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Rivas evaluará su ‘equidad verde’: dos años para garantizar un reparto justo de la naturaleza urbana

Rivas evaluará su 'equidad verde'

Rivamadrid da continuidad al Plan Estratégico de Infraestructura Verde (PEIV) para asegurar que medidas como las ‘islas de frescor’ o los futuros puentes peatonales beneficien a toda la ciudadanía por igual.

Hace apenas unos días conocimos el Plan Estratégico de Infraestructura Verde (PEIV) diseñado por el Ayuntamiento en el marco del proyecto Renatura Rivas. Una estrategia que dibuja una ciudad del futuro conectada por pasarelas peatonales vegetalizadas sobre la A-3 y la M-50, corredores polinizadores y jardines terapéuticos. Sin embargo, para que un plan de esta envergadura sea verdaderamente transformador, no basta con plantar árboles; hay que garantizar que sus beneficios —salud, sombra, biodiversidad y bienestar— se repartan de forma justa.

Con este objetivo prioritario, la empresa pública Rivamadrid ha dado el siguiente paso práctico al publicar los pliegos para la contratación del servicio de evaluación y seguimiento de la «equidad verde» en el municipio. Un contrato que tendrá una duración inicial de dos años y que busca blindar la justicia climática en cada rincón de Rivas.

¿Qué se va a evaluar exactamente?

El contrato tiene como misión principal analizar de forma científica y pormenorizada cómo impactan las políticas ambientales en la población según el barrio en el que residan. Se medirán indicadores clave durante los próximos 24 meses para comprobar si la infraestructura verde está corrigiendo las desigualdades urbanas o si, por el contrario, existen zonas que se están quedando atrás.

Entre las tareas principales del servicio destacan:

  • Mapa térmico y de vulnerabilidad: Evaluar el impacto de las llamadas «islas de calor» urbanas y comprobar la eficacia de las nuevas «islas de frescor» (previstas especialmente en entornos escolares y centros de salud) para proteger a la población más vulnerable, como menores y personas mayores.
  • Accesibilidad universal a la naturaleza: Analizar la proximidad de los vecinos y vecinas a espacios verdes de calidad. Se tendrá en cuenta la accesibilidad universal, seguridad percibida, iluminación, horarios, uso por sexo y edad, y condiciones para práctica deportiva y disfrute paisajístico sin discriminación.
  • Impacto real en la salud comunitaria: Dar continuidad a los estudios preliminares del PEIV, que ya estimaban un ahorro sanitario de entre 0,43 y 2,23 euros por habitante gracias a las zonas verdes, identificando qué áreas necesitan un mayor refuerzo de vegetación para mejorar la calidad del aire y reducir el estrés urbano.

Regla 3 / 30 / 300

Rivas, para enfrentarse al reto de la justicia climática, plantea el cumplimiento de la regla 3 / 30 / 300. Greenpeace explica que para cumplir esta regla cada persona puede ver al menos 3 árboles desde su casa, tener 30% de cobertura vegetal en su barrio, y estar a 300 metros de un parque decente. Además, añade la ONG, las ciudades deberían contar con 50m2 de superficie vegetal por habitante, aunque 15 m2 se considere aceptable (el mínimo es 9m2). Según la información recogida por Rivamadrid, nuestra ciudad superar ese umbral, con 81,86 m².

Los dos años de vigencia del contrato servirán como un termómetro científico indispensable. Los datos obtenidos permitirán al Ayuntamiento corregir desviaciones, priorizar las inversiones en infraestructura verda en las zonas con mayor necesidad y demostrar con hechos que la transición ecológica de la ciudad se hace sin dejar a ningún barrio atrás. Se trata de realizar una gobernanza basada en la evidencia.

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