Elena Ollero Moreno (Logroño, 2005) se ha iniciado en el mundo de la novela con una ruptura del espacio-tiempo épica para aquellas personas que aman la literatura. La joven escritora ha decidido ‘convocar’ en su primera obra de ficción a tres mujeres que no coincidieron nunca: Almudena Grandes, María Teresa León y Emilia Pardo Bazán. De ahí, el título del libro (El Encuentro) que presentará el próximo jueves, 7 de mayo, en la Casa de Asociaciones de Covibar.
El acto ha sido organizado por el Ateneo Republicano de Rivas y comenzará a las 19 h. Habrá un pequeño coloquio con la autora, ronda de preguntas del público y firma de libros.
Ollero Moreno ha dado, con solo 20 años, su paso al mundo de la ficción. Esta estudiante de Historia, combina su carrera académica con dos pasiones que también se intuyen entre las páginas de su novela: la interpretación (se ha formado en la Escuela de Cristina Rota y en el Centro del Actor), y el activismo, que lleva a cabo en movimientos sociales y organizaciones políticas.
Unos días antes de su presentación, contesta a nuestras preguntas.
-¿Qué van a encontrar los lectores y las lectoras en esta primera novela?
Esta es una primera novela corta en la que, como autora, espero que los lectores se sumerjan en una historia que, aunque no ocurrió, por la evidente división temporal, de algún modo pudo haber ocurrido. Emilia Pardo Bazán, María Teresa León y Almudena Grandes, unidas en el mismo espacio-tiempo en un encierro de unas trabajadoras del servicio de ayuda a domicilio, apoyando sus reivindicaciones e implicándose las tres en una lucha ajena, pero en el fondo muy cercana. Las tres escritoras, más allá de haber existido en tres siglos diferentes, tuvieron muchas discrepancias, por supuesto, pero en la novela, a medida que van contando sus diferentes historias de vida, según va discurriendo la huelga, el lector o la lectora se va dando cuenta de que en realidad tienen mucho más en común de lo que parece.
Tres siglos, tres escritoras, tres mujeres, tres feministas, tres luchadoras. A lo largo del libro se van desarrollando sus vidas narradas por ellas mismas, en paralelo la lucha de las trabajadoras del SAD, y se generan complicidades, entendimientos e historias de vidas unidas y atravesadas por un sistema que las oprime, por una lucha a la que todas dedicaron su vida y la garantía optimista de perseguir todo lo que queda por conquistar.
Espero que quien lea esta pequeña novela conozca un poco más la historia de estas mujeres que muchas veces resulta olvidada, tanto las escritoras como las trabajadoras del SAD, y sobre todo salga con ganas de seguir su ejemplo.
-Está protagonizada por un encuentro ficticio entre Almudena Grandes, María Teresa León y Emilia Pardo Bazán, ¿por qué elegiste a estas tres mujeres?
Desde el momento en el que se me vino a la cabeza la idea de poner en el papel esta historia, nunca tuve dudas sobre qué escritoras escoger por varios motivos. El más importante porque son tres mujeres a las que admiro profundamente: de Emilia me fascina su capacidad literaria de contar historias que, sin ser la suya propia, representan a las grandes olvidadas de su tiempo, como pudieran ser “las cigarreras” de La Tribuna o las mujeres que en sus relatos sufrían violencia machista. Además, pensar en una mujer como Emilia en el siglo XIX es significativamente rompedor.
De María Teresa tengo una admiración completa, en el ámbito personal, por todo lo que tuvo que sacrificar por su libertad y cómo se salió del marco establecido, en el ámbito literario por ser capaz de trasladar a las letras, desde teatro hasta narrativa, pasando por la poesía, historias tan fascinantes y con una calidad literaria sublime. Cómo escribió con tanta delicadeza su propia biografía Memoria de la melancolía, desde el exilio y con un compromiso férreo. En el ámbito político, por supuesto, cómo jamás abandonó sus ideas, ni su militancia comunista a pesar del caro precio que tuvo que pagar por ello. Además, con María Teresa creo que tenemos una deuda pendiente enorme, por ser la gran olvidada de su tiempo, y más teniendo en cuenta que creo firmemente que es un olvido consciente, por ser mujer, comunista y por ser la pareja de Rafael Alberti.
