actividades deportivas, tecnológicas o de aventura que motiven a los menores tras diez meses de exigencia escolar. Los campamentos que verdaderamente entusiasman a los niños de Rivas sufren un severo embudo: el sistema de sorteos y la limitación de la oferta obligan a cientos de padres a depender del azar para saber si sus hijos disfrutarán del verano que merecen o si tendrán que conformarse con una alternativa residual.
Si una familia no tiene la suerte de conseguir plaza en el programa estival idóneo, se enfrenta a una decisión dolorosa: resignarse a enviar a sus hijos a un campamento sustitutivo menos atractivo o realizar un desembolso inasumible en el sector privado para que el menor no se frustre. Un Gobierno local que presume constantemente de «escudo social» no puede permitir que la ilusión de la infancia ripense dependa de un bombo o del tamaño de la cuenta bancaria de sus vecinos.
Este déficit entre lo que se ofrece y lo que las familias necesitan se replica, a menor escala pero con la misma gravedad, a lo largo de todo el curso académico. Lo vemos con claridad en los campamentos de «Día sin Cole», destinados a menores de entre 3 y 12 años durante las jornadas no lectivas. Es incomprensible que este servicio no se oferte en la totalidad de los días en los que se suspende la actividad escolar.
Muestra flagrante de ello es el 15 de mayo, festividad local en Rivas Vaciamadrid. Mientras las aulas del municipio cierran, la inmensa mayoría de las empresas y oficinas de la Comunidad de Madrid siguen operando con absoluta normalidad. Ese día, las familias ripenses se encuentran en un limbo institucional: tienen que ir a trabajar, sus hijos no tienen colegio y el Ayuntamiento decide suspender el servicio. Es el reflejo perfecto de una administración desconectada de la rutina laboral de sus administrados.
Frente a la inercia de un Gobierno municipal agotado y autocomplaciente, desde el Partido Popular no nos limitamos a la crítica; aportamos soluciones viables en la moción que hemos elevado al Pleno municipal de este mes de julio.
Nuestra exigencia es clara: demandamos una ampliación decidida de la oferta de plazas en los campamentos de verano, poniendo el foco prioritario en aquellos programas y modalidades que resultan más atractivos para los niños. No aceptamos que la respuesta oficial sea «hay plazas en otros centros». Queremos que las plazas se creen allí donde las familias y los menores las solicitan. El Ayuntamiento cuenta con las infraestructuras educativas y deportivas; lo que falta es voluntad política, optimización presupuestaria y una gestión eficiente de los contratos públicos.
Ampliar y diversificar los campamentos de verano no es un lujo, sino una necesidad básica para nuestro municipio. Es hora de apostar por una oferta más rica, accesible y especializada que garantice el bienestar de los más jóvenes y apoye decididamente a las familias. Ampliar este horizonte es, sin duda, sinónimo de un municipio más vivo, integrador y preparado para el futuro.
Instamos al Ejecutivo local a realizar las modificaciones presupuestarias necesarias para dotar económicamente estas ampliaciones, tanto para el periodo estival como para garantizar que los campamentos «Día sin Cole» cubran el calendario de forma íntegra, incluyendo los festivos locales.
Gobernar es escuchar y priorizar. Para el Partido Popular, dar certidumbre a los padres, aliviar la carga económica de la conciliación y asegurar que los menores disfruten de un ocio digno y motivador es una prioridad absoluta. Esperamos que el resto de las fuerzas políticas abandonen la autocomplacencia de los números cerrados y voten a favor de una medida que responde al sentido común y al bienestar real de la infancia en Rivas Vaciamadrid.




