Logo Zarabanda
Buscar

CONTACTO

ZARABANDA Ediciones-Publicidad S.L

Logo Zarabanda
Buscar
Logo Zarabanda
Buscar

CONTACTO

ZARABANDA Ediciones-Publicidad S.L

La OMS cifra en 6,6 millones las muertes atribuibles a la contaminación del aire

Representantes de la OMS en la conferencia de este martes | Foto de la OMS

Advierte de que la exposición grave a la polución atmosférica es 13 veces mayor en países pobres

La Organización Mundial de la Salud (OMS) cifró este martes en 6,6 millones las muertes atribuibles a la exposición a la contaminación del aire, tanto doméstica como ambiente, según los últimos datos globales cerrados y advirtió de que la exposición más grave a la contaminación atmosférica afecta de forma desproporcionada a los países de renta baja y media.

Así lo concretó la responsable del área de Cambio Climático, Calidad del Aire, Energía y Salud de la OMS, Heather Adair-Rohani, durante una jornada informativa virtual organizada por la OMS sobre contaminación del aire, salud y Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), en el que la organización defendió la importancia de contar con datos “fiables”, “creíbles”, “comparables” y “armonizados” para medir el impacto sanitario de la contaminación y orientar políticas públicas.

El jefe de la Unidad de Cambio Climático, Energía, Calidad del Aire y Salud de la OMS Diarmid Campbell-Lendrum, afirmó que la contaminación del aire es “el mayor factor de riesgo ambiental para la salud”. Defendió que la transición hacia combustibles y prácticas más limpias permitirá salvar muchas de las vidas que hoy se pierden por la contaminación atmosférica y, al mismo tiempo, contribuirá a afrontar la crisis climática.

Recalcó que los datos y el seguimiento de los indicadores de los ODS son “absolutamente centrales” para avanzar en esta agenda, porque no se puede actuar sin la mejor ciencia disponible. También destacó el compromiso de reducir en un 50% el impacto sanitario de la contaminación del aire y sostuvo que «es un objetivo posible si los países mantienen el rumbo».

El director interino del Departamento de Medio Ambiente, Cambio Climático, Salud, One Health y Migración de la OMS, Bruce Gordon, defendió que el seguimiento de los ODS puede ser “una de las palancas más importantes” para la salud ambiental. Subrayó que «los cambios necesarios no dependen solo de guías, tecnologías o intervenciones concretas, sino también de gobernanza, políticas, regulación, inversión y voluntad política». Según afirmó, esa voluntad política se mueve con rendición de cuentas y con datos “fiables” y “creíbles”.

La experta del área de Datos, Estándares y Analítica de la OMS Bochen Cao explicó cómo la organización elabora sus ‘Global Health Estimates’ (GHE), las estimaciones mundiales de salud que permiten comparar datos de mortalidad y pérdida de salud por país, sexo, edad, año y causa. Estas estimaciones recogen resultados sanitarios anuales de más de 170 enfermedades y lesiones en los Estados miembros de la OMS desde el año 2000.

CONTAMINACIÓN Y DESIGUALDAD

La experta del área de Cambio Climático, Calidad del Aire, Energía y Salud de la OMS Sophie Gumy explicó el llamado ‘environmental health pathway’, una cadena que permite entender cómo las actividades humanas acaban teniendo impacto en la salud de la población. El proceso parte de sectores como los combustibles residenciales, la industria, el transporte, la generación de energía y la agricultura, que actúan como fuentes de emisión. Esas emisiones determinan la concentración de contaminantes; después se produce la exposición; esa exposición se traduce en una dosis, y finalmente aparecen los efectos sobre la salud.

Según los datos presentados, en el último ejercicio del que se disponen de datos globales contrastados, 2021, se estimaron 6,6 millones de muertes atribuibles a la exposición a la contaminación del aire. La mayor carga se concentra en los países de renta baja y media, y las principales causas asociadas son cardiopatía isquémica, ictus, cáncer de pulmón, EPOC e infecciones respiratorias agudas bajas.

Gumy añadió que a escala global «la calidad del aire ha mejorado desde 2010, aunque los avances se han estancado desde 2020». Además, destacó que en 2023 el número de personas expuestas al nivel más alto de las metas intermedias de las directrices de calidad del aire de la OMS fue 13 veces mayor en los países de renta baja y media que en los países de renta alta. Por último subrayó además que medir la calidad del aire y su impacto sanitario requiere coordinación entre instituciones nacionales e internacionales.

TRANSICIÓN INCOMPLETA

El representante del Asia-Pacific Centre for Environment and Health de la OMS, Josselyn Mothe, subrayó que, en el análisis de la calidad del aire, «lo más relevante no es el dato aislado de un año, sino la tendencia». Destacó que la dependencia de combustibles contaminantes en los hogares «ha caído de forma drástica en las últimas décadas» en el Pacífico Occidental, aunque «la transición todavía no se ha completado». Según los datos presentados para el indicador ODS 7.1.2, la proporción de población que depende principalmente de combustibles y tecnologías contaminantes pasó de alrededor del 60 % en 1990 al 12 % en 2024.

También señaló que «las políticas sostenidas se están traduciendo en reducciones medibles de la mortalidad asociada a la contaminación del aire». Según los datos presentados para la región del Pacífico Occidental, las muertes atribuibles a la contaminación del aire (ambiente y doméstica) bajaron de 3 millones en 2010 a 2,3 millones en 2021.

Mothe explicó que, en la región del Pacífico Occidental, la OMS estima que podrían evitarse más de 1,1 millones de muertes al año si los países alcanzaran el nivel recomendado para la concentración media anual de PM2,5 (partículas finas en suspensión, de menos de 2,5 micras de diámetro, capaces de penetrar profundamente en el sistema respiratorio y asociadas a enfermedades cardiovasculares y respiratorias), fijado en cinco microgramos por metro cúbico.

Por su parte, e jefe de la Unidad de Salud Ambiental de la División de Control de Enfermedades del Ministerio de Salud de Malasia, Norlen Bin Mohamed, presentó el sistema de su país para identificar las principales fuentes de contaminación atmosférica y vigilar la calidad del aire. Vinculó la mejora de la calidad del aire con la transición energética y climática del país, que «aspira a alcanzar las emisiones netas cero en 2050».

Según los datos presentados, «el 81,8 % de las emisiones de gases de efecto invernadero de Malasia procede del sector energético». Bin Mohamed presentó además a Malasia como «ejemplo de progreso en contaminación del aire en los hogares, con cerca del 100% de la población con acceso a combustibles y tecnologías limpias para cocinar».

¡Difunde la noticia!