Por último, Almudena, la más conocida sin duda de las tres, yo siempre digo que si a mí me gusta la literatura es gracias a Almudena, con quien coincidimos en el tiempo, y que nos regaló su capacidad literaria de contar la historia de nuestro país por primera vez desde el punto de vista de los vencidos. Almudena consiguió que los lectores nos sintiéramos tan identificados con sus personajes que no pudiéramos parar de leer. Además, pese a vivir en un tiempo en el que las mujeres ya habíamos conquistado más derechos, rompió también muchos moldes y siempre será recordada por su compromiso e implicación firme en cada lucha justa. Nos dejó demasiado pronto, pero aún nos quedan sus libros.
-Las conectas con el presente mediante una mujer que les manda una carta para que la ‘asesoren’ en una huelga sobre mujeres dedicadas a cuidado del hogar, ¿por qué has decidido hacerlo así?
Así como respecto de qué escritoras escoger no tuve dudas, sí que las tuve en relación a cómo unificarlas en el presente. De alguna forma quería simular la historia de La Tribuna de Emilia porque la idea surgió en mi cabeza mientras veía precisamente esta obra pasada al teatro. Es así que pensé en trabajos feminizados, y por lo tanto precarizados, que tuviéramos en la actualidad para poder juntarlas en una lucha sindical.

Cuando pensé en ello lo primero que se me vino a la cabeza fueron las trabajadoras del SAD, un trabajo mayoritariamente femenino, en relación con los cuidados, una de las grandes reivindicaciones del movimiento feminista en este tiempo y también un oficio que ha tenido que salir a las calles en muchas ocasiones para exigir convenios justos, mejoras en sus condiciones laborales y que se reconozca de una vez por todas un oficio tan fundamental como lo es la ayuda a domicilio.
Me pareció un buen hilo conductor para la historia, juntar a escritoras tan impresionantes, que tuvieron que dar tantas batallas en su tiempo, con unas trabajadoras que han tenido y tienen mucha lucha que dar. Puede parecer curioso mezclar el mundo cultural, intelectual y literario con un oficio tan precario y silenciado, pero siempre digo que estoy segura de que si les hubiera dado tiempo, alguna de estas tres escritoras, si no las tres, hubieran podido dedicar alguna de sus historias a las trabajadoras del SAD.
4.María Teresa León llega a decir, con respecto a la situación de estas trabajadoras, que se “ha avanzado poco…”, ¿compartes la opinión con tu personaje?
Hay avances a día de hoy que son innegables y además conviene defenderlos y reivindicarlos en la medida en que todos ellos se han conseguido a base de mucha lucha, huelgas, propuestas, movilizaciones y organización popular. La propia María Teresa luchó por la República, por los derechos de la clase trabajadora y por la democracia desde el exilio. Ahora bien, no debemos conformarnos, nos quedan aún muchas batallas que dar, la dignificación de trabajos como el SAD, por ejemplo.
La clase trabajadora sigue viviendo bajo un sistema de opresión y asfixia como lo es el capitalista, las mujeres bajo un patriarcado que nos agrede a diario, en España tenemos una crisis habitacional que no nos permite a las jóvenes y ya no tan jóvenes emanciparnos, se está asfixiando a la Sanidad y Educación públicas, vemos cómo las guerras imperialistas, los genocidios o las injerencias cada vez quedan más impunes. Nos queda mucho por lo que seguir luchando.
Así como lo harían ellas, tenemos que seguir defendiendo cada derecho conquistado y organizarnos y dar la pelea para avanzar hacia la construcción de una alternativa justa, con derechos y dignidad.
-Ahora, precisamente, estamos con la huelga de las educadoras del 0-3, ¿tienen algo en común las huelgas de sectores feminizados?
