Artículo de Janette Novo, portavoz del Grupo Municipal Popular en el Ayuntamiento de Rivas
Hace unas semanas, el Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid llevó a cabo una campaña mediática centrada en un eslogan tan rotundo como falso: «La Comunidad de Madrid se niega a climatizar nuestros colegios». Sin embargo, la realidad ha terminado por derribar la mentira. Y no lo han hecho adversarios políticos, sino los propios directores de los colegios públicos de nuestra ciudad en un escrito que es una lección de honradez y dignidad.
El Ayuntamiento ha intentado vender la idea de que la Comunidad de Madrid bloquea la instalación de climatización en los colegios. Pero, ¿qué dicen realmente quienes están al frente de los centros? La carta firmada por todos los directores pone de manifiesto su compromiso firme con el proyecto de climatización y el interés compartido para que se lleve a cabo con éxito, facilitando su desarrollo en los términos que correspondan a sus funciones.
El Ayuntamiento envió textos «precocinados» a los directores para que los firmaran como representantes de los Consejos Escolares. ¿El objetivo? Forzar a estos órganos de participación educativa a exigir a la Comunidad de Madrid que asumiera la financiación que el propio Ayuntamiento ya había anunciado que iba a asumir, como han hecho otros municipios como Torrejón de Ardoz y Arganda del Rey.
Esto no es gestión administrativa; es un chantaje en toda regla. Se ha intentado utilizar a los directores como «mensajeros» de una guerra política que no les pertenece y en la que no deben verse envueltos. El Ayuntamiento pretendía que los Consejos Escolares, que por ley (LOMLOE) no tienen competencias para reclamar fondos a otras administraciones, firmaran documentos que ni siquiera habían redactado. Es decir, el Consistorio quería que los centros se pusieran en pie de guerra contra la Comunidad de Madrid bajo un guión escrito en los despachos de la Concejalía de Educación.
La mentira de que «la Comunidad de Madrid no quiere climatizar» se cae por su propio peso cuando observamos que el problema no es de voluntad política, sino de formas y legalidad. Los directores han tenido que recordar al Ayuntamiento conceptos básicos de derecho administrativo y respeto a la autonomía de los centros ya que se ha intentado por parte de la Concejalía de Educación que firmaran palabras ajenas, pretendiendo suplantar la voluntad de los centros educativos. Se buscaba que los directores, a quienes debemos todo nuestro respeto, firmaran un guión político escrito en los despachos del Ayuntamiento. Eso no es colaboración; es una forma de presión que coloca a los funcionarios en una posición de vulnerabilidad extrema.
Con esto, el Ayuntamiento no buscaba eficacia técnica, sino agitar la calle para crear un clima de confrontación. ¿Quería climatizar o movilizar? No buscaba enfriar las aulas, sino calentar los ánimos.
Si el Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid tiene el presupuesto y el proyecto para mejorar los colegios e instalar aerotermia, ¿por qué condiciona las obras a que los consejos escolares asuman un papel de agitadores políticos que no les corresponde? El Gobierno municipal tiene la obligación de respetar los cauces legales y la dignidad de los profesionales de la enseñanza, y no utilizar a los niños y las altas temperaturas como rehenes para arañar unos cuantos votos o para desgastar al Gobierno regional.
Los directores han pedido diálogo institucional y cooperación sincera. Es el lenguaje de la educación frente al lenguaje de la trinchera. Han solicitado que no se les atribuya competencias que no tienen y que no se les condicione con textos externos.
La climatización de los colegios de Rivas Vaciamadrid es necesaria y urgente. Pero no puede ser el precio a pagar por la sumisión política de nuestros centros educativos. Es hora de que el Ayuntamiento deje de fabricar culpables externos y empiece a gestionar con la lealtad que los vecinos y, sobre todo, los alumnos y profesores, se merecen. La mentira se ha disipado; ahora solo queda el calor de una gestión que prefiere el ruido a las soluciones.



