El director general del cuerpo, Francisco Pardo Piqueras, inauguró el VI Congreso de Seguridad Digital y Ciberdelincuencia, ‘C1b3rwall’
El director general de la Policía Nacional, Francisco Pardo Piqueras, avisó este martes que el cibercrimen «está empezando a mover más dinero que el tráfico de drogas», por lo que reclamó más medios y “marcos jurídicos potentes» para hacer frente a las nuevas amenazas.
Estas palabras las pronunció durante la inauguración del VI Congreso de Seguridad Digital y Ciberdelincuencia, ‘C1b3rwall’ en la Escuela Nacional de Policía de Ávila, donde durante tres días cerca de 300 ponentes darán formación en ciberseguridad a casi 6.000 asistentes presenciales y más de 14.200 inscritos ‘online’. Allí quiso poner el acento en que, en un mundo cada vez más interconectado, “cada avance tecnológico genera nuevas oportunidades”, pero también “abre la puerta a nuevos riesgos que hay que combatir”.
Pardo Piqueras insistió durante su intervención en que el “reto de la ciberseguridad es un gran compromiso” que requiere de “esfuerzo colectivo”, por lo que quiso hacer hincapié en que “es imposible luchar contra el cibercrimen” sin que exista “cooperación policial internacional”.
El director general de la Policía Nacional mostró la importancia de la ciberseguridad con algunos datos, destacando sobre todo que el 27% del tráfico en internet está relacionado con actividades ilegales o con el cibercrimen. De ahí que, tajante, sentenciara que “el ciberdelito está empezando a mover más dinero que el tráfico de drogas como actividad delictiva”.
En España, añadió, uno de cada cinco delitos es cibernético, por lo que incidió en que la lucha contra esta amenaza es una de las “grandes prioridades del Gobierno, del Ministerio del Interior y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado”.
Porque, remarcó, en el siglo XXI, la ciberseguridad “se ha transformado en un elemento central de la geopolítica y de la economía global”. “Los ciberataques no son incidentes aislados”, reiteró mientras ponía de relieve que estos delitos “paralizan cadenas de suministro, comprometen servicios esenciales y ponen en riesgo la privacidad de millones de ciudadanos”.
Así, volvía a señalar que avances como la Inteligencia Artificial (IA) han “ampliado las oportunidades, pero también la superficie de ataque”. De ahí que apuntara la necesidad de contar con nuevas herramientas y nuevos “marcos jurídicos potentes y muy adaptados a esta realidad”, señalando en este sentido que hoy “es más fácil ser víctima de un delito sexual en la red que en la calle”.
E insistió en que, en este “escenario tremendamente complejo” y en un mundo “que evoluciona sin descanso”, una de las claves es “incrementar los medios”, matizando en este punto que esos medios “tienen que servir para el bien común y para el progreso humano”.
Asimismo, hizo referencia a la Encíclica del Papa León XIV, quien destacó que «si el desarrollo tecnológico avanza sin una adecuada maduración ética y social, puede suceder que aumenten los medios sin que crezca en la misma medida la humanidad”.
Así, pidió “tener claro que este avance tecnológico que se está produciendo a nivel global, o está al servicio del ser humano o no nos servirá”. “Solo así podremos proteger con garantías nuestro presente y nuestro futuro en el ámbito digital”, zanjó.
«FRONTERAS FÍSICAS»
Unas ideas que previamente había apuntado el director de la Escuela Nacional de Policía, comisario principal Carlos Vázquez, quien quiso dejar claro que estas nuevas amenazas «ya no tienen fronteras físicas», pues «un ataque puede originarse en cualquier rincón del planeta y afectar en milisegundos a una infraestructura crítica».
«El cibercrimen organizado mueve probablemente ya más dinero que el narcotráfico», dijo también mientras señalaba que el «espionaje digital» compromete secretos de Estado, propiedad intelectual y datos personales de millones de ciudadanos o que «la desinformación sistematizada erosiona la confianza pública y amenaza los fundamentos mismos de la democracia».
Ante esto, al igual que Pardo Piqueras, no dudó en insistir en que «la respuesta no puede ser individual ni fragmentada», subrayando que la ciberseguridad exige «una acción coordinada», además de que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado «dispongan de los medios, la formación y las capacidades técnicas necesarias para actuar con eficacia».