Ha sido muy curioso cómo desde la publicación de la novela, en febrero, hasta ahora, ya se han desarrollado dos huelgas indefinidas importantes en trabajos feminizados como son las educadoras del 0-3 años y las trabajadoras de las residencias. Por supuesto que tienen mucho en común, probablemente podría haber escogido estos otros dos oficios también para la novela. Porque en un sistema estructuralmente injusto como en el que vivimos, a las mujeres nos toca lidiar con los trabajos más precarios e invisibilizados. Porque el capitalismo y el patriarcado asfixian a las mujeres en sus casas, en la calle y también en los centros de trabajo.
Pero somos muchas y cada vez estamos más organizadas, concienciadas y comprometidas, y estoy segura de que a pesar de tanto sacrificio como el que implica económicamente una huelga indefinida, las educadoras del 0-3 lograrán muchas de sus reivindicaciones porque no somos nada como sociedad sin educadoras, no somos nada sin trabajadoras de ayuda a domicilio y tampoco sin trabajadoras en las residencias. Porque a pesar de que invisibilicen y precaricen nuestros trabajos, somos imprescindibles.
-Pardo Bazán confiesa en tu libro: “El precio que pagué por la libertad fue el precio más caro que le puedes hacer pagar a una madre, quitarle a su hijo”. ¿Crees que eso sigue pasando?
Creo que, en parte, algo hemos avanzado en este sentido, por supuesto. Además, se puede ver cómo tanto Emilia como María Teresa tuvieron que pagar un precio enorme en la maternidad y en cambio Almudena, uno mucho menor.
Por otro lado, también creo sin duda alguna que las mujeres seguimos pagando un enorme precio por nuestra libertad, porque de nuevo vivimos en un sistema que no nos permite conciliar, que no nos permite tener una carrera profesional plena en igualdad de condiciones que nuestros maridos, nuestros hermanos o nuestros amigos. No solo en el plano laboral, también en el cultural, las mujeres somos malas madres, malas mujeres, malas esposas en el momento en el que decidimos apostar por la independencia, libertad y autonomía.
De hecho, algo que tenía muy claro que quería que estuviera presente en ese encierro eran los niños, una escena que jamás se me hubiera ocurrido si escribiera sobre una huelga de los trabajadores del metal. Las mujeres seguimos pagando un enorme precio por nuestra libertad, y precisamente por eso quise juntar a mujeres tan diferentes, pero con tantos puntos de unión atravesados.
-¿En quién se inspira el personaje de la huelguista Aitana?¿Tiene algo de ti?
Es posible que inconscientemente Aitana tenga algo de mí, no era mi intención en absoluto, de hecho, en términos superficiales no tenemos mucho que ver, yo soy estudiante. En cambio, sí que creo que me metí en la piel de Aitana al retratar el personaje, en primer lugar, por la admiración profunda que le tiene a las escritoras, supongo que también por el compromiso político, la lucha y la decisión.
Aunque no creo que solo pensara en mí sino en muchas de las mujeres que tengo a mi alrededor, mis amigas, mi madre y hasta mis abuelas, mujeres feministas, luchadoras que pueden liderar cualquier lucha justa con valentía y sin dar un paso atrás. También pensando en ellas y en todo lo que me han enseñado escribí esta novela.
-¿Tú también has recurrido a esas tres mujeres cuando has tenido que buscar ‘consejo’?¿Las has ‘buscado’ entre sus libros?
Por supuesto, recurro a menudo a los libros, recurro mucho a Emilia, a María Teresa y a Almudena cada vez que tengo dudas. A sus historias y a sus vidas llenas de experiencias combativas. Parte del motivo por el que decidí ponerme a escribir esta novela es por la necesidad que tenía de poner en papel la admiración que tengo hacia ellas, conocer más sobre sus vidas e inventarme qué es lo que hubieran pensado sobre los momentos que vivimos hoy.
Creo que la escritura de esta novela ha sido también una búsqueda de consejo en ellas. Navegar entre sus libros y biografías ha sido sin duda lo mejor de escribir este libro. Espero que quien lo lea, decida también inspirarse y conocerlas más a fondo.



